sábado, 12 de agosto de 2023

0737: Una tarde de Nueva York

Cuentan que un taxista llegó a la dirección desde la que habían solicitado sus servicios y tocó el claxon.  Después de esperar unos minutos volvió a tocar el claxon. Como esa iba a ser la última carrera de su turno, pensó en marcharse, pero en su lugar, estacionó el automóvil y caminó hacia la puerta y llamó... 

"Un minuto", respondió una frágil voz de anciana. 

El taxista oyó algo que se arrastraba a través de la puerta. Después de una larga pausa, la puerta se abrió.  Una pequeña mujer de unos 90 años estaba de pie ante el taxista. Llevaba un vestido estampado y un sombrero con un pequeño velo, como alguien sacado de las películas de los años 40. A su lado había una pequeña maleta de nylon. 

El apartamento parecía que no había sido habitado durante años. Los muebles estaban cubiertos con sábanas. No había relojes en las paredes, ningún chisme ni utensilio en los mostradores. En el rincón había una caja de cartón llena de fotos y cristalería.

"¿Sería tan amable de llevarme la maleta al coche?", dijo. 

El taxista  llevó la maleta al taxi y regresó para ayudar a la anciana. Ella se agarró a su brazo y lentamente caminaron hacia la acera. La anciana no paraba de agradecer la amabilidad del taxista. 

"No es nada", le dijo, "Solo intento tratar a mis clientes del modo en que me gustaría que trataran a mi madre".

"Oh, usted es un buen muchacho", dijo ella. 

Cuando se metieron en el taxi, ella le dio una dirección y entonces le preguntó al taxista: 

"¿Le importaría llevarme por el centro?"

"No es el camino más corto"

"Oh, no me importa", dijo ella, "No tengo ninguna prisa. Voy de camino a un hospicio".

El taxista miró por el retrovisor. Los ojos de la anciana brillaban. 

"No me queda familia ninguna", prosiguió con una suave voz. "El médico dice que no me queda mucho tiempo." 

El taxista extendió el brazo lentamente y paró el taxímetro.

"¿Qué ruta quiere que tome?"

Durante las siguientes dos horas, dieron vueltas por la ciudad. Ella le enseñó al taxista el edificio donde años atrás había trabajado de ascensorista. Pasaron por el barrio donde ella y su esposo había vivido de recién casados. La anciana le hizo parar frente a un almacén de muebles que una vez había sido un salón de baile en el que ella había bailado de niña. Algunas veces, la anciana le pedía que aminorara la marcha enfrente de algún edificio o esquina en concreto y se sentaba mirando fijamente en la oscuridad sin decir nada.

Cuando el primer esbozo de los rayos de sol aparecían por el horizonte, ella dijo de repente: 

"Estoy cansada. Vámonos ya".

El taxista condujo en silencio hacia la dirección que ella le había dado.  Era una edificio bajo, como un pequeño sanatorio, con una camino de entrada que pasaba por debajo de un pórtico. Dos camilleros salieron tan pronto como pararon.  Eran solícitos y resueltos, observando cada movimiento de ella. Debían de haber estado esperándola... El taxista abrió el maletero y llevó la maletita hasta la puerta. 

La mujer ya estaba sentada en una silla de ruedas.

"¿Qué le debo?", preguntó buscando en el monedero.

"Nada"

"Por favor, tiene que ganarse la vida"

"Hay más clientes"

Casi sin pensar, el taxista se inclinó y le dio un abrazo.  Ella se abrazó a el fuertemente.

"Usted ha dado a una vieja un pequeño momento de alegría", dijo ella. "Gracias".

El taxista caminó hacia la tenue luz de la mañana... Detrás de él se cerró una puerta. Fue el sonido del cierre de una vida.

El taxista no recogió ningún cliente más en aquel turno.  Condujo sin dirección alguna sumido en sus pensamientos. Durante el resto de aquel día, apenas pudo hablar. 

¿Qué hubiera ocurrido si a aquella señora le hubiese tocado un taxista furioso o impaciente por terminar el turno?  ¿Qué hubiera ocurrido si él se hubiera negado a hacer la carrera o si solo hubiese tocado el claxon una vez y se hubiera marchado?

Entonces pensó que no había hecho nada más importante que aquello en su vida.

