domingo, 13 de septiembre de 2020

0483: frases que puedes decir durante el sexo y en el fútbol

 

9. La paro con las manos.

 

8. Mira, que buen chanfle a la derecha trae.

 

7. Como que le falta aire a los balones.

 

6. Unnos espontaneos saltaron al área chica.

 

5. Que crecido está el pasto en la cancha de juego.

 

4. Esa entrada por atrás fue durísima, casi lo parte en dos

 

3. Ahí te va mi dardo envenenado.

 

2. Después de una entrada sucia: ¡FUCHI! ¡CACA!

 

1. Chocaron las cabezas peleando el lugar... ¡¡Hay sangre en el campo!!

lunes, 7 de septiembre de 2020

0482: hijoputa

¿Qué quiere?

'Soy Ignacio Martínez, ¿podría hablar con Roberto Espárrago?' dije amablemente.

'Te has equivocado, pendejo', me respondió y acto seguido colgó.

No daba crédito a lo que me estaba ocurriendo. Cogí mi agenda para buscar el número de mi compañero y comprobé que, efectivamente, me había equivocado.

Pero como aún recordaba el número 'erróneo' que había marcado anteriormente, decidí volver a llamar a aquel tipo y cuando me cogió el teléfono no esperé a que contestase y le dije:

'Eres un hijoputa', y colgué rápidamente.

Inmediatamente apunte aquel número en mi agenda junto a la palabra 'hijoputa'.

Cada dos o tres semanas, cada vez que estaba cabreado porque me llegaba una letra inesperada, o un aviso de multa, o discutía con mi mujer, o alguna situación por el estilo volvía a llamarlo y sin dejarle contestar le decía:

'Eres un hijoputa'.

Esto me servía de algún modo como terapia y me hacía sentirme mucho más relajado.

Unos meses después, la maldita Telefónica introdujo el servicio de identificación de llamadas, lo cual me deprimió un poco porque tuve que dejar de llamar al 'hijoputa'.

Pero de repente, un día se me ocurrió una idea: Marqué su número de teléfono y cuando escuché su voz le dije:

Hola, le llamo del departamento de ventas de Telefónica para ver si conoce nuestro servicio de identificación de llamadas'.

"No", me dijo el tío grosero, y me colgó el teléfono.

Rápidamente lo volví a llamar y le dije:

Eres un hijoputa'.

Un mes después, estaba yo esperando con mi coche a que una anciana saliera de la plaza de aparcamiento del Hipercor. Esta lo hacía muy lentamente,.. y cuando terminó la maniobra y me disponía yo a ocupar la plaza libre, apareció un Golf GTI negro a toda velocidad y se metió en el hueco que iba yo a ocupar. Comencé a tocar el claxon y a gritar:

¡Eh, oiga!, ¡que estaba yo esperando!, ¡no puede hacer eso!'.

El tipo del Golf se bajó, cerró el coche y se fue hacia el centro comercial ignorándome como si no me hubiera oído. Yo me quedé completamente frustrado y pensé:

'Este tío es un hijoputa. El mundo está lleno de ellos'. Justo en ese momento vi un letrero de 'SE VENDE' en el cristal de atrás del Golf.

Lógicamente anoté el número y me fui a Buscar otra plaza de aparcamiento.

A los dos o tres días, vi en mi agenda el número del 'hijoputa' y me acordé que había anotado el Nº del tipo del Golf, inmediatamente le llamé y le dije:

'Buenos días. ¿Es usted el dueño del Golf GTI negro que se vende?'

'Sí, yo mismo'

'¿Podría decirme dónde puedo ver el coche?'

'Sí, por supuesto. Yo vivo en la calle de Don Ramón de la Cruz esquina con Montesa, es un bloque amarillo y el coche está aparcado justo enfrente de la casa'

'¿Cómo se llama usted?'

'Enrique Juárez'

'¿Qué hora sería la mejor para encontrarme con usted y discutir los detalles de la operación?'.

'Pues yo suelo estar en casa por las noches'.

¿Puedo decirle algo?'

