jueves, 18 de junio de 2026

0918: “Messi es un perro”

 “Descubrí esta tarde, mirando ese video, que Lionel Messi es un perro. O un hombre perro. Messi es el primer perro que juega al fútbol". La frase es de Hernán Casciari y la escribió en 2012, cuando todavía faltaban diez años para que Argentina ganara su tercera estrella en Qatar.

El primero de los relatos, Messi es un perro, surgió de una observación que Casciari no buscó. Estaba mirando videos del futbolista cuando notó algo en su mirada al recibir la pelota: una concentración que le recordó a Totín, un perro salchicha que tuvo de chico y que observaba una esponja amarilla con una fijación casi mística, ajena a cualquier distracción del entorno. El cuento mezcla postales de su infancia, recuerdos familiares y una teoría construida con humor sobre esa conexión casi inexplicable entre el jugador y el balón. Se viralizó con rapidez y se convirtió en uno de los textos más leídos del autor.

“No escribí estratégicamente un texto, sino que se me ocurrió que eso podía ser interesante y divertido”, explicó Casciari. El escritor, nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, en 1971, fue enfático al describir su proceso creativo: "Yo nunca tomo una decisión en la escritura. Yo escribo sobre cosas que me conmueven o que me llaman la atención".

Esa lógica, dijo, aplica a toda su obra. Entre sus cerca de 900 cuentos publicados, solo dos tienen a Messi como protagonista, y los separan exactamente diez años.

“La valija de Lionel”

El segundo relato, La valija de Lionel, apareció en la revista Orsai tras la consagración de Argentina en Qatar 2022 y tiene un origen diferente. Casciari vivió en Barcelona, España, entre 2003 y 2004, época en que emigró junto a otros argentinos que, como él, armaron redes informales para sobrevivir lejos de casa. En esos chats de compatriotas en el extranjero, los mensajes iban desde la búsqueda de una carnicería que cortara la carne “paralela al nervio” hasta la de una panadería que ofreciera “sanguchitos de miga” o compañeros de piso en la zona del Eixample.

Fue en ese contexto donde Casciari escuchó por primera vez el apellido Messi. “Rápidamente lo até a una historia de migrantes a la que Messi también pertenece", contó. El relato conecta la experiencia de esa comunidad de argentinos dispersos con la figura de un joven que por entonces daba sus primeros pasos en el fútbol profesional europeo y que, dos décadas después, se convertiría en el jugador más laureado de la historia.

La valija de Lionel fue el texto que llevó al propio Messi a las lágrimas cuando lo leyó, un detalle que trascendió y que amplificó la repercusión del relato más allá del círculo literario. “Anto me mostró lo de Hernán, lo que escribió, cómo lo contó, fue impresionante, nos pusimos a llorar los dos porque es algo muy cierto todo lo que cuenta, muy emotivo”, le dijo Messi a Andy Kusnetzoff.

“Esas fueron las dos únicas veces que escribí sobre el tema”, aclaró Casciari. “Así que no hay decisión en la escritura. Yo creo que nunca decidí escribir sobre nada, sino que son cosas que me pasan por la cabeza, se me ocurren y está el teclado cerca”.


sábado, 13 de junio de 2026

0817: : frases del Indio Solari

 La vocación

“Cuando me echaban de todos los colegios, yo no me ponía contento. Uno no se jactaba de algo así, porque dolía. Además había que bancarse a los padres remachando eso de que con la guitarrita y con la escritura me iba a cagar de hambre. Y la realidad parecía darles la razón: tus compañeros se habían recibido y vos seguías amurado en un cuartucho, escribiendo, pintando con pintura regalada… Y mientras tanto, mirabas al cielo y te rebelabas, pensando: ¿Por qué me despertás esta ambición si no tengo posibilidades?”


La cabeza

“Durante esos tres años, del ’67 al ’69, la psicodelia fue lo más importante que me pasó. Yo me considero un hombre de la psicodelia. Imagino que hoy habrá otras experiencias a disposición, que le serán parangonables de algún modo. Pero aquello era otro contexto y otras drogas. Lo que hizo en mí fue abrir mi cabeza, básicamente.”


