viernes, 23 de junio de 2017

991: de momento… amante

Uno es un amante bisagra cuando tu función, independientemente de tus deseos y expectativas -más bien a pesar de ellos- es ser un mero antídoto que favorezca el olvido de su ex, vamos, cuando ella está en esa fase de “no quiero nada serio, solo quiero divertirme” cuando en el fondo lo que está pensando es “no sé lo que quiero pero mejor me enrolló con alguien no me vaya a quedar solterona, además con suerte mi ex estará celoso e intentará recuperarme”.

Muchas mujeres tienen un miedo atroz a estar solteras durante largo tiempo, sobre todo de cara a sus amigas, las cuales no dejarán de darle la lata si creen que aún hay alguna posibilidad de arreglar una relación larga.

“Pues yo creo que deberías hablar” “Es una pena después de tantos años que la cosa acabe así” “A mí me gustaba, ojala mi machucante fuera como tu ex”, son cosas que ellas no dejan de escuchar y les hace dudar “¿Fue culpa mía?” “El tiraba con otra y era un cabrón ¿Con mi amor puedo redimirle?” “¿El problema soy yo?” “¿He perdido gancho mientras estaba con él y ya no soy capaz de seducir a otros?” y lo que es peor “¿ESTARÁ YA CON OTRA?”

Por eso no tienen problemas en buscar un novio bisagra, porque eso acalla a su entorno, les da confianza en sí mismas de cara a encontrar un sustituto REAL y sobre todo dar celos a su Ex, lo cual es una buena carta de cara a recuperarlo o superarle.

Total, ellos siempre están cachondos, lo difícil es hacer que se comprometan, no les dolerá…. ¿o sí?


Si estás empezando en esto de enrollarte con una macanuda abandonada, si llevas tiempo -años- sin tocar culo o si has ido detrás de ella desesperado, ha accedido a coger y crees que te ha tocado la lotería…empieza tu infierno.

jueves, 22 de junio de 2017

990: cuernos vienen, cuervos van

— ¿Y de todo eso a ti no te importa nada?
—Antes sí. ¿Te acuerdas? Hace mucho tiempo. Entonces, en los primeros años de nuestro matrimonio, cada una de tus infidelidades era como un puñal que alguien clavaba en el pecho de aquella pobre chica tan romántica y tan enamorada. Yo lloraba mucho, muchísimo. ¡Dios mío! ¡Cuánto he llorado!
¡Pobre de mí! Como lloran las mujeres engañadas en las telenovelas y en las malas comedias y en las películas estúpidas. Como lloran en la soledad los seres abandonados sin razón. ¡Desesperadamente! Algo de muy mal gusto. Ahora lo reconozco… Una vez incluso estuve a punto de abandonarte para siempre. No lo has olvidado, ¿verdad? Fue cuando te escapaste a Panduro con aquella putita que cantaba en una boîte. Pero no tuve valor. ¿Qué hubiera dicho la gente? ¡Figúrate! Nunca se sabe.  Después, ¿para qué te voy a contar, cariño? Han ido pasando los años. Tú salías de una aventura y entrabas en otra. Y yo un día descubrí dentro de mí misma algo realmente sorprendente: ¡que ya no me importaban tanto tus engaños! Por último el mismo día en que me presentaste a Rosalía, figúrate qué casualidad, descubrí que ya no me importaban nada… ¡Qué graciosa es Rosalía! ¿Verdad? Tan divertida y tan desvergonzada…
—Entonces, ¿es que ya no me quieres?
— ¡No! ¿Quién ha dicho eso? Te sigo queriendo mucho, amor mío. Pero de otra manera, claro está…
— ¿Eres muy desgraciada?
— ¿Cómo? ¿Que si soy desgraciada? ¿Yo? ¡Ah, no! Ni mucho menos, cariño. ¡Que se te quite esa idea de la cabeza! ¡Vamos! Pero si yo lo paso estupendamente…
— ¿Estás segura?

— ¡Pues claro que sí! ¡Dios mío! Vivo una vida tan brillante y tan maravillosa. Mira, soy nada menos que tu esposa. Un hombre importante, rico, influyente, poderoso. Naturalmente, eso quiere decir que yo, la excelentísima esposa soy rica, influyente y poderosa. Todo el mundo me adora. Aparezco retratada en los periódicos con el menor pretexto, y no pasa un día sin que mi nombre figure. Todos celebran mis fiestas. Hay personas que darían un año de vida por recibir una invitación mía… De vez en cuando aparece por ahí un fresco que, para caerte a ti en gracia, me hace un poquito la corte. ¿No lo sabías? ¡Amor mío! ¿Qué más puedo desear yo? ¿No crees tú que todo eso es más que suficiente para que cualquier mujer se sienta la mujer más dichosa del mundo? ¡Ah! Te aseguro que yo a estas alturas de mi vida no me cambiaría por ninguna…

