O quizá no ese bebé, no el mío, porque, ya que yo misma destruí al mío cuando me deslicé por la puerta trasera de aquel tren aquel día hace ocho años, necesitaré todo el perdón y el olvido de que es capaz un bebé de seis meses. Pero sí el otro: el tuyo: del que me hablaste: el que habías llevado seis meses en tu vientre cuando fuiste al pícnic o al baile o convite o peleao lo que fuera y aquel hombre te dio una patada en el vientre y lo perdiste.
¿Cómo? ¿El padre le dio a usted una patada en el vientre cuando estaba embarazada?
No lo sé.
¿No sabe quién le dio la patada?
Eso sí lo sé. Creí que se refería a si era el padre.
¿Quiere decir que el hombre que le dio la patada no era el padre?
No lo sé. Cualquiera de ellos podía serlo.
¿Cualquiera de ellos? ¿No tiene usted idea de quién era el padre?
Si se sienta usted sobre una sierra, ¿podría decir qué diente lo hirió primero? ¿Qué pasa con él?
¿Podría también ese bebé estar allí, que nunca tuvo padre y que nunca nació, para perdonarte? ¿Hay un cielo al que pueda ese bebé ir para perdonarte? ¿Hay un cielo, Nancy?
No lo sé. Yo creo.
¿Crees en qué?
No lo sé. Pero yo creo.
Todos se interrumpen al ruido de pasos que se aproximan al otro lado de la puerta de entrada, todos miran la puerta cuando la llave golpea de nuevo el cerrojo y la puerta se abre y entra el Carcelero cerrando la puerta tras de sí.
Treinta minutos, Abogado. Usted lo dijo, ¿sabe?: no yo.
Volveré más tarde.
Con tal de que no venga demasiado tarde. Quiero decir, si se espera hasta la noche para volver, puede que tenga compañía; y, si lo deja para mañana, ya no tendrá clienta. (a Nancy) Encontré al predicador que querías. Dijo que estaría aquí hacia el atardecer. Su voz suena como si pudiera ser un buen barítono. Y nunca se tienen suficientes, especialmente porque después de esta noche ya no te hará falta uno, ¿eh? No me guardes rencor, Nancy. Cometiste el crimen más horrible que ha visto el condado, pero estás a punto de pagar por ley, y si la propia madre del niño... Ya estoy otra vez hablando de más. Vamos, si es que el Abogado ha terminado contigo. Podrás empezar a tomarte tu tiempo mañana al amanecer, porque puede que tengas un duro y largo viaje.
¿Y qué pasa conmigo? Aun en el caso de que haya uno y alguien esté esperándome en él para perdonarme, siempre queda el mañana y el mañana. E imagina mañana y mañana, y que después no haya nadie, nadie esperándome para perdonarme... Crea.
¿Creer en qué, Nancy? Dímelo.
Crea.
Sí, señor. Un duro y largo camino. Si alguna vez enloqueciese yo hasta el punto de cometer un asesinato que me llevase a meter la cabeza en un nudo corredizo, la última cosa que querría ver sería un predicador. Mil veces mejor creer que no hay nada después de la muerte que arriesgarse al puesto al que seguramente iría yo a parar. (espera, sujetando la puerta y mirando atrás hacia ellos. Temple permanece inmóvil hasta que Stevens le toca ligeramente el brazo. Entonces se mueve, tropieza ligera e infinitesimalmente; tan infinitesimal y rápidamente se recobra que el Carcelero apenas alcanza a reaccionar, aunque lo hace: con rápido interés, con ese modo casi gentil, casi articulado que hay en él, apartándose de la puerta, dejándola incluso abierta cuando comienza a dirigirse rápidamente hacia ella)
Aquí; siéntese en el banco; le traeré un vaso de agua.
Estoy bien.
¿Está segura?
Sí. Segura.
Muy bien. Desde luego no la censuro. Maldito si entiendo cómo puede soportar este hedor ni siquiera una negra asesina.
Pasa por la puerta y sale, invisible pero aún sujetando la puerta y esperando para cerrarla. Temple, seguida por Stevens, se aproxima a la puerta.
Buenas. Gowan, aquí está su esposa.
Alguien que lo impida. Alguien que quiera hacerlo. Si no hay nadie, estoy hundida. Todos lo estamos. Condenados. Malditos.
Claro que lo estamos. ¿No nos lo ha estado diciendo Él desde hace dos mil años?
Temple.
Voy.
Salen. Se cierra la puerta con un estrépito metálico, el estrépito y el golpear de la llave, mientras el Carcelero echa de nuevo el cerrojo y luego los tres pares de pisadas suenan y van desapareciendo por el pasillo exterior.
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