Los Redondos

“Es que éramos decadentes de verdad, ninguno de nosotros podía pasar por un miembro productivo de la sociedad. Haber sido marginal en serio —política, cultural, socialmente— te dotaba de una cierta fortaleza. Lo que perseguíamos no era una satisfacción epitelial, efímera. En la época que empezamos no había premio alguno, ninguna zanahoria bailando ante tus narices.”


La misa

“Creo que lo que inspiró esa cosa religiosa fue, sencillamente, la felicidad de la gente que nos iba a ver. A pesar de que de algún modo pareciese una contradicción, porque la temática que tocábamos, la tensión que producíamos, distaba de ser ligera. Pero la gente salía feliz de los shows. Eso era lo que te quitaba de encima el demonio, no era cuestión de rezar: lo que funcionaba era ir a un lugar donde lo expulsabas de veras, participabas de una experiencia dionisíaca.”


Después de Los Redondos

“Cuando se rompieron Los Redondos, me preguntaban: Y ahora, ¿Qué vas a hacer? Y yo iba a seguir haciendo lo mismo, obviamente. Corría el riesgo de ser menos convocante pero no podía cambiar mi esencia. ¡No sé hacer otra cosa, ni de otro modo! Cuando uno vive la vida como la vivo yo, no se toma las cosas con mesura. Mejor que exploten haciendo una canción que poniendo una bomba. Yo no me dediqué a esto para entretener a la gente, para distraerla mientras le meten la mano en el bolsillo.”


El rock

“Yo creo que acá hay mucha gente que vivió la cultura rock sin compromiso profundo. Los platenses éramos meloneros, una fauna pequeña pero interesante. Cuando entrás a escarbar en el melón, descubrís estímulos interminables. Por eso tendíamos a producir un arte disruptivo, irritante. La única revolución que está verdaderamente a tu alcance es lo que hacés de la mañana a la noche, tu manera de vivir.”


Las letras

“Mucha gente tendía a menospreciar a nuestro público. Pretenden que no pueden entender lo que les estoy diciendo, por eso de que mis letras son crípticas. Pero en los momentos claves de la canción, soy bruscamente claro. Puede que el relato no sea simple, la forma en que voy encadenando imágenes. Pero, cuando llego ahí, cuando digo violencia es mentir, o todo preso es político, o nuestro amo juega al esclavo… Ahí nadie se confunde ni se pierde. Eso es una bandera y así lo entienden.”


El dinero

“Los que no están a favor de que uno siga infectando la sociedad hablan del millonario, con la intención de separarme de la gente. Como diciendo: Este dice esto, pero es un ricachón. Cuando yo no dije nunca que el dinero era malo. Lo único que distingo es entre los que se lo ganan de forma genuina o no. Si te lo ganaste bien, disfrutalo. Pero doná algo al Garrahan de vez en cuando, turro.”


La separación

“Lo que pasó esa noche me sorprendió… Lo único que sé es que seguimos gritando hasta que Skay se fue a la mierda, porque no le gustan las situaciones tensas. No recuerdo si al final dije expresamente Esto se acabó acá, pero me subí al coche… y volví a casa. …Me enfurecí tanto que no daba para volver atrás. Porque esos son los términos en que yo vi y sigo viendo la cosa: para mí fue una traición. Que arruinó un eje de mi vida, algo central. Más allá de Bruno y de Virginia, no me han pasado cosas más importantes: ¡como proyecto de vida, yo fui un Redondo durante casi toda mi existencia!”


El futuro

“Me va a costar convencer a la gente de que no voy a tocar más. Casi nadie quiere creerlo, ¿no?”


viernes, 12 de junio de 2026

0916: la singular pronunciación en inglés del árbitro Sampaio en México-Sudáfrica

 La escena ocurrió a los 83 minutos, cuando Sampaio revisó en el monitor una acción de Themba Zwane, que había ingresado en el segundo tiempo y golpeó sin balón a Roberto Alvarado. Después de observar las imágenes, el árbitro mostró la tarjeta roja directa al número 11 de Sudáfrica por agresión.