➡ Estamos condicionados a pensar que nuestras vidas giran alrededor de grandes momentos. Pero los grandes momentos muchas veces nos pillan desprevenidos y por sorpresa, envueltos maravillosamente en lo que otras personas considerarían un momento sin importancia. 

viernes, 11 de agosto de 2023

0736: 150 chistes de humor negro no aptos para todos los públicos

 Advertencia: vas a necesitar una ducha después de leerlos.

50 chistes verdes, picantes y de sexo solo aptos para adultos

"El humor negro es como follar sin condón, hay que saber dónde y con quién hacerlo", eso lo dice Dani Rovira, que algo sabe sobre el tema. "Si no me molestaron los chistes sobre mí en plena adolescencia, ¡cómo me van a molestar ahora!", lo añade Irene Villa, que por desgracia sabe más aún, aunque por otros motivos.

Está claro que los chistes ofensivos o de mal gusto, ya sean sobre sexo, muerte o desgracias en general, no son para todo el mundo, así que si te encuentras en el grupo de los que se ofenden fácilmente, lo mejor es que dejes de leer ahora mismo. 

Mira, aquí tienes uno sobre los mejores chistes malos. ¡Son tan malos que son buenos y no corres peligro de que te sangren los ojos!

Si el sangrado de ojos, la risa culpable o el deseo irrefrenable de compartir estas pequeñas piezas de repulsiva comedia son efectos secundarios que estás dispuesto a asumir, por favor continúa leyendo. Después de todo, estos chistes de humor negro no aptos para todos los públicos nos recuerdan que no debemos tomarnos la vida demasiado en serio y que los temas delicados no están por encima de una buena carcajada. ¿Límites del humor? Esos mejor los dejamos para otro día.

50 chistes de humor negro no aptos para todos los públicos

No te rías, que es peor.

Además, todos sabemos que el hecho de que te gusten los chistes de dudoso gusto es un signo de inteligencia (y quizá de algunos problemas subyacentes). Cuanto más oscuro, irónico y repugnante sea el humor de tu preferencia, más probable es que tu coeficiente intelectual sea mayor. O, al menos, eso es lo que nos gusta creer. Quizá nos gusten estos chistes también podría reflejar nuestra visión nihilista del mundo. Todos sabemos que las cosas tienden a volverse desagradables de imprevisto (¿hola? ¿pandemia?) y en ese caso siempre es mejor que las penas nos pillen riendo.

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Sea como sea, probablemente no hayas entrado en este blog para leer sobre el sentido de la vida (es 42, por supuesto) sino para experimentar esos golpes de humor que dan un giro brusco hacia un terreno pantanoso y te dejan sonriendo con la sensación de un niño que acaba de hacer algo malo. Quién sabe, si alguien te pilla riéndote con uno de estos chistes (hemos mezclado clásicos de toda la vida, algunos no-tan-bestias para suavizar el asunto, con algunos de nuestros cómicos favoritos) en el trabajo, quizá encuentres un espíritu afín, quizá una cita con Recursos Humanos o quién sabe, con la Audiencia Nacional. En cualquier caso, tu día no será aburrido. ¡Vamos al lío y recuerda que vamos a ir todos derechitos al infierno por reírnos con lo que viene a continuación! Y recuerda que cuando acabes con estos chistaos puedes dedicarle unos minutos a estos chistes ingeniosos e inteligentes para personas listas o incluso mandarle a tu papi uno de estos chistes de padre que harán reír a toda tu familia. ¡De nada!

jueves, 10 de agosto de 2023

0735: ellos son los que votan por los trumpetas

 Compré una heladera nueva y, para deshacerme de la vieja, la dejé en la vereda con un cartel: "Gratis. Si la quiere, se la puede llevar" La heladera permaneció allí durante 5 días, sin que la gente que pasaba se dignara mirarla. La conclusión es que la gente no creía en el ofrecimiento. Parecía demasiado bueno para ser verdad. Por lo tanto cambié el cartel: "Heladera en venta por $ 150,00". ¡Al día siguiente la habían robado! (¡Ese tipo de gente vota...!)


Mientras miraba una casa para comprar, le pregunté a la señora de la inmobiliaria para dónde quedaba el Norte, ya que no quería que el Sol me despertase todas las mañanas. La señora dijo: ¿El Sol sale por el Norte? Cuando le expliqué que el Sol sale por el Este,cosa que sucede desde hace un buen tiempo, ella dijo: "Lo que pasa es que no estoy muy al tanto de este tipo de cosas". (¡Ella también vota...!)