miércoles, 21 de junio de 2017

989: la mercera

Carmen había hecho una buena boda. Raul la quería, y era el tipo más divertido de Cuevo, además dueño de una pequeña mercería que daba lo suficiente para vivir bien. Entusiasta y nervioso, se lanzaba a todas las aventuras que se le ponían por delante, incluidos negocios ruinosos, farras con los amigos, excursiones por comarcas remotas o amoríos con cuanta profesora o enfermera que llegase al pueblo a trabajar. Carmen, que lo trataba como a un niño, se lo perdonaba todo, hasta lo de los amoríos, porque sabía que la seguía queriendo, y para ella eso bastaba. Por lo demás, como solía decir sin ningún recato a sus amigas, prefería un marido infiel y feliz a un esposo devotísimo pero mustio.
El día que cumplió los cuarenta años, Carmen se lo encontró al llegar de la mercería justamente así como no se lo quería encontrar, mustio, cabizbajo, tristón. Acababa de darse cuenta de que lo mejor de su vida había pasado, le confesó. ¿Y qué había hecho? No había cumplido ninguno de sus sueños de infancia, no había cruzado el Orinoco, ni pescado un tiburón, ni avistado las cumbres nevadas de los Andes, lloriqueó. Así que Carmen, abrazándolo, se lo dijo muy clarito:
—Pues vete, hijo, vete, haz todo lo que puedas, yo me quedo aquí tan feliz.
Raul se marchó una mañana de primavera, para no volver nunca más. No llegó a avistar las cumbres de los Andes ni cruzó el Orinoco, pero sí que logró pescar algunos tiburones allá en el mar Caribe, donde se instaló al descubrir que Cuba le ofrecía muchas más aventuras que Cuevo y que una mulata de nombre Lolita reunía en sí la robustez y el descaro de todas las maestras y enfermeras posibles, además de la santa paciencia de su esposa.
Cuando supo que su marido no pensaba regresar a casa, Carmen no se lo tomó del todo mal, e incluso llegó a habituarse pronto a su rara situación y a cogerle cariño a la familia que Raul iba creando y de la que le daba puntual cuenta en sus frecuentes y tiernas cartas. Fue la madrina por poder de la primera hija, a la que pusieron su nombre y de la que ella se ocupó en la lejanía con toda la devoción de una madre postiza. A pesar del escándalo de muchas de sus amigas, las fotografías de las siete criaturas de su marido fueron alineándose con los años en la consola de su sala de estar, junto a otra más grande en la que posaba muy sonriente y moreno el propio Raul al lado de su mulata. A cambio, ella le envió un retrato de su boda que la pareja de concubinos colgó en la sala de estar. Poco a poco, la gente fue acostumbrándose a aquella situación, y llegó a ser normal que las clientas menos pacatas de la mercería le preguntasen por la salud de su marido, la otra mujer y los niños.
La única pena de Carmen durante aquellos años se la había provocado su cobardía: a pesar de la insistencia de Raul y hasta de Lolita y los críos, que siempre añadían unas letras en las cartas, nunca tuvo valor para coger un barco y plantarse allí. Estaba convencida, por alguna extraña razón que ni ella misma podía explicarse, de que en cuanto se alejase de Cuevo le sucedería algo malo, quizá la muerte. Y también el motivo por el cual se quedaba porque no podía imaginarse siendo peinada por manos distintas de las de su peinadora de toda la vida. ¿Cómo iba a arriesgarse ella a perder el poco pelo que aún le quedaba y a que se lo cambiasen de color? Hijas, añadió, a ver si me voy a morir por ahí hecha un adefesio. ¡Ni hablar!

martes, 20 de junio de 2017

988: La ciencia del amor

¿Por qué se dice “gozar como una puta” y “sufrir como una madre”?
¿Por qué no podría decirse “gozar como una madre“  y “sufrir como una puta”?
El segundo par de expresiones, después de todo, parecería mucho más adecuado cuando de sexo se trata.
Pero los hijos no están dispuestos a reconocer ese goce. Conscientemente, por lo menos.
La oposición entre la madre y la puta corresponde, a la diferencia entre las representaciones de la figura materna con y sin censura: la mujer excluida de la lista de los posibles partenaires sexuales es, en otra escena, el objeto sexual por excelencia

lunes, 19 de junio de 2017

987: transformación

«Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesta a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el potito feo se había transformado en un soberbio culo blanco... »


