sábado, 26 de mayo de 2018

0211: los peligros de dormir temprano


—Espere.
Se inclinó, acercándose a ella, y bajo el débil resplandor de su cigarro sus ojos negros parecían profundos, un vacío en el cual ella podría caer y jamás escapar, ella se imaginó que iba a besarla.
—Por favor, no lo haga
Gimió, echándose hacia atrás. Entonces comprendió. Él simplemente le ofrecía el fuego de su cigarro. Se sintió tan avergonzada y humillada; ahora, con toda seguridad, él ya conocía su secreto. Las lágrimas se agolparon en sus ojos. Él parecía aturdido.
— ¿Acaso la he ofendido?
—No. Lo siento, cometí un error. Pensé que usted...
Él guardó silencio; por la expresión del rostro de él, pudo ver que había comprendido. Después, tanto que le parecía estar soñando, él tiró el cigarro y la atrajo hasta sus brazos. La besó y ella percibió el olor a nicotina y a algo leve y deliciosamente aromático, sintió que a través de sus poros se filtraba todo el calor de esa noche de verano, que sus entrañas se disolvían, fluyendo hacia abajo en un lento y letárgico deslizamiento. Tenía que apartarse de él, interrumpir ese instante y huir al interior de la casa. Pensó en su esposo, durmiendo con toda tranquilidad, pero no era capaz de moverse. Era como si toda su vergüenza y todos esos goces prohibidos fueran parte de alguna exquisita droga paralizante. Nunca antes la habían besado así, con unos besos lentos, dulces e interminables, como un mar abierto sin tierra.
La llevó en brazos el resto del camino, con la misma facilidad que si fuera una niña, descendiendo el angosto tramo de escalera que conducía al sótano. En el interior, vio una cama angosta.
Su cuerpo desnudo avanzó lentamente hacia ella, era la primera vez que pensaba que el cuerpo masculino era hermoso. Deslizando las manos a lo largo de sus brazos, la tomó de los hombros y suavemente la hizo acostarse de espalda. Se arrodilló en el suelo delante de ella, bajando la cabeza como si estuviera orando.
Allí. ¡Oh, santo Dios!, la estaba besando allí.
Se sintió escandalizada y, de alguna manera, eso hizo que todo le pareciera más maravilloso. Y tan perverso. Temblaba tanto que sus piernas se sacudían en espasmos. ¿Realmente la gente hacía eso? Seguramente, la gente decente no lo hacía. Justo en ese momento, supo que no actuaba de una forma decente y no le importó. Lo único que importaba eran esos dedos hundiéndose entre sus nalgas, su boca cálida y dulce. Su lengua. No podía dejar de temblar..., no podía detenerlo...
Entonces la penetró, introduciéndose en ella furiosamente, los dos cuerpos resbaladizos por el sudor. Besándola en la boca con el sabor de su propio cuerpo en los labios de él, como una extraña fruta prohibida. Y ella gritó una y otra vez, envolviéndolo con brazos y piernas mientras todo su cuerpo se estremecía de placer, de urgencia, de necesidad.
«Oh, qué sensación tan exquisita! ¿En realidad soy yo, haciendo todo este ruido? Oh Dios..., no me importa..., simplemente no quiero que termine..., es tan bueno..., se siente tanto.»
Él se hundía en ella cada vez más profundamente, más rápidamente, tensando el cuerpo, con la espalda arqueada y los músculos del cuello destacándose debajo de la piel. Ella le oprimió las nalgas con los dedos, con fuerza, amando el contacto con ese cuerpo esculpido, la forma en que se curvaban. También él empezó a gritar, con un ronco sonido gutural, una y otra vez.
Después la inmovilidad, una deliciosa sensación de flotar, como si fuera una pluma arrastrada por la primera brisa, transportada muy lejos hacia la noche.
Abrió los ojos para encontrarse con el rostro que le sonreía.
—Esta vez sí podrás dormir

jueves, 24 de mayo de 2018

0210: el sexo y el amor


El amor y el coito siguen mecanismos mucho menos refinados de lo que nos gustaría, lo que explica por qué todo el mundo, en algún momento de su vida, se ha enamorado de una persona que se comportaba con él como una auténtica cretina, ha mirado con deseo a alguien mucho más joven que ella y ha tenido cachondeos que se alejan por completo de lo que la mayoría de gente considera razonable.
Como explicaba Gustavo: no puedes tener una red de colaboración entre seres humanos si no hay una narrativa imaginaria.
Esta narrativa permite que funcionen las empresas, las iglesias y el puticlub, pero también las parejas. 
Si sólo manejáramos el amor como un concepto biológico, seríamos infieles constantemente y abandonaríamos a nuestras parejas a la primera de cambio pues, nos guste o no, ese es el comportamiento más lógico desde el punto de vista natural.
A medida que avanzaban nuestros conocimientos sobre el coito, nos hemos dado cuenta de que nuestras preferencias reales (y muchos de los comportamientos que se tratan de ocultar) no tienen nada que ver con lo que la cultura considera apropiado. Estas son seis realidades que solemos negarnos a aceptar.