Durante un tiempo hice de soporte técnico en un centro de atención al cliente en Montevideo. Un día, recibí el llamado de un sujeto desde Buenos Aires que me preguntó en qué horario estaba abierto el "call center". Le contesté lo siguiente: "El número al que usted llamó está disponible 24 horas al día los 7 días de la semana" Entonces él me preguntó: "¿Hora de Buenos Aires o de Montevideo?". Para terminar de una buena vez con el asunto le dije: "Hora de Buenos Aires". (¡Él vota...!)


Mi colega y yo estábamos almorzando en el restaurante self-service de la empresa, cuando oímos a una de las secretarias hablando sobre las quemaduras de sol que había sufrido, al viajar en auto a la costa. "Íbamos en un convertible brutal. Y no pensé que me iba a quemar así estando el auto en movimiento". (¡Ella también vota...!)


Mi cuñada tiene una herramienta cortante en el auto que fue diseñada para soltar el cinturón de seguridad, por si ella llegara a quedar aferrada a él. ¡La guarda en el baúl!. (¡Mi cuñada seguro que vota...!)


Mis amigos y yo fuimos a comprar cerveza para una fiesta, y notamos que las cajas tenían un descuento del 10%. Como era una fiesta grande, compramos 2 cajas. El cajero multiplicó 10% por 2 y nos dió un descuento del 20%. (¿Dié ma dié?) (¡Él también vota...!)


Salí con una amiga y vimos una mujer con un argolla en la nariz, agarrada a un aro en la oreja por medio de una cadena. Mi amiga preguntó: ¿No será que la cadena le da un tirón cada vez que ella gira la cabeza?. Le expliqué que la nariz y la oreja de una persona siempre permanecen a la misma distancia, independientemente de que la persona gire o no su cabeza. (¡Mi amiga también vota...!)


Viajé por una aerolínea. Cuando llegamos al aeropuerto no pude encontrar mis valijas en la cinta transportadora. Fui entonces hasta el mostrador de equipajes extraviados y le dije a la joven mujer que atendía que mis valijas no habían aparecido. Ella sonrió y amablemente me dijo que no me preocupara, porque estaba en buenas manos. "Solamente dígame una cosa: ¿su avión ya llegó?". (¡Ella también vota...!)

AUTOR DESCONOCIDO

ES LO QUE YO SIEMPRE COMENTO: EL PROBLEMA NO SON LOS GOBIERNOS . . . 

SON LOS VOTANTES QUE LOS LLEVAN AL PODER!!!


lunes, 7 de agosto de 2023

0734: La Ciociaria

Vittorio de Sica provenia de una familia acomodada, y gracias a su empeño personal, y a su apostura latina, logra hacer carrera: actor y director teatral en la Roma de los años treinta, pasando despues al cine donde continuua perseverando en ambas facetas. Como cineasta, desde el principio dejo muy claros su intencion y su compromiso. Cuando en 1944 roda "La puerta del cielo" y, con 300 extras judios que el regimen de Mussolini le había facilitado, alargo la filmacion varias semanas con las mas absurdas excusas, esperando a que llegaran los aliados para liberar el pais. Salvo  todas aquellas vidas en medio de un drama humano de autentico alcance. Su eterna sonrisa y sus buenas maneras eran buenos cortafuegos cuando hacia falta.

Si como director, pelculas como "Ladron de bicicletas" o "Dos mujeres" le granjearon un enorme prestigio internacional, como actor siempre fue solvente, aunque quizas algo mas peregrino.

Se sintia comodo en la comedia costumbrista "Made in Italia" y la convirtio en filon, bien flanqueado por la espectacular Gina Lollobrigida, llegando incluso a protagonizar algunas en España, donde se asento durante un tiempo.

Sophia Scicolone es, sin duda, la mayor estrella femenina que Europa exporto al cine internacional en la epoca dorada del mismo y ha mantenido tan honroso lugar durante mas de cinco decadas. Nacida en Roma en el 34, criada en Napoles en el bar que regentaba su madre desde que su padre las abandona, destaca con toda logica en diversos concursos de belleza y se dedicó a hacer fotonovelas, hasta que el productor Carlo Ponti, que la descubrió, la puso a trabajar en firme: llegó a hacer en 1954 diez películas, casi una al mes, preparó con esmero su salto a Hollywood y cuando vio que a ella no le era en absoluto indiferente la pidió en matrimonio.