sábado, 17 de junio de 2017

986: tiempo al tiempo

Ni te busqué en otra mujer ni nada. Ni siquiera te molesté. Lo que hice fue meterme en mi mundo para poderte esperar siempre ahí y fingir que la vida cotidiana también me era posible. Encontré toda una vida de paliativos con mis amigos y me reía y los hice reír y canté y me emborraché y trabajé y empecé a eso que se dice triunfar. Y hubo bailongos y narices respingadas hubo, por decirlo de alguna manera, y algunas cruelmente mejor respingadas que las tuyas pero bastaba siempre con acercarme bien para que nadie fuera como tú eres. Y mi esperanza fue por dentro. Sigue yendo por dentro. Y a veces se ríe o se burla de mí cuando en la vida cotidiana hasta parece que fuera un canalla, unas veces; un cretino, otras, o aquel muchacho que te fue a invitar para que seas su pareja en  su  baile de promoción y era sagrado y cada uno debía asistir con la chica más maravillosa de su vida, y que ella le dijo que se había comprometido a ir, con uno de tus
condiscípulos.

viernes, 16 de junio de 2017

985: la que jamás me dijo que me amaba

—No te habrás olvidado lo que me gusta, niño bueno.
Me susurró al oído. Y, sin esperar mi respuesta, se puso de espaldas, abriendo las piernas para hacer sitio a mi cabeza, a la vez que se cubría los ojos con el brazo derecho. Sentí que comenzaba a concentrarse totalmente, con esa intensidad que yo no había visto nunca en ninguna mujer, en ese placer suyo, solitario, personal, egoísta, que mis labios habían aprendido a darle. Lamiendo, sorbiendo, besando, mordisqueando su sexo pequeñito, la sentí humedecerse y vibrar. Se demoró mucho en terminar. Pero qué delicioso y exaltante era sentirla ronroneando, meciéndose, sumida en el vértigo del deseo, hasta que, por fin, un largo gemido estremeció su cuerpecito de pies a cabeza.
«Ven, ven», susurró, ahogada. Entré en ella con facilidad y la apreté con tanta fuerza que salió de la inercia en que la había dejado el orgasmo. Se quejó, retorciéndose, tratando de zafarse de mi cuerpo, quejándose: «Me aplastas». Con mi boca pegada a la suya, le rogué.
—Por una vez en tu vida, dime que me quieres. Aunque no sea cierto, dímelo. Quiero saber cómo suena, siquiera una vez

jueves, 15 de junio de 2017

984: la potra

El grupo más alegre era el de las yeguas de dos a tres años.
Estas se paseaban todas juntas como las señoritas, y se mantenían apartadas de las demás.
Se agrupaban apoyando sus cabezas en el cuello de las otras, resoplando y saltando: de pronto empezaban a dar brincos con la cola levantada y rompían al galope unas en torno a las otras.
La más hermosa y la más traviesa del grupo era una alazana. Todas las demás imitaban sus juegos y la seguían a todas partes. Era la que daba el tono a la reunión. Estaba aquel día extraordinariamente alegre y predispuesta a la diversión.

Después de pastar, una vez satisfecha, se revolcó en la hierba, y, cansada de aquel juego, se dedicó tenazmente a molestar y a provocar a las yeguas viejas, corriendo por delante de ellas. Asustó a un potrillo que estaba mamando con gran seriedad y se divirtió persiguiéndole y haciendo como si quisiera morderle. La madre, asustada, dejó de pacer. El pequeño empezó a relinchar ñoñamente; pero la traviesa alazana no le hizo daño, y contenta por haber distraído a sus compañeras que la miraban con interés, se alejó como si no hubiese hecho nada.

El caballo tordo le lanzó un relincho dulce y apasionado. Aquel relincho tenía la expresión de la ternura y de la tristeza unida. En él se adivinaban promesas de amor y deseos no satisfechos. A la joven yegua le enterneció, y estuvo escuchando durante mucho tiempo. Pero la locuela no era amiga de preocuparse demasiado.

Cuando la voz del caballo se hubo extinguido, relinchó en tono burlón, escarbó la tierra con sus lindos cascos. La potra se sentía víctima de la juventud, que le hacía sufrir más aún que los hombres; y sin embargo, ni a aquélla ni a éstos les había hecho jamás daño alguno. Los hombres le necesitaban, pero ¿por qué los caballos no le dejaban en paz?

Eso fue algo que nunca pudo comprender.

miércoles, 14 de junio de 2017

983: "Popotitos"

"Popotitos" es una canción de rock en español interpretada por la banda mexicana Los Teen Tops. La canción tiene la música del exitoso tema de rock and roll "Bony Moronie", de Larry Williams que fue un éxito considerable en el mercado estadounidense en 1957.