Al comunicar la sanción por los altavoces del estadio, como establece el protocolo implementado por FIFA para las decisiones revisadas por VAR, Sampaio se manifestó y lo que se escuchó fue: “After review, attacker number 11 commits serious foul play. He’s... arms direct hit in the face of the... de... defender. Decision: direct free kick, red card” (sic). Quiso decir “después de la revisión, el atacante número 11 comete infracción grave. Él... golpea directamente con los brazos en la cara del... de... defensor. Decisión: tiro libre directo, tarjeta roja”. El mensaje tuvo titubeos y una pronunciación que generó desconcierto.

Ese fue el momento que volvió viral al árbitro brasileño. Incluso los futbolistas sudafricanos no comprendieron con claridad la explicación, y la reacción de sorpresa de Zwane comenzó a circular poco después en videos compartidos en redes sociales.


lunes, 8 de junio de 2026

0915: Hugh Laurie reacciona a burla por 'Dr. House'

 Todo comenzó cuando la periodista Janet Murray publicó en redes sociales una opinión sobre la fórmula de la serie. Según su visión, los episodios seguían una estructura predecible: “Paciente con enfermedad misteriosa. Hugh Laurie (House) se equivoca en el diagnóstico. El paciente casi muere. Laurie tiene una idea de último minuto, acierta y no lo despiden”. Murray remató irónicamente: “¿Ocho temporadas de esto?”, lo que generó un intenso debate entre seguidores y detractores del programa.

La respuesta de Laurie no tardó en llegar y sorprendió por su ingenio. En su mensaje, Laurie fue más allá del caso puntual de House y defendió la idea de las “variaciones sobre un tema” como parte esencial de muchas formas artísticas. Comparó la estructura repetitiva de la serie con las Variaciones Goldberg de Bach, los autorretratos de Frida Kahlo y las esculturas de Henry Moore. Para el actor, si el espectador solo percibe “bla bla médico”, quizás el programa simplemente no era para esa persona.

La interacción alcanzó gran repercusión, superando el millón de visualizaciones y reavivando el debate sobre la originalidad en las series de televisión. La respuesta de Laurie incluyó una frase lapidaria dirigida a la periodista: “No obstante, espero con interés tu primera novela”..


martes, 2 de junio de 2026

0914: Ejemplos de chistes malos

 — ¿Cuál animal puede saltar más alto que una casa?

— Cualquiera, porque las casas no saltan.


— ¿Cuál es la mejor cura para la caspa?

— La calvicie


— ¿Tienen libros sobre el cansancio?

— Sí, pero ahora no tengo. ¡Están todos agotados!


— ¿Cuál es el colmo de un libro?

— ¡Que en otoño se le caigan las hojas!


— Mi hermano anda en bicicleta desde los cinco años.

— ¿Ah sí? ¡Qué lejos debe de estar ya!


—¿Cuál es tu plato favorito y por qué?

— El hondo, porque cabe más comida

Una niña le pregunta a su padre:

— Papá, ¿qué día nací yo?

— El 20 de noviembre, hija.

— ¡Qué coincidencia, el mismo día de mi cumpleaños!


viernes, 29 de mayo de 2026

0913: El divertido error de Halle Berry en vivo: creyó que le hacían una pregunta sexual

 Todo ocurrió durante el segmento “Pink Chair Questionnaire”, una dinámica de preguntas rápidas conducida por Jenna Bush Hager y Sheinelle Jones. Mientras Berry respondía distintas consultas sobre cultura pop y experiencias personales, Bush Hager lanzó una última pregunta: “Biggest ick?”, una expresión coloquial en inglés que hace referencia a aquello que provoca rechazo o mata la atracción en una persona (malos modales o hábitos incómodos).

Sin embargo, la pronunciación rápida de la frase hizo que la actriz entendiera algo completamente distinto. Berry creyó haber escuchado “biggest dick”, una expresión relacionada con la anatomía masculina.

La estrella de Hollywood quedó sorprendida y reaccionó incrédula antes de taparse el rostro y estallar en carcajadas al notar la confusión. “¡Oh, Halle!”, bromeó Sheinelle Jones mientras fingía golpearla con sus tarjetas de notas. “¡Eres traviesa!”

El malentendido provocó risas en todo el estudio, incluyendo a parte del equipo de producción que podía escucharse detrás de cámaras. La propia Berry intentó justificar lo ocurrido entre carcajadas. “¡Yo estaba como, ‘¿Qué?!’”, dijo la actriz. “Sonó como eso, ¿no? A mí sí me sonó así”.

