sábado, 22 de enero de 2022

0552: chisteando

 

Le dice la 'a' a la 'e'

¿Tú que piensas de la i?

Que tiene su puntito

 

¿Por qué los patos no tienen amigos?

Porque son antipáticos

 

—Cuando yo tenía tu edad iba con $1 a la tienda y regresaba con un montón de cosas

—Si abuelo, pero ahora hay cámaras

 

Un gallego caminaba por la calle y de repente miro al suelo y vio una cáscara de banana, levanto la vista al cielo y exclamó.....

-O Dios bendito!...otra vez me tengo que volver a resbalar?

 

Mi anciana tía Amparo era una mujer de 73 años que estaba particularmente afectada por la muerte reciente de su marido.

Ella decidió suicidarse y unirse a él en el más allá. Pensando que lo mejor para ella sería acabar rápido con el asunto, buscó la vieja pistola del ejército de su marido y tomó la decisión de dispararse un tiro al corazón, ya que estaba partida por el dolor de su pérdida. No queriendo fallar el tiro a un órgano vital y convertirse en un vegetal y una carga para sus familiares, llamó al consultorio de su médico de cabecera para preguntarle adónde se encontraba exactamente su corazón.

El Doctor le contestó: - "Doña Amparo ¡qué pregunta! ... su corazón está justo debajo de su seno izquierdo"

Y así fue como la querida tía Amparo.... ¡¡¡se hizo mierda la rodilla!!!

domingo, 9 de enero de 2022

0551: "En la fiesta de Porongo"

 

Una vez que al Piraí

con otros me juí a bañar

un camba cantó al pasar

la copla que dice así:

 

"Vámonos pa lla pa Porongo

que la vida es bien barata

cuatro quesillos por medio

Y una pelada de yapa."

 

No puej lo que oí, bastante jué

y sin que nadie me ataje,

Y antes de que el sol se abaje

en Porongo me encontré.

 

Llegué como hecho el turista

cabalingo a la procesión

Que jué muy güena ocasión

pa poder pasar revista.

 

¿Qué será que las devotas

sean de cualquier lugar,

por una que es regular

hay unas veinte chototas?

 

Una encontré medio, medio...

aunque bastante gordita,

la cara si, muy bonita,

lo demás ni pa' remedio.

 

Le jice pa' su ganbeta

y ella jué puro sonrojos,

¡Haiga visto usté esos ojos

que servían de receta!

 

Y pa' dejárselos descritos,

como ejpresión no dispongo,

eran sus ojos grandongos

como un par de güevos fritos.

 

Este piropo janucho

le despaché a la pelada:

"este me dá el juego e' su mirada

para encenderme yo este pucho."

 

Por poco de allá me escurro

al ver que se encororó

y su boca e pororó

contestába: "No seaj burro!"

 

Pero ej como dice el refrán

que el burro consigue todo

por persistir a su modo,

yo continué con mi afán.

 

La tenía ya media controlada,

y ya esa noche ya jué poqui!

mas despues en el foqui-fofoqui

se le acabó la burreada.

 

Así empezaron, no miento,

a florecer los camotes

y a esperar que de mis trotes

saliera su rendimiento.

 

La mujer que entrega entero

al hombre su corazón,

es digna de compasión

porque el hombre es muy matrero.

 

Y aunque el mal es la cosita

que hace perder la concencia,

sin mirar las consecuencias,

ahí nomás me dió una cita.

 

"El viojoso no va a estar"

me dijo, y que no aparejca

hasta dispués que anochejca

sin ser visto en el lugar.

 

Tras la noche tiñó

me juí caminando a gatas

a esperar entre unas matas

que habían e' macororó.

 

Aguardé pa' su hora antera

más larga que una cuaresma

y dejle yo ahi en la mesma

espiando pa la tranquera.

 

Aburrido y aguazapao...

al final salió la gorda

gritándome: "Sursum corda,

que ya taita se ha marchao"

 

Crucé sunchándome

el cuero en un cerco de cuguchi

mas contento que un tiluchi

cuando pasa el aguacero.

 

Pero el mal puej nunca dura

cuando se tiene una rana

que le haga sana-sana

encima e' la matadura.

 

Al decirle que la amaba,

ella contestó: "Ja jay!

vos sos de lo que no hay

y a mi me creés una taba"

 

Yo le dije: "Estoy perdido

por tu boquinga e' melao"

y me dice: "Malcriado,

me estás rompiendo el vestido"

 

"Y decime si no eras vos

la que queríaj este encuentro".

Y me dice: "Ejtej vamos pa' adentro".

Yo le dije: ¡Cómo no!.

 

Así como se lo cuento,

le saqué hasta las zapatillas

y noj juimos en puntillas

hasta dar con su aposento.

 

Cuando en eso Bororón!

el viejo se había volvío,

yo salí como escupío

disparando pal canchón.

