jueves, 19 de julio de 2018

0238: una cosa es en la calle y otra en el hogar


—Buenos días, vengo a llevarme a su hija para mi hacienda, hago este gesto con el objeto de tener optimas relaciones sociales en el futuro
—Señor, es norma de conducta pasar primero por la iglesia
—Realmente me extraña que un ateo sugiera semejante superstición
—No es superstición cuando se cuidan las apariencias
—En su charla magistral el sábado no dijo eso
—Una cosa es la charla pública y otra cosa es la honra de mi familia
—Otra superchería, palabras suyas
—Esas cosas querían escuchar la audiencia
— ¿Y cuál quiere escuchar usted?
—Usted ya lo sabe
—Llame al notario y no se hable más

martes, 17 de julio de 2018

0237: aprendiendo a convivir con los cuernos


1. Así es como aprendemos
Todos hemos escuchado el viejo adagio que dice que "uno aprende de sus cuernos ", pero el ensayo y error es realmente parte de cómo se desarrolla nuestro cerebro y nuestras habilidades.

2. Consecuencias positivas inesperadas
No todos los cuernos tienen un lado positivo, pero muchos sí lo tienen. Si no, pregúntale a alguien que alguna vez haya encontrado dinero detrás del sofá cuando buscaba las llaves.

3. Nos enseña quiénes somos
Cuando Oscar Wilde escribió que "la experiencia es el nombre que todos le dan a sus cuernos " dio en el clavo con algo muy importante: estropear la relación es una parte crucial del aprendizaje sobre nosotros mismos y nuestra vida.

4. Puede liberarnos para perseguir nuestras metas
Theodore Roosevelt dijo: "El único hombre que no pone cuernos es el hombre que nunca hace nada".

5. Puede ayudarnos a clarificar cuáles son nuestras prioridades
En un discurso de graduación de la Universidad de Harvard, en 2008, JK Rowling describió cómo el sentir que había fracasado "a lo grande" a los veintitantos años —cuando su matrimonio se deshizo y vivía en la pobreza junto con su hija— la ayudó a tener éxito como escritora.

6. Puede hacernos reír... más tarde
Desde la "Comedia de las equivocaciones" de William Shakespeare hasta la serie "Fawlty Towers" con John Cleese, de los Monty Phyton, muchas de las comedias más populares están hechas en base a cuernos y malentendidos porque, cuando tomamos un poco de distancia, los cuernos pueden ser muy graciosos.



lunes, 16 de julio de 2018

0236: entre colegas

—Será un asunto peliagudo —observó el hechicero, examinando con ojo de experto—. Requerirá una fumigatio.
—Ciertamente —asintió el obispo—, y también una suffumigatio.
—Aloe y lentisco —aconsejó el hechicero.
—En efecto —prosiguió el obispo—; y sándalo rojo.
—Debemos convocar a Primeumaton —dijo el brujo.
—Sin duda —acotó el obispo—; y a Amioram.
—Triángulos —dictaminó el hechicero.
—Pentágonos —añadió el obispo.
—En la hora de Meton —señaló el hechicero.
—Hubiera dicho que en la de Trafac —sugirió el obispo—, pero me atengo a tu mayor experiencia.
— ¿Puedo contar con la sangre de un macho cabrío? —interrogó el mago.
—Por supuesto —asintió el obispo—, y también la de un mono.
— ¿Su Señoría opina que sería posible aventurarse inclusive a disponer de un niño destetado?
—Bueno, si fuera absolutamente indispensable...
—Me encanta comprobar una actitud tan liberal de parte de Su Señoría —reconoció el hechicero—. Su Señoría es evidentemente de la profesión.