Las letras de "Popotitos" y "Bony Moronie" son similares, pero como en el caso de "La Plaga", en la versión en español el sexo está ausente, mientras que en la versión original es el tema central.

El tema en inglés comienza con la frase «tengo una chica llamada Bony Moroni». El cantante cuenta que ella es «flaca como un macarroni», es decir como un fideo. El estribillo, repetido tres veces repite: «pero yo la amo y ella me ama, y más felices no podríamos ser, haciendo el amor bajo el manzano». En la segunda estrofa el cantante cuenta que le contó a los padres de Bony Moroni, exactamente lo que quería hacer: casarse en una noche de junio y 'rock and rollear' toda la noche. Aquí la expresión "rock and roll" tiene el doble significado de bailar toda la noche, pero también tener sexo. En la tercera estrofa la canción dice que Bony Moronie es muy atractiva, que la gente se da vuelta para verla, y que es su primera y única; es el deseo de su corazón.

El rock "Bony Moronie" fue versionado en español como "Popotitos", censurando toda referencia sexual. Enrique Guzmán, entonces un adolescente líder de los Teen Tops, declaró que la letra la compuso pensando en su hermana, que tenía "patas de pollo".

En la versión de Enrique Guzmán y Los Teen Tops, Popotitos no aparece como una chica bonita, como la Bony Moronie original, pero eso no importa, ya que lo importante es que sabe bailar rock and roll y eso es lo que la hace atractiva:

Mi amor entero es de mi novia popotitos
Sus piernas son como un par de carricitos
Y cuando a la fiesta la llevo a bailar
Sus piernas flacas se parecen quebrar

Popotitos no es un primor
Pero baila que da pavor
A mi popotitos yo le di mi amor

Popotitos baila rock and roll
Y no la ves ni con la luz de sol
Es tan delgada que me hace pensar
Que en plena lluvia no se va a mojar

Popotitos no es un primor
Pero baila que da pavor
A mi popotitos yo le di mi amor

Cuando hay aire fuerte parece volar
A miss universo nunca va a llegar
Con mi popotitos me voy a casar

De aquí en adelante lo voy a alimentar 

martes, 13 de junio de 2017

982: Si te hace falta algún "te quiero", algún "te adoro" o algún loco que viva para ti, entonces piensa en mí... y cuenta conmigo.

♡ Mi vida no la cuento por las veces que respiro, si no por las veces que me quitas la respiración.
♡ El amor no es como lo pintan, ni como lo cantan, ni como lo escriben. El amor es como lo que yo siento por ti.
♡ Cómo no actuar como un imbécil, cuando tus ojos lo único que hacen es hipnotizarme.
♡ Cuando busque un destino del que no quiera escapar, te buscaré a ti porque tú eres mi único destino...
♡ Cuando te conocí me di cuenta que el amor existe, porque ahora no me imagino mi mundo sin ti.
♡ Eres la luz de mi mundo. Cuando estás conmigo se llena mi corazón, tiene sentido la vida y el mundo es una ilusión.
♡ Pedí un deseo, apareciste tú, así de simple...
♡ Eres el "te quiero aquí conmigo" de todos mis días.
♡ No eres de color azul, ni negro, ni estas tan lejos, pero si eres mi cielo...
♡ Quédate cerca de mí, al alcance de mi vista, te necesito más de lo que te imaginas.
♡ De ti me gustan hasta esas cosas que no soporto en los demás.
♡ Si tienes que caminar 100 pasos para llegar a mí, solo camina uno, que yo caminaré los 99 por ti.
♡ Primero eres un amigo, después una ilusión y ahora eres lo más grande que llevo en el corazón.
♡ Cuando estoy contigo siento que lo imposible se hace posible, cundo te vas todo se hace difícil.

♡ Tequiero, así sin espacios, TE QUIERO en mayúsculas, tq en abreviatura, te Kiero hasta con faltas de ortografía, pero de verdad te quiero...

domingo, 11 de junio de 2017

981: música y mujer a destiempo


Ignorada marcianita / aseguran los hombres de ciencia / que en diez
años más tu y yo / estaremos tan cerquita / que podremos pasear por
el cielo / y hablarnos de amor.
Yo que tanto te he soñado, / voy a ser el primer pasajero / que viaje
hasta donde estás. / En la Tierra no he logrado / que lo ya conquistado
/ se quede conmigo nomás.
[Coro] Quiero una chica de Marte / que sea sincera, / que no se pinte,
ni fume, / ni sepa siquiera / lo que es rock and roll.
Marcianita, blanca o negra, / espigada, pequeña, gordita o delgada /
serás mi amor. / La distancia nos acerca / y en el año setenta / felices
seremos los dos.