"Si, claro'

'Enrique, eres un hijoputa de la hostia', y colgué el teléfono.

Inmediatamente después de colgar anoté el número en mi agenda al lado del otro, pero en este puse el nombre de 'hijoputa II'.

Ahora tenía dos 'hijoputas' para llamar y así estuve durante dos o tres meses, llamando ahora a uno, ahora a otro; hasta que comenzaba a aburrirme un poco.

Me puse a pensar en serio sobre cómo resolver este problemilla y al cabo de un par de whiskys se me ocurrió algo.

Primero llamé al 'hijoputa I':

'Dígame'

'Hola hijoputa' - pero esta vez no colgué.

¿Estas ahí todavía, verdad, pedazo de cabrón?'

'Si, hijoputa'.

'Deja ya de llamarme o....'

'Noooooo'.

'Si supiera quién eres te rompía la boca', me dijo.

'Me llamo Enrique Juárez y si tienes cojones vienes a buscarme. Vivo en la calle Don Ramón de la Cruz esquina Montesa, en un bloque amarillo, justo en la puerta donde hay parcado un Golf GTI negro, so hijoputa'.

'¡¡¡Ahora mismo voy para allá!!! Tú sí que eres un hijoputa y ya puedes ir rezando todo lo que sepas. Te voy a matar a hostias.'

'¿Sí? ¡Qué miedo me das, hijoputa!' y colgué el teléfono.

Inmediatamente llamé al hijoputa II:

'Dígame'

'Hola hijoputa' y no colgué.

'Como te pille algún día...'

'¿Qué me vas a hacer, hijoputa?'

'Te voy a patear las tripas, pedazo de cabrón'

'¿Sí?, pues a ver si es verdad, hijoputa. Ahora mismo voy hacia tu casa' y colgué.

Por último, cogí el teléfono y llamé a la policía. Les dije que estaba en la calle Don Ramón de la Cruz esquina con Montesa y que iba a matar a mi novio homosexual en cuanto legara a casa.

Luego hice otra llamada rápida al programa 'Madrid directo' de Tele Madrid, y les dije que iba a haber una pelea de pandillas en la calle

Don Ramón de la Cruz esquina Montesa, seguidamente me monté en mi coche y me fui para allá a toda leche.

Te juro que fue una experiencia que nunca olvidaré. La mayor pelea que he visto en mi vida. Creo que de rebote, hasta las cámaras de Tele Madrid se llevaron lo suyo.

En fin, después de esto espero que cuando te llame por teléfono me contestes en tono amable... ya sabes,... no es bueno que yo me irrite.

Premio novela corta 2012-Madrid 

lunes, 31 de agosto de 2020

0481: CÓMO HACERTE TÚ MISMO LA PRUEBA DEL CORONAVIRUS

 

Paso 1: Coloca ron en un vaso y trata de olerlo.

Paso 2: Si puedes olerlo, échale un trago a ver si puedes tragarlo.

Paso 3: si pudiste olerlo y sentir su sabor, es razonable asumir que no tienes Covid 19.

Anoche me hice la prueba nueve veces y en todas salió negativo, gracias a mis defensas.

Esta noche voy a hacer de nuevo la prueba ya que hoy me desperté con un poco de dolor de cabeza, lo cual puede ser un síntoma de la enfermedad.

Estoy un poco nervioso pero tengo confianza en mí yo.

jueves, 27 de agosto de 2020

0480; No sé por qué piensas tú

No sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo,
si somos la misma cosa
yo,
tú.

Tú eres pobre, lo soy yo;
soy de abajo, lo eres tú;
¿de dónde has sacado tú,
soldado, que te odio yo?

Me duele que a veces tú
te olvides de quién soy yo;
caramba, si yo soy tú,
lo mismo que tú eres yo.

Pero no por eso yo
he de malquererte, tú;
si somos la misma cosa,
yo,
tú,
no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo.

Ya nos veremos yo y tú,
juntos en la misma calle,
hombro con hombro, tú y yo,
sin odios ni yo ni tú,
pero sabiendo tú y yo,
adónde vamos yo y tú...
¡No sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo!