viernes, 13 de julio de 2018

0235: complejo de mucha castración


- ¡No puedo más! ¡No puedo seguir viviendo así! ¡No como, no duermo, no puedo respirar...! ¡Cuando está lejos no puedo vivir sin él, y si está a mi lado no lo soporto! Nuestra vida es un desastre. Y si me separo de él, me moriré de pena. Y él igual. A veces nos ponemos los dos a llorar. Sufrimos como niños a los que les falta...
- ¿Sí? ¿Por qué te callas? ¿Qué ibas a decir?
- Eso, que parecemos unos niños los dos.
- No, no. Tú estabas diciendo otra cosa. Algo importante, y te cortó la represión. Dijiste: niños a los que le falta... ¿Qué les falta...?
- ¿Que a los niños les falta algo? ¿He dicho yo eso?
- ¡Sí! No voy a decirlo yo. Ahora mismo lo verbalizaste.
- No me acuerdo... ¿Los juguetes les faltan a los niños?
- No, ibas a decir otra cosa. No dejes que la censura interior te tapone el brote de tu inconsciente. ¿Qué es lo que le falta a la niña?
- ¿Un amiguito? ¿Caramelos? ¿Dinero para ir al cine...?
- ¡No, no, no...!
- ¿Vestiditos? ¿Un buen colegio? ¿Un helado...?
- ¡Que no, viste! ¡Le falta su pene! ¡Ya está dicho de una vez!
¿Comprendes? Vos misma lo dijiste. El pene que no tienes y que se quedó tu papá con él. Ahí está el trauma originario.
- ¿Sí?
- Está más claro que el agua. La madre es la enemiga, porque el pene del padre es para ella, no para ti que te quedas rabiando sin pene en la cuna cuando te lo quitaba. ¿A que tu llorabas mucho en la cuna de pequeña?
- A lo mejor. No me acuerdo. Como hace tanto tiempo...
- Mecanismos de defensa que afloran.
- ¿Y eso tiene que ver con que me pelee con Carlos todo el tiempo?
- Natural. Lo quieres tener, y lo quieres destruir. Cuando tú tienes el pene de Carlos quieres arrancárselo para guardártelo, y él no quiere, y ahí está el conflicto.
- No me había dado cuenta, pero ahora que usted lo dice... A lo mejor por eso no me gusta que se aparte cuando él ya..., y yo no...
- ¿Viste? ¡Ahí está! Él se quita. Él se pone, y cuando a ti te gusta se quita. Como tu padre hacía. Tú amabas a tu padre. Lo deseabas...
- ¿A mi padre? ¡Ah, no! ¡Eso sí que no! Pero si mi padre es muy feo, y está muy mayor. Yo creo que eso no...
- Pero tú qué sabes. ¿No dices que eras pequeña y no te acuerdas? ¿O de unas cosas sí te acuerdas y de otras cosas no te acuerdas? Seamos consecuentes. ¿De pequeña no lo abrazabas, y lo besabas, y te subías encima siempre que podías?
- Sí, eso sí... Pero picaba. Me acuerdo de eso muy bien. Tenía la barba dura y raspaba. Mi padre era agricultor, ¿sabe? Ahora ya está muy mayor.
- Razón de más.
- ¿Ah, sí? ¿El que sea muy mayor?
- No, el que fuera agricultor. El contacto con la naturaleza despertó en ti más tu libido perversa infantil. Le verías allí en la era, entre el trigo y la paja, y tus ojos de niña ansiaban su pene. Y luego el proceso se ha repetido con Carlos, y estamos en las mismas. Carlos es tu padre actual, como si dijéramos.
- ¿Entonces Carlos y mi padre...?
- Son sólo el pene que tú necesitas y rechazas tan desesperadamente.
- ¿Por eso me siento vacía sin él...?
- Claro, luego llega él y te llena con el pene que te falta.
- ¿Y él por qué se pelea conmigo, si a él no le falta el pene?
- A él le falta la madre que tú representas sin serlo.
- Qué lío, ¿no?
- No es ningún lío. Es transparente para el que quiere ver. Te quiere y te odia. Como tú, por su carencia.
- O sea, que a él lo que le falta entonces son... las tetas...
- Como si dijéramos. Puedes verlo así si quieres.
- ¿Y esto de que nos falten tantas cosas a los dos será malo?
- Es doloroso. Ya lo ves tú como lloras. De ahí vienen todos los problemas del mundo: las guerras, las enfermedades mentales, la incomunicación... todo. La cultura occidental está colocada, como si dijéramos, encima del complejo de Edipo. Tiras del complejo, y se te cae el edificio encima. A mí misma me pasó mucho tiempo. Sufrí más de lo que te puedes imaginar. Julio César se llamaba mi tormento. Hice una transferencia en él, del vínculo amoroso de la figura paterna, y estaba desesperada, humillada, destrozada, a punto del suicidio, qué se yo. Era un amor salvaje y sin esperanzas, porque él quería a otra. Y yo era víctima de la privación del objeto, y sin cuna donde refugiarme...
- Fíjese...
- Después de probarlo todo para intentar aliviarme: psicoanalistas como yo, el alcohol, las drogas, el desenfreno sexual, las cebollitas esas pequeñas de la medicina homeopática, la comida macrobiótica... nada. Hasta que al final me di cuenta de que mi sufrimiento era un complejo de castración por falta de pene. Y me decidí, y me operé.
- ¿Se operó? ¿Pero eso se opera?
- Pero, claro. Me operaron. Me pusieron un pene lindo, y se acabaron todos mis problemas. ¡Mira!, ¡mira qué lindo me quedó!