 

Atropellé en mi carrera

una saba de barreno,

matí la pata a un chipeno

y me enredé en una estera.

 

Y encima e' los encontrones

que a cada paso me daba

a una perringa llevaba

prendidinga de mis garrones.

 

Al verme tan acosao,

a un jorno me juí a meter...

y de ande puej yo iba a saber

¡que esa tarde habían jorneao!

 

Un infierno, viera usté,

lo que le cuento no es nada,

jedía a carne quemada

por poco me achicharré.

 

Y aquí se acabo el bailongo

porque nunca más volví

a cruzar el Piraí

pa' llegar hasta Porongo.

 

#CambaFlorencio #LeyendaCruceña

viernes, 31 de diciembre de 2021

0550: Diálogo Sabato - Borges

 

- Sí, fui muy propenso al suicidio… Sobre todo de muchacho.

- Yo, hace un tiempo, me había puesto un plazo. Me dije: bueno, vamos a esperar setenta días. Si mientras tanto no sucede nada y no cambia esta situación, voy a suicidarme. Y si sucede algo, mejor todavía. De todas maneras, el que va a suicidarse se siente un héroe, se siente fuerte.

- Claro, va a liquidar el Universo. (…)

- (…) Estábamos conversando con Macedonio Fernández, que explicaba que el alma es inmortal, mientras tocaban en la pieza de al lado una estupidez que me parece que se llama La Cumparsita. Entonces le dije a Macedonio, ¿qué te parece si nos suicidamos para librarnos de esa música tan pobre? (…) Y le conté esa escena a Xul Solar, que era muy escéptico, y me dijo, seriamente: Sí, pero no se suicidaron. Entonces le respondí, siguiendo la broma: No sé si nos suicidamos. No me acuerdo.

Hay una historia que me contaron, parece que ocurrió en un café de la calle Bolívar, en el barrio de Monserrat. Allí iban todos los malevos. En el mostrador estaba un individuo que decía que tenía una mujer que lo engañaba, que él estaba muy solo y que pensaba matarse. Otro que lo escuchaba, dijo: Mirá, cuando uno habla tanto de suicidio no lo hace. Suicidarse es mucho más fácil. Entonces sacó su revólver y se pegó un tiro. No sé si es cierto, pero pienso que el hombre del revólver tenía realmente que suicidarse.

- Si no se mataba era un payaso. Desde el momento en que sacó el revólver sabía que no le quedaba otra alternativa que la muerte. (…) Siempre pensé que a un celoso le quedan dos recursos y solo dos: comprarse un revólver o ser Shakespeare. (…)

- Recuerdo el caso del escritor japonés que se hizo el harakiri delante de todo el mundo. Me pareció bien. Fue capaz de morir como el último samurái.

- Me parece demasiado espectacular para ser elogiable. Y también un acto de arrogancia. Le advierto, Borges, que no hablo por creerme mejor. Por el contrario, pensé en el suicidio muchas veces en mi vida.

- Yo también. Hace setenta y cinco años que vengo suicidándome. Tengo más experiencia que usted, Sábato.

- (sonriendo): Con muy poca eficacia, por lo que se ve.

- Sí, pero con mucha vocación, realmente.

jueves, 23 de diciembre de 2021

0549: hazlo, no importa donde, pero hazlo

 

Hacerlo de pie, fortalece la columna.

Boca abajo, estimula la circulación de la sangre.

Boca arriba, es más placentero.

Hacerlo solo, es satisfactorio pero egoísta.

En grupo puede ser divertido.

En el baño es muy sugestivo.

En el coche puede ser peligroso.

Hacerlo con frecuencia desarrolla la imaginación.

Entre dos enriquece el conocimiento.

De rodillas resulta doloroso.

En fin, sobre la mesa o sobre el escritorio, sobre la cama o en la hamaca, desnudos o vestidos.

Sobre el césped o en la alfombra, con música o en silencio, entre sábanas o en la terraza; hacerlo siempre es un deleite.

No importa la edad, ni la raza, ni el credo, ni el sexo, ni la posición económica...leer siempre es un placer

lunes, 20 de diciembre de 2021

0548: Mensaje Navajo...

 

"Cuando la NASA se estaba preparando para el 'Proyecto Apolo', los astronautas hicieron su entrenamiento en una reserva indígena Navajo.

Un día un anciano Navajo y su nieto estaban cuidando el rebaño en el campo y se encontraron con la tripulación espacial.

El anciano, que sólo hablaba Navajo, le preguntó a su nieto qué hacían esos hombres con grandes trajes y escaleras allí.

Un miembro de la tripulación dijo que estaban entrenando para su viaje a la luna.

El anciano estaba emocionado y le dijo a su nieto que le preguntara si podía enviar un mensaje a la luna.

Los astronautas aceptaron la solicitud del anciano y le trajeron una grabadora.

Después de que el anciano grabara su mensaje, los astronautas pidieron a su nieto que lo tradujera.