 

Tomado de Cantos para soldados y sones para turistas, en Obra poética 1920-1972, La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1972.


miércoles, 19 de agosto de 2020

0479: Qué difícil es hablar el español

 

TOMATE CINCO MINUTOS Y MIRA ESTE VIDEO

No solo te hace viajar por todos los países iberoamericanos, sino que te vas a morir a carcajadas

https://www.youtube.com/watch?v=eyGFz-zIjHE

miércoles, 12 de agosto de 2020

0478: A coñazo" limpio...

El Colegio duraba hasta el mediodía...llegábamos a casa a almorzar...y pa’ la calle otra vez...

No teníamos Celular...así que nadie sabía dónde coño' estábamos...pero nos pegaban un grito o un silbido familiar...y salíamos corriendo pa’ la casa...

Nos cortábamos...nos rompíamos un hueso...perdíamos un diente...pero nunca hubo una demanda por estos accidentes...Nadie tenía la culpa...sino uno mismo...“por cojudo”...nos decían en lo que llegábamos a la casa sangrando...y de paso...nos jodian...buscaban el merthiolate...y a pegar gritos se ha dicho!!!...y soplar como un loco...

Merendábamos pan dulce...marraqueta...pan casero...con dulce de lacayote... y un tecito

Cenábamos pan con mantequilla...o salsa de tomate...mayonesa y mortadela...comíamos leche en polvo con azúcar,...tomábamos la Pepsi-Cola...que ahora según y que tiene más azúcar y contribuye al exceso de peso...pero nos manteníamos raquíticos porque siempre estábamos en la calle jugando y jodiendo...

Compartíamos un soda entre cuatro...tomando todos de la misma botella...y nadie le paraba bolas...

No teníamos Playstations...Nintendo 64...X boxes...Juegos de vídeo...99 canales de televisión por cable...videograbadoras...sonido Surround...celulares Android...ni computadoras...Lo único que teníamos era Ludo o Dama China...y de vaina un paquete de Barajas...con las que jugábamos: loba y en un banco de cemento hacíamos el trazado para jugar Damas...

Cómo jodiamos con los Cigarros Explosivos y Chicles que pintaban los dientes...

Salíamos en bicicleta caminábamos hasta la casa del amigo...y sin pararle bolas a nadie...sencillamente entrábamos sin tocar la puerta...y allí estaba tu cumpa para salir a jugar...

¡En el mundo cruel!...¡Sin un guardián!...¿Cómo hacíamos?...Jugábamos con pelota e' goma...chapitas de refrescos...y un palo de escoba...o con un envase de jugo de a cuarto e' litro...o con harto hilo hacíamos una pelota forrada de tela… pelota de trapo… y jugábamos sin zapato

Los más atrevidos jugabamos Fusila'o...Stop...Carrucha con Rolinera...Carga la Burra...volábamos Papagallo...jugábamos Rayo u Hoyito con las metras...Policía-Ladrón...y cuando teníamos la oportunidad de estar cerca de una chamaca...jugábamos La Botellita....

Hacíamos partidas...y si en alguno de los equipos que se formaban para jugar un partido...no todos llegaban a jugar...no pasaba ningún desencanto llevado a trauma...

Hacíamos Chinas con horquetas...ligas rojas...y el cuerito con tela Bluejean...

Los zapatos con hueco abajo...y le metíamos un pedazo de cartón....

Algunos estudiantes no eran tan brillantes como otros...y cuando perdían un año...lo repetían...

Nadie iba al Psicólogo o al Psicopedagogo...

Nadie tenía Dislexia...ni problemas de atención...ni hiperactividad...ni ninguna mierda' de Bullyng ...simplemente se repetía por huevón' y faltón...y si uno se aplazaba en una materia iba al desquite, dos meses después y ahí se jodian las vacaciones pues ya tu madre o tu padre te vigilaban a que estudies y no pierdas el año.

Teníamos libertad...fracasos...éxitos...responsabilidades...y aprendimos a manejarlos a punta e’chicotazos...pero aprendimos!!!