Ella aceptó cuando descubrió que para ella era algo más que un simple mentor y consiguieron muchas cosas juntos: dos hijos con dificultad, y un puñado de títulos inolvidables: Empezando por “Dos mujeres”, por la que consiguió ser la primera actriz ganadora del Óscar por una película de habla no inglesa, representando a una desgarrada madre impotente ante los desmanes y la violencia de la Italia de la segunda guerra mundial. Por cierto, dirigida por De Sica. Aunque las producciones de Hollywood eran vitales para ella y la convirtieron en la segunda actriz mejor pagada después de Elizabeth Taylor, aunque muchas se filmasen en Europa, siempre tenía tiempo de volver a su país donde le ofrecían lo mejor de los mejor, al lado del mejor. Mastroianni y Loren nunca dejaron de ser pareja profesional así que pasen veinte años. Nunca retirada del todo, es presencia imprescindible en festivales y entregas de premios y, de vez en cuando, se lanza de nuevo al ruedo para recordar la excelencia de una carrera que la hizo muy feliz.

Siempre fue una actriz carismática y excepcional pero nunca pareció tan auténtica como en la de esta noche, vestida malamente, sucia del polvo del camino, sin maquillaje y despeinada y tirando de sus cuatro cosas. No es de extrañar que, tras una larga noche, que se pasó cocinando pasta para una semana para aplacar los nervios, cuando Cary Grant le comunicó a las siete de la mañana que el Oscar era suyo la embragara la alegría de quien ve recompensado un trabajo ejecutado a la perfección.

Mención aparte merece la aparición del francés más legendario, Jean Paul Belmondo, que se encontraba al inicio de su dilatada carrera. Ya era el rostro masculino de la “Nouvelle Vague”, adorado por Godard, Truffaut y Melville, pero también cortejado por las comedias y el cine de acción más popular. Rompió la taquilla en 1964 con las aventuras de un soldado francés en “El hombre de Río” y desde entonces fue capaz de hacer malabarismos equilibristas entre el cine de autor y los logros más comerciales.

Le aporta humanidad a una película aún vigente en muchos aspectos y en más lugares del mundo de los que pensamos, es que habla de la guerra y de las cicatrices que deja, del desarraigo y del desamparo pero de también de los lazos familiares y de amistad. Y de lo que significan: de quererse, protegerse y cuidarse, aun en las circunstancias más difíciles.

Tomado de las memorias de la actriz con referencia a la que es sin duda la película más importante de su carrera. “Todavía hoy, cuando vuelvo a verla en alguna ocasión, basta una escena para hacerme revivir la emoción de la primera vez. La piedra lanzada contra el jeep de los soldados y los insultos son un grito de rebelión contra el odio que tuvo durante muchos años al mundo sometido. La llama de esa rebelión debe mantenerse encendida, incluso en tiempo de paz, para que no bajemos la guardia. Para que algo así no vuelva a suceder. 

sábado, 5 de agosto de 2023

0733: Las Trece Rosas.

 "Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”, escribió Julia Conesa Conesa, modista, de 19 años, joven de pelo enrulado y mirada vivaz, la noche del 4 de agosto de 1939 en una celda de la Cárcel de Mujeres de las Ventas de Madrid.

Escribir una carta fue lo único que le permitieron a Julia la noche del 4 de agosto de 1939, cuando le anunciaron que iba a morir fusilada la madrugada siguiente.

Julia sabía que no moriría sola: esa misma noche otras doce mujeres estaban escribiendo sus últimas cartas. Se llamaban Ana López Gallego, Victoria Muñoz García, Martina Barroso García, Virtudes González García, Luisa Rodríguez de la Fuente, Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Sala, Joaquina López Laffite, Carmen Barrero Aguado, Pilar Bueno Ibáñez, Blanca Brisac Vázquez, y Adelina García Casillas.

Con Julia pasarían a la historia con un nombre compartido que las haría inolvidables: Las Trece Rosas.