El nieto se negó.

La gente de la NASA llevó la grabación (la cinta de audio) a la reserva, donde el resto de la tribu escuchó el mensaje y se rieron. La tribu también se negó a traducir el mensaje del anciano a la luna.

Finalmente, el equipo de la NASA llamó a un traductor oficial del gobierno.

La traducción del mensaje del anciano era la siguiente: ′′ Luna, ten cuidado con estos mocasines, van a venir a robar tus tierras tal como hicieron con las nuestras"

martes, 14 de diciembre de 2021

0547: Cien años de soledad

 

Por aquel tiempo iba a la casa una mujer alegre, deslenguada, provocativa, que ayudaba en los oficios domésticos y sabía leer el porvenir en la baraja. Úrsula le habló de su hijo. Pensaba que su  desproporción era algo tan desnaturalizado como la cola de cerdo del primo. La mujer soltó una risa expansiva que repercutió en toda la casa como un reguero de vidrio. «Al contrario -dijo-. Será feliz».

Para confirmar su pronóstico llevó los naipes a la casa pocos días después, y se encerró con José Arcadio  en un depósito de granos contiguo a la cocina. Colocó las barajas con mucha calma en un viejo mesón de carpintería, hablando de cualquier cosa, mientras el muchacho esperaba cerca de ella más aburrido que intrigado. De pronto extendió la mano y  lo tocó. «Qué bárbaro», dijo, sinceramente asustada, y fue todo lo que pudo decir. José Arcadio sintió que los huesos se le llenaban de espuma, que tenía un miedo lánguido y unos terribles deseos de llorar. La mujer no le hizo ninguna insinuación. Pero José Arcadio la siguió buscando toda la noche en el olor de humo que ella tenía en las axilas y que se le quedó metido debajo del pellejo. Quería estar con ella en todo momento, quería que ella fuera su madre, que nunca salieran del granero y que le dijera qué bárbaro, y que lo volviera a tocar y a decirle qué bárbaro.

Un día no pudo soportar más y fue a buscarla a su casa. Hizo una visita formal, incomprensible, sentado en la sala sin pronunciar una palabra. En ese momento no la deseó. La encontraba distinta, enteramente ajena a la imagen que inspiraba su olor, como si fuera otra.

Tomó el café y abandonó la casa deprimido.

Esa noche, en el espanto de la vigilia, la volvió a desear con una ansiedad brutal, pero entonces no la quería como era en el granero, sino como había sido aquella tarde.

Gabriel José García Márquez

martes, 7 de diciembre de 2021

0546: una especie muy inteligente.

 

Los elefantes se manejan en manadas matriarcales que siempre está comunicada y tiene mecanismos propios de una sociedad avanzada y solidaria.

Estos verdaderos gigantes de la naturaleza llegan a vivir casi 70 años y pueden pesar hasta cuatro toneladas. Su mundo es tremendamente curioso e intrigante presentando algunos comportamientos dignos de ser destacados y estudiados.

1 - Las hembras mandan

Los elefantes tienen como unidad social a la manada y la líder de esa estructura es una matriarca, una hembra que por lo general tiene edad avanzada y dirige las movilizaciones del grupo.

Las hembras del grupo se mantienen dentro de él durante toda su existencia.

2 - Los elefantes pueden ser homosexuales

Casi el 50 % de los actos afectivos con algún contenido sexual de los elefantes son realizados entre animales del mismo sexo.

Los machos entrelazan las trompas y juegan con la boca de sus compañeros como una manifestación afectiva entre ellos, creando grupos para la copulación entre un macho viejo y otros dos jóvenes.

3 - Los elefantes machos son solitarios

Los machos, a diferencia de lo que hacen las hembras, suelen irse de la manada cuando alcanzan la adultez.

En la madurez, estos ejemplares vagan solitarios o conforman grupos de “solteros” con otros machos jóvenes.

4 - Los más viejos son los más viriles

Alrededor de los 50 años de vida un macho está en la cima de su vida reproductiva.

Es entonces cuando los machos experimentan una sobrecarga hormonal, y manifiestan un fenómeno llamado “musth”, abandonando la manada en búsqueda de hembras con quienes aparearse.

El “musth” se muestra a través de un cambio comportamental de mayor agresividad y una secreción serosa en las sienes del animal.

5 - Los elefantes desarrollan ritos mortuorios

No se conocen muchas especies que como el ser humano celebren ritos mortuorios. El elefante es uno de ellos.

Cuando un miembro de la manada muere, el resto cava un hoyo y empuja el cuerpo dentro de él. Luego permanecen muchos días echados casi en una posición de lamentación y triste despedida.

El animal muerto queda cubierto con ramas, piedras y tierra.

Los elefantes son animales fascinantes en su estructura y conducta que han estado permanentemente amenazados por el depredador codicioso del marfil de sus colmillos, llevándolos al borde de la extinción.