La gran pregunta es:

¿Cómo hicimos para sobrevivir...y sobre todo...para ser las grandes personas que somos ahora?

Medicos, abogados, ingenieros, economistas y las chamacas ahora son maestras, esposas y buenas madres.

FUIMOS UNOS CARAJITOS SUPERFELICES..!!!!

Y ahora...a suspirar pues. 

viernes, 7 de agosto de 2020

0477: ¿quién es el monstruo?

 Así hay quienes confunden el apellido Frankenstein con el nombre de la criatura por él creada.

Y una gran mayoría que, al referirse a ésta, le llama "el monstruo." Y aquí vamos al punto: ¿por qué la obra del doctor Víctor Frankenstein ha de ser denominada "monstruo"?

Más allá de las definiciones académicas, llamamos "monstruo" a algo que se nos aparece temible, terrorífico, dispuesto a poner en peligro nuestra vida y bienes.

¿Eso es, por naturaleza, el ser creado por Frankenstein?

¿Acaso se trata de alguien que, desde su nacimiento, tiene por esencia y necesidad ir en busca de la destrucción de los humanos que vaya encontrando en su camino? 

La respuesta inmediata es: ¡no!

La criatura, si bien morfológicamente singular, es de nacimiento bondadoso, generoso y sus acciones distinguidas por el amor. Empero, a raíz de su aspecto será rechazada por las personas.

Y algo que habrá de resultarle mucho más doloroso e injustificable: el rechazo de su creador, Víctor Frankenstein.

 

DESEO Y RAZON

El supuesto "monstruo" tiene un preciso pensamiento racional que lo lleva a comprender la imposibilidad de ejercer sus deseos de establecer relaciones armónicas con los humanos. Porque, en efecto, ese es el deseo que alberga. Algo que ya ni siquiera está en el orden de la esperanza. Tiene plena consciencia de que esto le será negado en un mundo como el que le toca vivir.

Por eso le manifiesta al médico creador: "Pero, ¿no ves que estoy solo, miserablemente solo? Si tú, mi creador, me aborreces, ¿qué puedo esperar de tus semejantes, que no me deben nada? Me desprecian y me odian. En las montañas desiertas y en los fríos ventisqueros encuentro refugio. Llevo muchos días vagando por estas alturas, de cuyas cuevas heladas hago mi vivienda."  

 

De cualquier modo no renuncia a la búsqueda de un vínculo afectivo posible. Es así que le reclama a Frankenstein: "Tienes que crear, para mí, una hembra con la que pueda vivir un intercambio de simpatías que me es necesario. Nadie más que tú puedes hacerlo y te lo demando como un derecho que no puedes negarte a conceder"

 

Finalmente, cuando comprende que el médico no habrá de otorgarle la compañera que solicita, que su suerte está ya echada, realizará una cabal explicación sobre lo que le acontece y por qué razón habrá de convertirse en un ser temido; pero no porque ese fuera su deseo, sino a causa de que las personas y, en especial, su creador no le conceden otro camino.

 

Por eso, leemos en la novela: "Estas equivocado y en lugar de amenazarte prefiero razonar. Soy un malvado porque soy un miserable. ¿No me odia y me desprecia la humanidad? Tú, mi creador, querrías destrozarme. Tenlo presente y dime por qué he de tener por los hombres una piedad que ellos no siente por mí. Si pudieses despeñarme por uno de esos precipicios y destruir la obra de tus esfuerzos, lo harías sin considerarte asesino. ¿He de respetar a un hombre que me desprecia? Si el hombre es capaz de vivir conmigo en un trueque de bondades, en lugar de daños, le proporcionaré todos los favores que estén a mi alcance, derramando además lágrimas de gratitud si las acepta. Mas esto es imposible: las sensaciones humanas son barreras insuperables para nuestra unión. Y la mía no será la sumisión del abyecto esclavo. He de vengar las injurias; si no puedo inspirar amor, inspiraré temor, especialmente a ti, el mayor de mis enemigos por ser mi creador"


Es entonces que nos permitimos preguntarnos, ¿quién es el monstruo?