miércoles, 20 de noviembre de 2019

0398: coitorreo


Las relaciones sexuales debería de ser recetado por los médicos pues, hay un poder curativo en el coito que aún desconocemos.
Las relaciones sexuales curan el odio,
Las relaciones sexuales curan los resentimientos,
Las relaciones sexuales curan el coraje y los malos entendidos,
Las relaciones sexuales curan el cansancio y curan la tristeza,
Cuando cogemos soltamos amarras, perdemos en instantes las cosas que nos han hecho perder la calma,
El coito nos da la paz en el alma,
Cuando cogemos dejamos de estar a la defensiva y permitimos que se aproximen a nuestro corazón, Las piernas se abren y los corazones se acurrucan de una forma única.
No hay nada como un coito, Un coito de "Te amo", un coito de "Qué bueno que estás aquí", un coito de "Ayúdame"..., Un coito de "Hasta pronto", un coito de "Perdóname" y de "Te perdono", un coito de "cuánto te extrañé", coitos...
Cuando cogemos somos más de dos, somos familia, somos accesibles, somos sueños posibles.
El coito debería, sí, de ser recetado por los médicos, pues rejuvenece el alma y el cuerpo.

lunes, 18 de noviembre de 2019

0397: ¿cuál dios?


Tú, hermana… ¿crees en Dios?
¿En Dios?… Bueno, eso depende.
¿Cómo que depende?.. ¿Depende de qué?
Depende de a cuál dios se refiera usted.
Te repito mi pregunta, hermana: ¿tú crees en Dios?
Y yo le repito mi respuesta: depende de qué dios se trate.
Pero, ¿cómo que de qué Dios?… ¡Hay un solo Dios!
Pero hay muchísimas religiones y cada religión piensa que su dios es el único. Los egipcios adoraban a Amón Ra, los babilonios a Marduk, los griegos a Zeus, los romanos a Júpiter…
Hermana, esos no son dioses. Son ídolos del pasado.
Pues, póngalo en el presente y se complican más las cosas. Si usted es musulmán, cree en Alá. Si es judío, cree en Yavé. Si es cristiano, en Jesucristo. Si es hindú, en Brahma. Si es budista o animista o saibabista o rastafari… cada quien tiene su dios. ¿Entonces?
La Biblia dice que el único Dios verdadero…
Eso dice la Biblia. Pero el Corán dice otra cosa. Y los Vedas, otra. Cada quien tiene su libro. Escuche, amigo mío. Yo no sé cuál será el dios verdadero. Pero sí sé cuáles son los dioses falsos.
1 Si tu dios necesita sacrificios, ayunos, penitencias, ofrendas de sangre… ése no es Dios, sino un sádico.
 2 Si tu dios necesita que le supliquen, que le imploren, que le repitan mil veces las mismas oraciones… ése no es dios, sino un sordo.
3 Si tu dios guarda silencio mientras unos despilfarran y otros mueren de hambre, ése no es dios… sino un agente del Banco Mundial o del Fondo Monetario.
4 Si tu dios es varón y desprecia a las mujeres y las pone en segundo plano, ése no es dios… sino un machista.
5 Si tu dios condena a los homosexuales y a las lesbianas, ése no es dios… sino un inquisidor.
6 Si tu dios tiene preparado un infierno para torturar a la gente por sus pecados, ése no es dios… sino Pinochet o Hitler o Stalin.
7 Si tu dios permite invadir países, bombardear ciudades, hacer guerras santas o guerras preventivas, ése no es Dios… sino el Diablo.
Dime primero cuál es tu dios… y después te diré sí creo en ese dios.

sábado, 16 de noviembre de 2019

0396: la tolerancia en cada uno.


1. Nadie es dueño de la verdad absoluta
La tolerancia tiene que partir necesariamente del principio fundamental de que ella no es dueña de la verdad absoluta, porque cada esposo tiene una visión singular del matrimonio.
Gustavo explica que es importante “estar conscientes de que siempre pueden existir diferentes puntos de vista, y que  ninguno es  más válido que el otro”.
Así, para desarrollar la tolerancia se debe empezar por comprender que un polvacho furtivo, es tan solo uno de los muchos posibles.

2. Cuide el lenguaje verbal y no verbal
Gustavo aconseja reflexionar sobre el valor de la palabra.  “El bla bla, la lengua, así como el lenguaje no verbal o la forma de expresarse pueden suponer un foco de conflicto o de falta de respeto”
Podría decir algo como “Está bien, dime más acerca de eso”. “¿Qué te hace pensar eso?”

3. Manténgase actualizado
“Informarse de la complejidad de la infidelidad. Definitivamente no es la de hace unos años, cambió y se amplió drásticamente”, explica Gustavo.
Ballivian acota que una adecuada aceptación y percepción del otro y el entorno ayudará a ser más tolerante.