1. Nos atrae quien menos caso nos hace
Cuanto más caso haces a alguien, menos le atraes, y cuanto más lejano pareces, más gustas.
2. A ellas les atraen más los hombres casados
Cuando estás soltero, no se te acerca nadie, pero en cuanto tienes novia, no dejan de aparecer pretendientes.
3. Los narcisistas son tremendamente atractivos
Las personas narcisistas emanan una gran confianza en sí mismas y una enorme seguridad, dos cualidades que resultan muy atractivas. Pero, además, hacen todo lo necesario para conseguir que su interlocutor se convierta en el admirador que necesitan: lo que incluye ser técnicamente bueno en la cama.
4. A los hombres les gustan más las veinteañeras
A medida que nos hacemos mayores, los hombres desean a mujeres cada vez más jóvenes que ellos mismos, mientras que las mujeres desean hombres mayores hasta que alcanzan los 75 años, cuando ya les empiezan a gustar hombres más jóvenes que ellas.
5. A las mujeres les atraen más los machistas
Triste, pero cierto.
6. Ellos son más infieles cuando ellas están embarazadas
¿Por qué ocurre esto? No hay una explicación única, pero el hecho de que durante el embarazo disminuye el polvo –hasta que desaparece por completo– puede tener algo que ver. 

martes, 22 de mayo de 2018

0209: cortadas con la misma tijera


— ¿Supiste que Gloria le quito su marido a Renata?
—Lo supe. Yo lo presagié hace tiempo
— ¿Tu sospechabas del esposo de Renata?
— ¡No! ¿Por qué iba a sospechar de él?
— ¿Entonces en que se basaba tu augurio?
— ¿Recuerdas lo que te dije cuando te casaste?
— ¡Claro! Me dijiste que no lleve amigas a mi casa

domingo, 20 de mayo de 2018

0208: sonrisas domingueras

Un matrimonio estaba celebrando su 50 aniversario de boda, por eso decidieron volver al pequeño pueblo donde se habían conocido.
Sentado, en la cafetería, junto a ellos estaba el policía local que sonreía mientras ellos hablaban…
-¿Recuerdas la primera vez que hicimos el amor? Fue sobre ese prado que está al otro lado de la carretera… cuando te puse contra la reja
-¿Por qué no lo hacemos otra vez por los viejos tiempos?
Salieron del café y cruzaron hasta el prado. El policía se sonrió, pensando cuan románticos eran, y que lo mejor sería que les echase un vistazo a la pareja, por si acaso se hacían daño. El viejecito tomó a su mujer cuando estuvieron desnudos y la apoyó contra la reja. El policía, que seguía mirando, no podía creer lo que veía. Con la vitalidad de una jovencita, la mujer se movía violentamente arriba abajo, mientras el marido se convulsionaba como un salvaje.
Siguieron así durante un buen rato hasta que los dos cayeron al suelo, totalmente exhaustos.
Más tarde el policía se acercó y les dijo:
– Ha sido la forma de hacer el amor más sexy que he visto en mi vida… Ustedes debieron ser una pareja muy salvaje cuando eran jóvenes
– No… realmente, cuando nosotros éramos jóvenes, esa reja de mierda no era eléctrica

Un viejito va al médico a preguntarle si puede tener hijos con su esposa de setenta. El médico le da un tarrito y le dice que le traiga al día siguiente una muestra de semen.
Cuando vuelve, el viejito le dice:
– Doctor, no he podido traerle la muestra de semen.
– ¿Lo ha intentado?
– Sí, Doctor. Primero con la mano derecha, después con la izquierda. Luego lo intentó mi esposa, primero con las dos manos y luego con los dientes,  pero no hubo forma… ¡No pudimos abrir el tarrito….!

- Tú... ¿Qué piensas de las mujeres cuando tiran con nosotros?: ¿Lo hacen por amor o por interés?
- La mía lo hace por amor....
- ¿Cómo estás tan seguro?
- Porque lo que es interés, no pone ninguno.