“Marcianita” (1959), compuesta en Santiago de Chile por Galvarino Villota Alderete, música y José Imperatore Marcone, letra, es un buen ejemplo de la ambigua reacción de los músicos y la industria musical sudamericana frente al rock and roll.

 “Marcianita” es una canción de amor despechado, temática recurrente en las canciones de amor, pero esperanzadora, aunque solo sea mediante la quintaesencia del amor platónico: enamorarse de una extraterrestre. No importan sus condiciones físicas, que son más bien atributos humanos, – blanca, negra, espigada, pequeña, gordita, delgada –, por lo que asumimos una marciana de rasgos antropomorfos. Lo que subyace es el apego al molde tradicional de la mujer: fidelidad, recato, abstinencia, autocontrol. Podrá bailar el liberador charleston, pero bajo el manto protector del foxtrot, que reinaba desde los años treinta poniendo orden a tanta jovencita que se había sacado el corsé y que ahora volaba por los aires.

Este conflicto entre lo establecido y lo nuevo se sustenta musicalmente en el conflicto entre el jazz y el rock and roll, que es también un conflicto generacional. El conflicto se produce en el presente –manifestado por el rock and roll–, pero un presente que es evitado con la restauración del pasado y la ensoñación del futuro.
Este diálogo entre presente, pasado y futuro de “Marcianita” se ha expresado desde los comienzos mismos de esta canción y sus originales múltiples, luego continúa al acercarse al esperado encuentro de 1970 y culmina en la actualidad, aunque algo desarticulado bajo el manto homogenizador del pop.

A comienzos de la era espacial, máxima expresión de la modernidad al inicio de la Guerra Fría, “Marcianita” nos habla de predicciones científicas que vaticinan la llegada del hombre a Marte en 1970. Cuando la canción enuncia el futuro es cuando comienza el interludio instrumental, abordado paradojalmente desde un jazz revivido.

sábado, 10 de junio de 2017

980: el temperamento

DE UNA PERSONA POR SUS HÁBITOS DE COMIDA.
Los sanguíneos comen todo lo que tengan a la vista... y por lo general, se le nota. En un restaurante, disfrutan tanto hablando que casi nunca miran la carta hasta que llega la mesera.
Los coléricos, que son comedores muy estereotipados, apenas si varían su menú de un día al siguiente; y, cuando llega la comida, la devoran en grandes bocados, hablando muchas veces mientras mastican la comida.
Los melancólicos son comensales muy meticulosos para escoger. Necesitan una eternidad para decidirse acerca de qué pedir, pero cuando llega la comida, saborean cada bocado.
Los flemáticos son los comedores más deliberados de todos y son invariablemente los últimos en acabar. Esta es la razón principal de que raramente aumentan de peso. (Todos los especialistas en dietética advierten a los pacientes obesos que coman lentamente, porque se necesitan veinte minutos para que la comida que entra por la boca apague la sensación de hambre).

POR LA MANERA DE COMPRAR
Los sanguíneos no tienen conciencia de los precios, sino que seleccionan para su satisfacción visual. Les atrae el embalaje y la publicidad llena de colores. En la tienda de comestibles, el suyo es el carro más lleno.
Los coléricos, especialmente los hombres, no disfrutan haciendo compras. Sólo van a la tienda cuando necesitan algo y quieren comprarlo y llevárselo. Como los sanguíneos, por lo general compran en exceso, pero no tanto.
Los melancólicos son compradores deliberados y decididos que comparan los precios y la calidad con bastante cuidado. Pasan sus manos sobre el artículo, lo aprueban dos o tres veces, se van una vez de la tienda, o dos, y si no está vendido cuando vuelven, lo compran. Provocan embotellamientos de tráfico al esperar para decidirse. En la tienda de comestibles saben dónde está cada cosa y guardan todos los cupones de cada fabricante.
A los flemáticos, especialmente a las mujeres, les encanta comprar. Dedican más tiempo, y son probablemente más frugales que los demás tipos. Son casi tan Indecisos como los melancólicos. Tienen que comprar más frecuentemente que los otros tipos porque no han comprado lo suficiente en su primer viaje.