 


miércoles, 11 de julio de 2018

0234: El teatro de la estupidez


Ya saben cuáles son los lemas más repetidos en los mítines de Trump, desde el:
«Hillary sucks, but not like Mónica» («Hillary apesta —la chupa—, pero no como Mónica»)  
«Trump that bitch» («Trump, machaca a esa perra»),
«Build the wall! Build the wall!» («¡Construye el muro! ¡Construye el muro!»),
o los más gráficos
«Donald “Fuckin” Trump», («Donald Trump el más cabrón»)
o
«Finally someone with balls» («Por fin alguien con cojones»)
Que corean sus seguidores en plan hinchada deportiva.

A nadie tampoco se le escapa que en ellos Trump lanza consignas falsas, razonamientos infantiles, abunda en bromas contra los musulmanes, los mexicanos, los maricones, la mujeres «demasiado» liberadas, los pacifistas o los ecologistas, esquiva a los boicoteadores, insulta y amenaza, interpela al público y exhibe su yupismo pasado de moda para escenificar, en definitiva, uno de los géneros más antiguos de la vida pública estadounidense.

martes, 10 de julio de 2018

0233: Hazlo tú… antes de pedirle a él que lo haga


A Mahatma Gandhi una mujer fue a verle un día. La acompañaba una niña pequeña.  
—Gandhi, mi hija come muchas chuches, come mucho azúcar. Dile que deje de comer tanto azúcar.
Gandhi se quedó pensando
—No, vuelve en dos semanas
— ¿Por qué? ¡Díselo ahora!
—No, vuelve en dos semanas
—De acuerdo
Dos semanas después volvió con su hija
— ¿Se lo dirás ahora?
Y esta vez Gandhi se agachó, la miró a los ojos y le dijo
—Deja de comer tanto azúcar
Ella dijo
—Muy bien
Y se fue. Entonces la madre  
— ¿Por qué no se lo dijiste hace dos semanas?
—Porque hace dos semanas yo había comido mucho azúcar
Lo que quería decir era: No quiero dar lecciones sin aplicarme yo el cuento.
Creo que todos debemos aplicarnos el cuento. Si nos enfadamos, mirémonos antes al espejo y digamos: “¿Estoy siendo un buen ejemplo?”

sábado, 7 de julio de 2018

0232: confidencial


—Dime la verdad ¿Por qué no te quieres casar con ella?
—Ya te dije, tenemos una linda amistad, y el matriqui lo cagaria, mira a tus hermanos, tú los veías felices cuando eran novios, tres años después, tú ya sabes lo que ellos quieren, ¡tú me lo has contado! En ese sentido de aquí a tres años Roseanne y yo seguiremos siendo buenos amigos, salvo que se vaya a vivir a otra ciudad.
—Ese es tu pensamiento, ¿pero le has preguntado a ella que espera de la relación que tienen?
—No, y no veo motivo alguno para preguntarle
—No te despierta curiosidad que hablemos de este asunto, otro me preguntaría si Roseanne me dijo algo
—No, no te preguntaría ¿y sabes por qué?, es sencillo, si ella te hizo una confidencia, seria canallada de mi parte preguntártelo, pues al requerir una respuesta te estaría obligando —dado que soy tu mejor amigo—a que tu traiciones su confianza, en ese sentido pecaría de mal amigo para ti y para ella.