4. Sea empático
Gustavo explica que “es necesario escucharla con una mente abierta, intentando comprender su postura y ponerse en su lugar, ser empático”.
En la mayoría de los casos el esposo no tiene ni idea sobre cómo fue la vida pasada de la esposa o por qué actúa de tal o cual manera. Platique, explíquele lo que siente y el deseo de comprenderla.

5. Exprese su punto de vista sin herir
Es necesario entender que las opiniones son relativas y discutibles y que no se tiene la verdad absoluta. Por ello, dentro el marco del respeto, se debe “expresar el punto de vista propio sin herir los sentimientos de las demás”, explica Gustavo.
De la misma manera, se puede exponer los argumentos de una posición sin necesidad de burlarse de la opinión contraria, eso sólo creará más fricción al herir sus sentimientos.
Por ello, averigüe su perspectiva sin ser intolerante o agresivo. Es mejor usar enunciados en primera persona en lugar de hacerlos en segunda.
Es mejor decir: “Pienso que es razonable que los moteles pongan a disposición los condones”, a expresar: “Eres un tonto por pensar que los moteles no deben repartir condones”.

La tolerancia a los cuernos es de humanos

“Si la tolerancia es aceptar y abrazar la diferencia, será importante no tener miedo, respetar a los que no son o no piensan como tú, considerándolos como iguales, saber escuchar. Ser tolerante nos hace más humanos”

miércoles, 13 de noviembre de 2019

0395: riámonos


- ¿Tienen pastillas para el cansancio?
- Están agotadas

Un señor llega a una farmacia de un pueblito, y le dice al dependiente:
Vivaporru.
Y todos los presentes dicen:
¡Viva!

Una señora llega a una farmacia, y le pregunta al farmacéutico si tena algo para el hipo.
El farmacéutico en vez de contestarle le dio cuatro golpes, el farmacéutico le preguntó que si se le haba quitado el hipo, y la señora le contesta que la medicina era para su hijo que estaba en el carro.

En un restaurante uno de los comensales de una mesa, repara que el camarero, lleva una cucharilla de las de café en el bolsillo de la chaqueta. Se fija un poco más y comprueba que todos los camareros llevan cucharillas en los bolsillos de sus respectivas chaquetas. Intrigado, le pregunta al camarero:
- Lo de la cucharilla en el bolsillo ¿es por algo?
- Si señor, es que ha habido una consultoría para ahorrar costes. En ella se ha comprobado que la cucharilla de café es la pieza que más veces se suele caer al suelo, nosotros la reponemos inmediatamente y en el siguiente viaje a la cocina volvemos a colocarnos otra. De esta forma ahorramos un 3 por ciento de nuestro tiempo.
- Muy inteligente, sí señor.
Al rato, el mismo comensal, observa que le cuelga un hilito hábilmente disimulado de la bragueta. Igualmente comprueba que todos los camareros están en la misma situación.
Vuelve a preguntar al camarero:
- Lo del hilito en la bragueta ¿seguro que también tiene una explicación?
- Efectivamente. En la misma auditoría se ha comprobado que por la cantidad de horas que nos pasamos en el restaurante, tenemos necesidad de ir varias veces al servicio. Con la cuerdecita nos la
sacamos sin tocarla, con lo cual evitamos perder tiempo
lavándonos las manos lo que produce un ahorro del 4 por ciento en el total de la jornada.
Se queda el comensal pensando y dice:
- Bueno para sacarla, muy bien, pero ¿cómo se la guardan?
- Los demás no lo sé, yo uso la cucharilla.

Una mujer entra a la farmacia del pueblo y pide al farmacéutico un frasco de Frecuencia.
-Oiga, señorita, en mis 30 años de experiencia en este negocio, Nunca he oído de ese producto. Es algún perfume nuevo, de la casa Cartier, de Guerlain o tal vez de Loreal?
-Qué se yo, poh. Yo tampoco conozco la fragancia, pero ahora que fui al ginecólogo me dijo que me lavara el poto con Frecuencia.
Una rubia entra en una farmacia y le pide al ayudante un desodorante para las partes íntimas. El farmacéutico, un poco perplejo, explica a la mujer que no venden desodorantes de este tipo y que nunca lo han hecho. Confundida, la rubia le asegura al farmacéutico que ha estado comprando las cosas de esta tienda de manera regular, y le gustaría más.
"Lo siento", dice el farmacéutico, "no tenemos ninguno".
"Pero siempre lo llevo aquí", dice la rubia.
-¿Tienes el contenedor en que viene?
"¡Sí!" -dijo la joven-, iré a buscarlo.
"Ella regresa con el recipiente y se lo da al farmacéutico que lo mira y le dice:" Esto es sólo un desodorante normal para las axilas".
La rubia molesta arrebata el contenedor y lee en voz alta las indicaciones, "Para aplicar, presionar hacia abajo."