“Iba a decir… ¿el de Van?”, comentó entre risas, en referencia a su prometido, el músico Van Hunt. La frase desató una nueva ola de carcajadas entre las conductoras.

Bush Hager también reconoció que la confusión tenía cierta lógica fonética. “Hay algo con la palabra ‘biggest’ junto a ‘ick’. Ella tiene razón”, comentó la presentadora, ya que la combinación de sonidos podía prestarse a malentendidos durante una conversación rápida en inglés.

La situación volvió a repetirse segundos después, cuando Bush Hager mencionó la serie Heated Rivalry y la frase “biggest ick” otra vez provocó una reacción de sorpresa en Berry.

“¡Ick! ¡Dije ick!”, aclaró rápidamente la conductora mientras todos seguían riendo. Incluso Sheinelle Jones continuó el juego y bromeó con la actriz diciendo: “No, no lo dijo”.


miércoles, 27 de mayo de 2026

0912: La noche en que todo cambió

 Un domingo. Él estaba dormido. Yo no podía dormir — una de esas noches en que tu cabeza no para — y estaba en el c0912: La noche en que todo cambióelular en la oscuridad. Encontré un post en un grupo de salud para hombres que nunca había visto. Un hombre de la edad de mi esposo había escrito: "Subí 16 kilos a principios de mis cuarenta. Todos los doctores decían que era testosterona. Resultó que no eran las hormonas. Era mi sistema nervioso."

Me senté en la cama y leí todo.

Escribió sobre lo que pasa cuando un cuerpo funciona con estrés durante años. No el tipo de estrés que se siente como crisis — el tipo que simplemente es la vida. El trabajo. Las responsabilidades. Ese zumbido constante de nunca estar completamente en paz. Cuando un sistema nervioso se queda en ese estado suficiente tiempo, entra en modo supervivencia. Y en modo supervivencia, el cuerpo hace algo específico: se aferra. Acumula grasa. Se niega a soltarla. Porque un cuerpo que cree que está bajo amenaza no quema sus reservas. Las protege. No importa lo que comas. No importa cuánto corras.

Los síntomas se ven exactamente como "solo te estás haciendo viejo." El peso que no se mueve. El cansancio que el sueño no arregla. La mente nublada. Esa sensación de estar apagado. Los doctores ven a un hombre en sus cuarenta y dicen "testosterona" o "metabolismo" sin hacer una sola pregunta sobre el estado en el que su sistema nervioso ha estado atrapado.

Puse mi mano en el hombro de mi esposo y lo desperté. A la 1 de la mañana un domingo.

Se volteó. "¿Qué pasó?"

"Nada malo. Encontré algo. ¿Lo puedes leer?"

Miró mi celular en la oscuridad. Luego lo tomó y leyó. Yo miraba su cara. Conozco su cara. La he estado leyendo por catorce años. Y vi algo moverse en ella — algo que no había visto en mucho tiempo. No exactamente esperanza. Más como reconocimiento.

"Este soy yo," dijo.

"Lo sé."

"El cansancio que no se quita. El peso que no se mueve sin importar qué. La sensación de que el cuerpo está haciendo algo en mi contra."

"Lo sé."

"¿No es la comida?"

"Puede que no sea la comida."

El post mencionaba una app que se llama Liven. Método de Micro-Ciclos. Cinco minutos al día. No es una dieta. No es un programa de ejercicio. Es algo que trabaja con el sistema nervioso — para ayudarlo a salir del modo supervivencia para que el cuerpo deje de acumular todo lo que ha estado protegiendo.

Encontró el quiz en su página. No preguntaba sobre su dieta o su rutina de ejercicio. Preguntaba sobre el estado en el que había estado funcionando. Sobre el cansancio. Lo apagado. La sensación de aguantar cada día hasta que algo truena.

Dijo que sí a casi todo. En silencio. En la oscuridad.

Descargó Liven a la 1:15 de la mañana.

"No tengo nada que perder," dijo. "Todo lo demás ha fallado."

Esto es lo que vi pasar. Desde afuera. Desde el lugar de la esposa.