A ellas se le sumó Antonia Torre Yela. Se conocería como la Rosa número 14: fue condenada el mismo día que el resto, pero no fue fusilada hasta el 19 de febrero de 1940 a causa de un error de registro.

Eran modistas, pianistas, ayudantas de sastre, secretarias y amas de casa. Su delito común –el de todas menos una– era el de pertenecer a las Juventudes socialistas Unificadas (JSU). Casi todas eran menores de edad y la mayor tenía solo 29 años.

La República ya no existía, había sido derrotada y reemplazada por una dictadura oscurantista que se prolongaría durante 36 años.

Madrid había caído en manos de “los nacionales” el 1° de abril y desde hacía cuatro meses Francisco Franco era el dueño del poder –y también de la vida y de la muerte– en toda España.

Para el Generalísimo –como ya se hacía llamar– matar era una manera más de disciplinar al país con mano de hierro. Por eso, el final de la guerra no había terminado con las muertes. Se juzgaba de manera sumaria y se mataba rápida y públicamente.

Las cifras de ejecutados impactan. Los peores meses (de 1939) fueron junio, con 227 fusilados; julio, con 193; septiembre, con 106; octubre, con 123, y noviembre, con 201. Por días, los más sangrientos fueron el 14 de junio: 80 fusilados; 24 de junio, 102; 24 de julio, 48; el 5 de agosto, 56. Ese día, fueron fusiladas Las Trece Rosas, detalla el historiador Pedro Montoliú en su libro “Madrid en la posguerra, 1939-1946. Los años de la represión”.

Las trece jóvenes habían sido condenadas apenas 24 horas antes por un tribunal militar. La duración del juicio no pasó de minutos y la sentencia era definitiva: “Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados, responsables de un delito de adhesión a la rebelión. Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados a la pena de muerte”, dictaminaba el fallo.

viernes, 4 de agosto de 2023

0732: la hija de zutano

 Bueno, pensé, tendre que alquilar un traje, comprar una corbata, una camisa y... zapatos

—¿Estaré en la mesa con ustedes?

—No, compartiras la mesa, con otros invitados

—No me agrada. Voy solo y comparto la mesa con gente que no conozco. Agradezco la invitacion, pero... no voy

—Tienes que ir, es tu sobrina

—Ella ni sabe que he llegado

—Pero, yo lo sé

Discutir con él, es perder el tiempo. Le digo que bueno y no voy

—Bueno... ya que insistes...

—Tú dices que si, pero no vas a ir. Una silla vacia en una de las principles mesas, mostraria el desaire de un invitado y mas aun si la gente se entera que es mi hermano: el ausente. Quiero tu promesa. 

—¿Cual desaire? Ni sabia que ella se casaba, nadie me hizo llegar una invitacion, no puedes hablar de desaire, cuando no hubo la gentileza de invitar a mi familia.

—¿Como iba a adivinar que ibas a llegar hoy?

Finalmente acepto mi ausencia.

Mi curiosidad por ver a mi sobrina vestida de novia, me llevo al templo y alli me mimetice, entre esa gente que no es parte de la fiesta, pero que siempre acude a la iglesia ya sea por devocion o para distraerse.

—Tú cuñada, te vio en la iglesia y se molesto porque no ibas vestido correctamente

—Jajaja, ya me hiciste reir...

jueves, 3 de agosto de 2023

0731: De la selección de Time de las 100 mejores películas de los últimos 100 años

 Estas son las que vi:

Década de 1920

El ladrón de Bagdad (1924)


Década de 1930

Caracortada (1932)

Los 39 escalones (1935)

Sombrero de copa (1935)

La diligencia (1939)

Lo que el viento se llevó (1939)


Década de 1940

La bella y la bestia (1946)

Ladrones de bicicletas (1948)


Década de 1950

Los siete samuráis (1954)

Vértigo (1958)

Los 400 golpes (1959)

Río Bravo (1959)


Década de 1960

Psicosis (1960)

Bonnie y Clyde (1967)

La noche de los muertos vivientes (1968)


Década de 1970

El Padrino, parte II (1974)

Tiburón (1975)

Taxi Driver (1976)


Década de 1980

El imperio contraataca (1980)

E.T. el Extraterrestre (1982)


Década de 1990

Beau Travail (1999)


Década de 2000

María Antonieta (2006)

El laberinto del fauno (2006)


Década de 2010

Érase una vez en Hollywood (2019)