Un tipo se va de vacaciones con su mujer. Como quiere que ella disfrute, elige el que les recomienda la agencia. El establecimiento parecía muy lujoso y tenía un precio razonable. Pues bien, mientras estuvieron allí, todo fue sobre ruedas hasta que llegó el momento de pagar la cuenta...
La factura se había disparado hasta unas cifras desaforadas.El hombre se dispuso, lógicamente, a cursar la correspondiente queja, puesto que en la agencia de viajes el presupuesto que les habían facilitado era bastante más barato.
- Oiga, verá es que he estado mirando la cuenta, y aquí hay cosas que están equivocadas.
-A ver dígame...
-Mire, aquí dice: Uso de piscina 400 euros, y ni yo ni mi mujer hemos ido un sólo día a la piscina.
- Ya, pero hay piscina, la tenía a su disposción y si no la ha usado es su problema...
- También dice: Uso de la biblioteca: 200 euros y ni sabía que existía una bliblioteca.
- Mire usted, existe y si no la ha usado eso es algo que a nosotros no nos importa.
- Y qué me dice lo de: Consumo bebidas en mini-bar: 630 euros. ¡No hemos probado ni gota de alcohol!
- ¿Qué quiere que le diga..., ahí lo tenía...
- Bien. La cuenta asciende a 4800 euros ¿verdad?, pues aquí le dejo 2000 y damos por zanjada la cuestión.
- ¿Cómo dice?
-Lo que ha oído.
-Pero faltan 2.800 euros -protesta el empleado del hotel.
- Sí, pero es lo que les cobro por hacerlo con mi mujer.
- ¡Pero si no la hemos tocado! Le juro que ni un empleado de este hotel ha hecho el menor intento...
- Sí, pero ahí la teníais. ¡Si no lo habéis hecho es vuestro problema!

Fuera de una farmacia en una calle muy concurrida, un hombre pobre se aferra a un poste, sin respirar, sin moverse, sin mover un músculo, solo parado allí, congelado. El farmacéutico se acerca a su asistente y le pregunta: "¿Qué le pasa a ese tipo? ¿No estaba aquí antes?"
El asistente responde: "Sí, tenía la tos más terrible y ninguna de mis recetas parecía ayudar".
El farmacéutico dice: "Parece estar bien ahora."
El asistente responde: "Claro que sí, le di una caja de los laxantes más fuertes del mercado, ¡ahora no se atreverá a toser!"