POR LA CAPACIDAD COMUNICATIVA
Los sanguíneos son oradores intuitivos. Son excesivamente expresivos y usan libremente de la exageración.
Los coléricos son lo suficientemente expresivos como para hablar libremente, pero por lo general son más deliberados que los sanguíneos. Son debatidores y discutidores; nadie puede ser más mordiente y sarcástico que ellos.
Los melancólicos nunca empiezan a hablar hasta que han pensado con precisión qué es lo que quieren decir. No les gusta interrumpir a los otros, pero una vez que empiezan siguen hasta que han descargado todo su mensaje.
Los flemáticos no se excitan acerca de nada y raras veces entran en debates o se meten en conversaciones. Responderán a preguntas con ingenio y buen humor, pero raramente dirán nada voluntariamente, sólo cuando se le pregunte.

POR EL CUIDADO DEL JARDÍN
Chispeante Sanguíneo se levanta temprano el domingo por la mañana para arreglar su jardín. Con gran energía alinea todas sus herramientas (posee todos los Instrumentos habidos y por haber debido a su total ausencia de resistencia a las compras) y se dispone a cortar, Igualar, segar y podar. Sin embargo, treinta minutos más tarde está en animada conversación con un vecino. Antes de acabar el día, manda a su hijo que le guarde las herramientas, y se decide a arreglar el jardín la semana que viene. Chispeante es evidentemente uno de los más grandes morosos del mundo.
El señor Colérico aborrece el trabajo del jardín y por ello cuando lo hace, lo hace enconadamente. Trabaja con un ritmo frenético a fin de terminar pronto con el trabajo, y no es precisamente el primor lo que lo caracteriza. Se puede señalar el jardín del colérico al conducir a través del vecindario, con sólo buscar setos miniatura y árboles enanos.
El señor Melancólico tiene una aptitud natural para crear cosas y por lo general mantiene el mejor jardín del vecindario. Es el que habla a sus plantas y las mima, y casi todos los fines de semana lo encontraremos a gatas en su jardín cuidando de su césped y setos.

El césped del flemático sugiere por lo general que su dueño está aún en la casa tarde el sábado por la mañana, sorbiendo su tercera taza de café, y seguro que es así. Capaz de dar un cuidado superior a su césped, el señor Flemático se cuidará escrupulosamente de "la vieja plantación", sin embargo, debido a su deseo de descansar quedará vencido por su Impulso a hacer lo que está aceptado

viernes, 9 de junio de 2017

979: Nannarella

No era bella, a menudo sombría, tenía siempre las ojeras, un colorido terroso y los cabellos negros como no se puede imaginar, con la consistencia de una madeja de seda pesada. Las piernas eran delgadas y ligeramente curvas, era baja y de grandes caderas. Tenía un escote espléndido, como también lo eran las manos y los pies. Donde estuviera no se la miraba más que a ella. Además, era muy caprichosa y prepotente. (…) Tenía una concepción mafiosa de la amistad

Complicada, temperamental, desbordada, egocéntrica y genial, no sabía de medios términos, ni de acuerdos tibios, ni de compromisos estratégicos. Todo en ella era extremado. No por nada su más fiel compañía fueron siempre los perros y los gatos, que, como sabemos, no tienen muchas oportunidades de elegir el lugar donde viven.

Era romana hasta la médula. Nació pobre, hija única e ilegítima. Creció en un hogar con madre, abuela y tres tías. Aprendió a cantar desde muy niña y por ahí se enfiló hacia el espectáculo.

miércoles, 7 de junio de 2017

978: colegiales

— ¿Sabes? No pensaba venir...
— Pero has venido.
— Ya me he enterado de quién es el otro, el que estaba con mi chica, ya lo sé. El mismísimo chico de mi hermana. ¿Sabes que lo ha dejado? Ahora Natalia está con Gregorio, y... todo ha ocurrido tan deprisa que yo...
— Sí, ya lo sé, ya lo sé. ¿Pero tú cómo estás?
— ¿Que cómo estoy? ¿Tú cómo estarías si te enteraras de que tu chica se ha arreglado con el chico de tu hermana?
— Hecho un verdadero lío.
— Exacto
— Parece uno de esos culebrones mejicanos. Lo venía pensando: al final Beba tiene lo que quería, Agustín tiene lo que quería, Natali tiene lo que quería, todos tienen lo que querían. Todos... menos yo.
— ¿Y tú qué querías?
— Yo quería a Beba.
— ¿Estás seguro?
— Sí, no sé..., a lo mejor no. Yo qué sé...
Los dos nos levantamos de las escaleras casi al mismo tiempo.
— ¿Y qué te ha pasado en el labio?
—Nada. Tropecé.
— ¿Así que tropezaste?
—Sí.
—Tropezaste con Agustín, ¿no?
Por lo visto ya le habían contado lo de mi pelea con Agustín y todo eso.
— Lo has hecho por mí, ¿verdad? Te has peleado con ese idiota por mí...
—Bueno, yo...
— No deberías haberlo hecho. Ese podría haberte pegado una paliza, o incluso dos, pero te lo agradezco mucho, de verdad. Nadie había hecho nunca algo así por mí. Te has..., te has peleado con el tipo con el que mi chica me estaba engañando. Eres el mejor amigo que tengo.
—Bueno, venga ya. No nos pongamos cursis. 