Semana uno: Dormía diferente. Lo noté antes que él. Había tenido el sueño ligero por años — de los que se despiertan con cualquier ruidito y se quedan ahí dándole vueltas a todo. Empezó a dormir más profundo. Lo podía sentir desde mi lado de la cama.

Semana dos: Llegó del trabajo un jueves e hizo una broma en la cena. No una broma forzada — una de verdad, de las que salen de estar realmente presente en lugar de solo actuar que estás presente. Mi hija se rio. Él se rio. Lo vi sentado en esa mesa realmente en el momento por primera vez en no sé cuánto tiempo.

Semana tres: Se paró en la cocina un sábado en la mañana y dijo, sin que nadie le preguntara: "Me siento menos pesado." Lo decía de las dos formas. Me di cuenta. El número en la báscula había empezado a moverse. Pero más que eso — la otra pesadez. La que no tenía nada que ver con el peso.

Semana cuatro: Salió a correr. No porque fuera parte de un plan. Porque quiso. Regresó diferente a como regresaba antes — no agotado, no tachando algo de una lista. Solo de regreso de correr, la cara despejada, moviéndose con facilidad.

"No tuve que forzarme," dijo. "Simplemente pasó."

Semana seis: Se fajó la camisa. Yo no dije nada. Él no dijo nada. Pero lo vi y tuve que voltear hacia otro lado un momento.

Semana ocho: Salió del baño y dijo un número. Había bajado seis kilos. Sin cambiar lo que comía. Sin un plan. Sin sufrir ni aguantarse nada.

Lo abracé. Le cayó de sorpresa — lo embosqué. Me abrazó de vuelta, y sentí sus hombros, y estaban abajo. Suaves. Los hombros con los que me casé.

Han pasado cuatro meses. Ha bajado más de diez kilos. Habla de su cuerpo como solía hacerlo — no con resignación ni como si fuera una guerra, sino de manera neutral, como alguien reportando sobre algo que le pertenece.

Pero esto es lo que importa más que el número:

Regresó. Es la única forma en que lo puedo describir. El hombre que se había ido a algún lugar — algún lugar dentro de sí mismo donde yo no podía alcanzarlo — regresó. Está en el cuarto. Está en la mesa. Escucha las cosas cuando la gente las dice.

La semana pasada vino a buscarme a la cocina para contarme algo que había pasado en el trabajo — no porque fuera importante, sino solo porque quería contármelo. Solo quería compartir algo. Platicamos veinte minutos de nada. Como antes.

Pensé: esto era lo que faltaba. No el peso. Nada de eso. Esto. Él, entrando a un cuarto, queriendo decir algo, porque todavía tiene algo que dar.

Tres años vi a mi esposo intentarlo. Tres años de correr en la oscuridad y rechazar el pan y hacer todo lo que los doctores decían. Tres años porque a nadie se le ocurrió hacer una pregunta sobre el estado en el que su cuerpo había estado atrapado.

No era la edad. Era un sistema nervioso en modo supervivencia. Y una vez que atendió eso — cinco minutos al día, sin dieta, sin gimnasio — su cuerpo finalmente soltó.

Si tu esposo ha estado subiendo de peso sin importar lo que haga. Si ha intentado cada plan, cada dieta, cada disciplina, y su cuerpo sigue peleando contra él. Si su doctor sigue diciendo "testosterona" o "solo duerme más" o "come menos, muévete más." Si ya se empezó a quedar callado sobre el tema — dejó de intentar, dejó de mencionarlo, lo guardó en algún lugar donde no te deja entrar.

Puede que no sea lo que le están diciendo. Su cuerpo puede estar atrapado en un lugar donde nadie ha pensado buscar.

Liven tiene un quiz. Unos minutos. No cuesta nada. No pregunta sobre comida. Pregunta sobre el estado en el que ha estado funcionando.

Déjalo abierto en tu celular. No tienes que decir nada. Él lo va a leer.

Ojalá lo hubiera encontrado cuando tenía 40. Le habría ahorrado tres años de esforzarse más en lo equivocado. Me habría ahorrado tres años de ver al hombre que amo pelear contra un cuerpo que no estaba jugando limpio.