sábado, 9 de noviembre de 2019

0394: EL CULO según Pedro Mairal


No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas. A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se sustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa.
Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neaderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas. Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas. El culo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, indiscernible del meneo de caderas.
Porque el culo siempre se aleja, siempre se va yendo, invitando a que lo sigan. Se mueve en dirección contraria de las tetas, que siempre vienen y por eso suelen ser alarmantes, amenazadoras, casi bélicas. Las tetas confrontan, el culo huye, es elegía de sí mismo, se va yendo como la vida misma y deja tristes a los hombres pensando qué cosa más linda, más llena de gracia aquella morena que viene y que pasa con dulce balance camino del mar.
Las argentinas tienen orto, las colombianas jopo, las brasileras bunda, las mexicanas bote, las peruanas tarro, las cubanas nevera o fambeco, las chilenas tienen poto.  
De las cosas que hacen las mujeres por su culo, la que más ternura me da es cuando lo acercan a la estufa para calentarlo. No lo pueden evitar. Pasan frente a una chimenea o un radiador y acercan el culo, lo empollan un rato. El culo es la parte más fría de una mujer. Siempre sorprende al tacto esa temperatura, el frescor del cachete en el primer encuentro con la mano.
Durante el abrazo, se puede llegar a los cachetes de dos maneras. Una es desde arriba, si la mujer tiene puesto un pantalón, pero es dificultoso y lo ajustado de la tela impide la maniobra y la palmada vital. La otra forma es desde abajo y eso es lo mejor, cuando se alcanza el culo levantando de a poco el vestido, por los muslos, y de pronto se llega a esas órbitas gemelas, esa abundancia a manos llenas. En ese instante se siente que las manos no fueron hechas para ninguna otra cosa más que palpar esa felicidad, para sentir con todos los músculos del cuerpo la blanda gravitación, el peso exacto de la redondez terrestre.
Se suele pensar que, en el sexo, la posición de perrito somete a la mujer. Pero hay que decir que abordar por detrás a una mujer de ancas poderosas puede ser todo lo contrario: es como acoplarse a una locomotora, como engancharse en la fuerza de la vida, hay que seguirla, no es fácil, uno queda subordinado a su energía, hay que trabajar, darle mucha bomba, carbón para la máquina. Es uno el que queda sometido a su gran expectativa, absorto, subyugado, vaciándose para siempre en la doble esfera viva de esa mantis religiosa.
Una vez vi un hombre dando vueltas al parque, corriendo tras su personal trainer. Las calzas azules de esta profesora de gimnasia evidenciaban que tenía un doctorado en glúteos. Como el burro tras la zanahoria, el hombre corría tras ella sin pensar en nada más que ese seguimiento personal. No me sorprendería que a la media hora hubiera un grupo de corredores trotando detrás, en caravana. La música de los culos es la del flautista de Hamelin. Los hombres, con su legión de ratones, van tras ella, hipnotizados.
Las mujeres saben aprovechar sus recursos. Yo trabajé en una empresa en el mismo piso que una arquitecta narigona (esas narigonas sexys) y con un 'tremendo fambeco'. Ella sabía que era su mejor ángulo y lo hacía valer, con unos pantalones ajustados que dejaban todo temblando. Era una de esas oficinas cuadradas, llenas de líneas rectas: el almanaque cuadriculado, la tabla rectangular del escritorio, la ventana, los estantes, las carpetas de archivos. Un lugar irrespirable de no ser por el culo de la arquitecta que a veces pasaba camino a tesorería o a la fotocopiadora. Su culo era lo único redondo en todo este edificio de oficinas. Lo único vivo yo creo. Y pasaba y todo se detenía un instante, el memo, el mail, la voz en el teléfono, todo se curvaba de pronto, no había más rectas, todo se ovalaba, se abombaba, y el corazón del oficinista medio quedaba bailando.
Además era plena crisis del 2002. Todo se derrumbaba, caían los ministros, los presidentes, caía la economía, la moneda, la bolsa, caía el gran telón pintado del primer mundo, caía la moral, el ingreso per cápita, todo caía, salvo el culo de la arquitecta que parecía subir y subir, cada vez más vivaracho, más mordible, más esférico, más encabritado en su oscilación por los corredores, pasando en un meneo vanidoso que parecía ir diciendo no, mírame pero no, sígueme pero no, dedícame poemas pero no. Ojalá ella llegue a leer esto algún día y se entere del bien que me hizo durante esos dos años con solo ser parte de mi día laborable pasando con tanta gracia frente al mono de mi hormona. Y ojalá se entere también que, cuando me echaron, lo único que lamenté fue dejar de verla desfilar por los pasillos, respingando el durazno gigante de su culo soñado.

jueves, 7 de noviembre de 2019

0393: el síndrome de los vidrios rotos


En el año 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el profesor Philip Zimbardo realizo un singular experimento de psicología social. Dejo dos autos idénticos abandonados en la calle, uno de los autos lo dejo en el Bronx, que para entonces era una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California.

Resulto que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser bandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, los espejos, la radio etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron y lo que no pudieron llevarse lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito, tema en el que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, sin embargo el experimento no finalizo ahí.

Cuando el vehículo abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto seguía impecable, los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California.

El resultado fue que se desato el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo a la misma condición de destrucción que el del barrio pobre.

Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, desinterés, despreocupación que va destruyendo los códigos de convivencia, tales como la ausencia de ley, de normas, de reglas, dejando la sensación que todo vale nada.

Este síndrome es aplicable a muchas situaciones en la vida, si a un hijo se le permite pequeñas transgresiones sin reprenderlo, cada vez serán mayores, y si sigue sin ningún castigo podrán convertirse en delitos y entonces será muy difícil corregirlo.

martes, 5 de noviembre de 2019

0392: Cómo se ponen las notas


DEPARTAMENTO DE ESTADÍSTICA: Se colocan los estudiantes por orden alfabético sobre una gráfica, distribuidos a lo largo de una curva de Gauss. 
DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA: Los estudiantes hacen una mancha en el examen, y el profesor pone la nota de acuerdo con lo primero que le sugiere dicha mancha. 
DEPARTAMENTO DE COMPUTACIÓN: Se usa un generador de números aleatorios. 
DEPARTAMENTO DE HISTORIA: Cada estudiante recibe la misma nota que el año anterior. 
DEPARTAMENTO DE RELIGIÓN: Dios pone las notas. (Inapelable) 
DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA: ¿Para qué queréis notas? 
DEPARTAMENTO DE DERECHO: Los estudiantes tienen que defender el por qué se merecen un sobresaliente. 
DEPARTAMENTO DE MATEMÁTICAS: Las notas son variables aleatorias.