martes, 6 de junio de 2017

977: Tundama Ortiz: cuentos de minicuentos

Conversión
Después de muchas cavilaciones y agobiado por los problemas de tener una baja, bajísima autoestima, aquel minicuento decidió matricularse en un taller literario.
Allí intentó hacer amigos. Al principio, recién llegado, le dirigió sus palabras a una novela de espionaje. Muy pronto, sin embargo, se dio cuenta de que lo miraba con sospecha. En efecto, al poco tiempo y sin pudor alguno, ella empezó a esculcarle los adjetivos pensando que el minicuento no era más que un micrófono.

Frustrado, el diminuto personaje trató de intimar con un relato erótico, pero éste, tras desabrocharle los sustantivos, se desanimó por lo corto de su argumento.

La novela de terror le susurraba verbos espantosos entre líneas, mientras que la novela histórica sólo tenía ojos para una elegante y corpulenta biografía. El minicuento pensó entonces que lo mejor sería buscarse compañeros de su misma estatura y, a falta de otros de su especie, se animó a hablarle al selectísimo grupo de las poesías. Pero aquellas, delicadas e inefables, despreciaron al minicuento porque la pobreza de su léxico le impedía ir con ellas al salón de belleza.

Decepcionado, triste y con la autoestima a ras de letra, el minicuento se retiró del taller literario. Tras fracasadas sesiones terapéuticas con un famoso libro de superación personal, tras una temporada alcohólica y muchos incidentes desagradables con el género policiaco, el minicuento optó por vincularse a una secta religiosa.

Ahora, gracias a la conversión divina,  cualquiera que lo leyese pensaría que se trata de un versículo o de un salmo responsorial. En todo caso, para alegría del microscópico relato, su autoestima se ha elevado bastante, se ha elevado a dimensiones alegóricas que ya empiezan a desbordarle sus enanas y estrechas líneas...

Roguemos todos para que este minicuento soporte el peso de la palabra celestial.
Bienaventurados los pobres de vocabulario porque de ellos será el reino de las artes.

Aaaamén.

domingo, 4 de junio de 2017

976: ¡Carajo, qué difícil es ser Gustavo!

En nuestra sociedad, por lo regular, se piensa que la vida de los hombres es más fácil que la de las mujeres; es común escuchar frases como las siguientes: Me hubiera gustado ser hombre, el hace lo que quiere, las mujeres sufren más que los hombres, el hombre sólo tiene que trabajar y puedo hacer lo que quiera.

Estas frases expresan opiniones arraigadas que, fomentadas por vecinos y vecinas, van formando tanto en ellos como en ellas pautas de conducta, emociones, actitudes e imágenes de lo que deben ser el vecino y la vecina.

Si bien es cierto que los hombres tienen relativamente más libertades que las mujeres (salir de noche, faltar a casa, putear solos, elegir en qué lugar estar, entre otras), esto no quiere decir que su vida sea más sencilla. En la actualidad cada vez es más frecuente encontrarse con hombres que han empezado a preguntarse por qué solo por el hecho de ser hombres, tienen que cumplir con ciertas expectativas como ser valientes, exitosos, agresivos, poderosos, o porque les se les censura exteriorizar sentimientos o emociones propias o de las mujeres como la ternura, la paciencia, el dolor, la depresión o el temor.

Imagina el drama de Gustavo. A él le han enseñado que de él va depender la manutención de una familia y que tiene que trabajar o estudiar para enfrentar ese futuro. Por lo tanto, le dicen que carrera estudiar o donde tiene que trabajar para ganar el suficiente dinero. Pero, ¿qué pasa si Gustavo no quiere hacer ninguna de las dos cosas?, ¿qué va a pasar si Gustavo en lugar de estudiar ingeniería agronómica quiere ser flautista, o árbitro de fútbol, o dedicarse a las putas o a la riña de gallos? Probablemente será criticado por sus familiares o personas cercanas, ya que no está cumpliendo con su “deber” de hombre.

Por otro lado, supongamos que a Gustavo le gusta una chica; se espera que la corteje y persista hasta que ella caiga. ¿Y si no quiere cogerla? ¿Qué pasará si ella toma la iniciativa? pueden ser criticados, porque esto no es lo normal, no es lo que marcan sus usos y costumbres.