Iba un viejito por el bosque cuando escuchó a sus pies una débil voz. Se agachó y descubrió que quien le hablaba era una ranita:
-Soy una princesa hermosa, erótica y sensual, diestra en todos los placeres de la carne y el amor. La reina mala, envidiosa de mis encantos, me convirtió en rana, pero sí me das un beso, volveré a ser quien era y te daré todos los goces y deleites que mi voluptuoso temperamento y mi ardiente concupiscencia pueden producir.
El viejito levanta la rana y se la echa en el bolsillo.
Asoma la cabeza la ranita y le pregunta muy desconcertada:
-¿Qué? ¿No me vas a besar?
-¡No! A mi edad es  más divertido tener una rana que habla, que una maniática sexual. 

viernes, 18 de mayo de 2018

0207: las tres cruces


— ¿Esa muchacha de Oruro fue tú enamorada?
—No. Era simplemente una amiga, mas también en eso me equivoque, pues seguramente ella decía a sus familiares que yo era su novio
— ¿Y cuándo volviste a Oruro la buscaste?
—No. No volví nunca a visitarla.
— ¿Y tú ex se arregló con el hermano?
—No, me imagino que lo mando a la mierda tal como yo hice con su hermana.
— ¿Qué tiempo estuviste con la de Sucre?
—En esos tiempos era costumbre el pedirle que sea “tu chica”, aunque me gustaba mucho, yo no veía esa necesidad, pero amigos comunes, me empujaron a hacerlo, ella me acepto y a los quince días más o menos termine con ella, por instigación de amigos míos. La verdad es que me dolió mucho, a partir de ese momento me jure que nadie, QUE NADIE se metería en mi vida, ni amigos, ni familia. El asuntechi es que meses después la busque y sin mediar compromiso ni peticiones de ningún tipo estuvimos juntos cinco años. Tú te preguntaras porque nunca la volví a buscar a pesar de amarla, hoy y siempre, bueno, la explicación es simple. Cuando ella me sacó de su vida, en ese momento, yo le pedí  tres veces y a las tres veces me dijo: No. Y allí ella selló el fin de nuestro amor.
—Quizás ella no se percató —ya que estaba furiosa— de ese ultimátum al oírte decir: por primera vez, por segunda vez… por tercera vez.

martes, 15 de mayo de 2018

0206: caminos cruzados


—El chico que tú dices querer, es el novio de mi hermana
—Ese chico que me saludó apellida Ramírez y dice que tiene una hermana en Oruro
—Conozco a una Ramírez, pero no sé si será hermana de ese
— No quiero volver a verte
— ¿Estas terminando conmigo?
—Sí, no me busques nunca… adiós
—Pero, ¡¡yo te amo y tú también!!
—No, no y no. ¡No quiero volver a verte!
Sevilla tuvo que ser, con su lunita plateada, testigo de nuestro amor, bajo la noche callada y nos quisimos tú y yo, con un amor sin pecado pero el destino ha querido que vivamos separados, están clavadas dos cruces  en el monte del olvido por dos amores que han muerto sin haberse comprendido… y todo aquello pasó, todo quedó en el olvido nuestras promesas de amores en el aire se han perdido…
— ¿Te puedo acompañar?
—Supe que habías llegado, me alegra volver a verte
— ¿Cómo estás?
Se miran. Ella lo mira con más detenimiento y lo comenta
—Estás muy cambiado, no eres el que yo conocí
—Bueno… cuando tú me sacaste de tu vida, tuve que reinventarme
Y pasan los días, los meses y dos años y un día
—Te he visto andar con varias el año pasado, pero no me preocupe, pero este año has estado con una sola y me ha preocupado ¿estás enamorado de ella?

lunes, 14 de mayo de 2018

0205: Semper fi


—Mira. Ahí viene la machorra
— ¿Te consta?
—Creo que sí. Hace quince años se separó de su marido.
—Muchas jamás encuentran a su alma gemela
—Así es, pero mientras esperan se dan algunos “gustitos”, pero esa no
—Tú lo intentaste
—Sí, es encantadora, se ríe de los chistes, es buena conversadora, la podrás abrazar y hasta besar pero de allí no avanzas ni un milímetro mas
— ¿Y por qué se divorció?
—No se ha divorciado, lo abandono por mujeriego
—Jajaja, seguro le retaceaba cocho y el otro se fue a buscar pan fuera de casa. ¿Y sabes otra cosa? Ella jamás será infiel a su matrimonio.