Gustavo también ha tenido que aceptar retos de sus pares, que ponen en riesgo su perfil greco-romano, como el pelear con otros, demostrar que es valiente, fuerte, dominante, macho alfa. Al platicar o convivir con sus amigos compite para ser el primero en beber cerveza, el que tiene más novias o coge a más mujeres, el que conoce más de autos o de fútbol o de cualquier otro entretenimiento varonil.

Tal vez ha besado a una compañera sin desearlo, o ha cogido a la madre de un amigo sin quererlo. Cuántas veces Gustavo habrá caminado de noche, por lugares peligrosos, con el asterisco fruncido temiendo que vaya a sucederle algo malo. Seguramente en varias ocasiones se ha sentido frustrado y ha querido orinar, pero no lo hace por temor o por vergüenza a que los demás lo vean y lo califiquen de meón.

En cuántas ocasiones se habrá reprimido para no expresar que siente miedo, que no es tan fuerte como suponen que es. ¿No se habrá angustiado alguna vez al pensar en el tamaño de su pirulin? ¿O vive angustiado con el temor que alguno de sus amigos se coja a su amor platónico?

Estas situaciones suelen presentarse en la vida cotidiana de la mayoría de los hombres, jóvenes o adultos. Te has preguntado ¿cuáles son las causas de esas actitudes y patrones de conducta con los que se pretende reafirmar su masculinidad?

Esta cavilación es importante, ya que muchas de las ideas, usos y costumbres que aprendemos del medio que nos rodea nos llevan a adoptar ciertas prácticas y comportamientos que, en el caso de los hombres, muy a menudo afectan su integridad física, psicológica y emocional y les impide desarrollar sus potencialidades humanas, como por ejemplo pedorrear abiertamente sus emociones y afectos.

viernes, 2 de junio de 2017

975: contagio

—Yo no lo quiero recordar… mal. Aunque fue tan… cruel, conmigo… Yo un poco… se lo perdonaba… pensando que… que era… un invento de él… que yo estaba mal…
—…
—Pero era cierto…
—No tienes que verlo así. Tu enfermedad…
—Al hablar hoy… con mamá… ella sin querer… me lo confirmó… Porque yo… yo le dije… que no había que alarmarse… por la primera operación… que no había dado resultado… porque no había sido una operación, habían… abierto… y nada más… porque no me habían… encontrado… en condiciones… de operar.
—…
—Y ella… pobre… no me lo negó… me dijo que lo sabía… pero que yo no me tenía que… asustar, y se le notaba… que… apenas podía hablar… del esfuerzo para que no se le notase la pena… y lo peor… es que me rogó que la… dejase venir…
—…
—Pero yo no… no quise, con la excusa… de que me la… vigilase a mi nena… Pero le prometí, que si había peligro… sí la iba… a llamar…
— ¿De la nena, te contó algo?
—Sí, que está muy bien… 
—…
—Cómo sigue lloviendo…
— ¿No tienes ganas, de que venga la nena?
—Dime… ¿cuándo va a terminar de llover? Es un martirio.
—Tendría que haber terminado, a principios de mes.
—…
—Cuando yo venía en el carro para acá, por suerte llovía menos.
—Qué larga… la estación de lluvia…
—Antes no era así. Empezaba un poco más tarde, en noviembre, a finales, y terminaba en febrero.
—…
—Y ya es abril… y todavía sigue.
—…
—Antes no era así, llovía un rato en la tarde y era todo. Ahora empieza desde la mañana.
—Por suerte… de estos dos meses… de lluvia, me salvé, estando en cama.
—Tú sabes, aquí cambió el clima, antes era más caliente, porque las lluvias duraban menos.
—…
—Va a estar terrible el tráfico, de regreso a casa.
—…
—Pero yo creo que en dos semanas más, ya se termina la temporada.
—Cómo me gustaría estar bien… para entonces…
—A más tardar, serán dos semanas, yo creo, de lluvia diaria, y después va a aflojar.
—… cuando mamá me dio la noticia… en ese momento…
—…
—A mí misma me cuesta… creerlo… pero me alegré de su muerte…
—…
—Casi me dio risa… de que se hubiese muerto… primero él…
—…
—Y creo que es… bastante común, que la gente se alegre… con la desgracia de los… otros… Pero es un momento nomás, después ya se siente… tristeza.
—…
— ¿Por qué es… que se siente algo tan… sin sentido?
—No sé.
—Lo primero, lo más… espontáneo, es alegrarse… de que le pasó a otro… y no a uno mismo…
—Creo que es lógico, después de la actitud última, que tuvo contigo. Es humano, reaccionar así, creo.
— ¿Lógico…?
—Sí, y humano.
—A mí me da vergüenza… ser así…