martes, 11 de junio de 2019

0311: de ahogos y desahogos


-Don Fermi, esa señora que le hace doler la cabeza ha venido de nuevo
-¿¡Cómo!? ¿Quién me hace doler la cabeza?
-No sé yo, usted le dijo a dona Clemencia: ay hija esa tu amiga que viene a desahogarse me deja pensativo y termino con dolor de cabeza
-Ahh, así que la señorita Lourdes viene a visitarme
-No, ella ha preguntado por doña Cleme y yo le he dicho voy a ir a ver si esta
-Hazla pasar a mi despacho, esa pobre muchacha ha sufrido bastante, tiene el corazón destrozado y necesita una cura inmediata, si no, ¿quién sabe qué locuras cometerá para apagar ese fuego que la quema?
-¿Don Fermi y cuando vuelva de su tour por las europas doña Mecha, qué le voy a responder cuando me pregunte como se porto usted?
-¡Calma hija, calma! Para cuando doña Mecha regrese la señorita Lourdes estará buscando dónde desahogarse.
-Usted es malo
-No hija, no soy malo, lo que sucede es que muchas personas, hombres y mujeres, por una anomalía en su ego les gusta ese vivir de sufrimiento, lo disfrutan y aunque no lo creas hija: ¡lo buscan! Se masturban mentalmente pensando todo el día en lo mismo.

sábado, 8 de junio de 2019

0310: chisteando


Tres generales, un americano, un ruso y un boliviano, están en un barco presumiendo de lo valerosos que son sus hombres. El general americano llama a uno de sus soldados y le dice:
- Tírate al agua, nada alrededor del barco y vuelve.
El soldado americano, sin pensárselo dos veces, se tira de cabeza al agua, nada alrededor del barco y vuelve a subir. Entonces el general americano le dice a los otros dos generales:
- ¿Esto es valor o qué?
Pero el general ruso no se deja impresionar, llama a uno de sus soldados y le dice:
- Tírate al agua, da veinte vueltas a barco buceando, y caza un tiburón con tu cuchillo.
El ruso se lanza al agua inmediatamente, y sin asomarse a respirar da las veinte vueltas al barco y luego mata con su cuchillo a un pobre tiburón que turisteaba por allí; cuando vuelve al barco con el tiburón, el general ruso le dice a los otros dos:
- ¿Esto es valor o qué?
Entonces el general boliviano llama a uno de sus soldados y le dice:
- Te vas a tirar al agua haciendo el salto del ángel, vas a bucear hasta el fondo del mar mientras das mil vueltas alrededor del barco, vas a buscar un barco hundido con un tesoro, y mientras te lo traes aquí vas a matar veinte tiburones con tus manos desnudas.
El soldado boliviano le contesta:
- Yaaa oiga mi general, ¿y por qué no manda usted a su abuelita?
El general boliviano se vuelve hacia los otros dos generales y les dice con una cara rebosante de orgullo:
- ¿Esto es valor o qué?


Evo Morales y su chofer paseaban por las campiñas tarijeñas, cuando súbitamente atropellaron a un cerdo, matándolo instantáneamente. Morales le dijo a su chofer que fuera a la granja para explicarle al dueño lo sucedido. Una hora más tarde, ve a su chofer venir tambaleándose, con un Cigarro en una mano, con una botella en la otra, y su ropa desarreglada.
-¿Qué pasó?
Preguntó el presidente a su chofer
-Bueno, el chapaco me dio el vino, su mujer el cigarro y su hermosa hija me hizo el amor apasionadamente.
– Por Dios, ¿qué les dijiste?
– Les dije: »Soy el chofer de Evo Morales y acabo de matar al cerdo»


Estaba Evo discurseando en el Chapare y de pronto se aparece Jesucristo bajando lentamente del cielo.
Se pone a un lado de Evo y le susurra algo. Entonces Evo dirigiéndose a la multitud, dice:
– ¡Atiendan compañeros! acaaa… Jesucristo mandado por el Dios mismo… quiere decirles algo.
Jesucristo tomando el micrófono dice:
– Habitantes de las seis federaciones de productores de coca en el  Chapare ¿No es cierto que así como yo multipliqué el pan y los peces para dar de comer a todos. Este hombre trajo los bono Juancito Pinto de ayuda a los niños, a las mujeres el bono Juana Azurduy para que todas las mujeres parieran gente por igual?
El pueblo responde:
-Sí!!
– ¿No es cierto, que igual que yo anduve entre putas y publicanos, él anda acompañado de ladrones y corruptos?
El pueblo nuevamente responde:
– Sí!!
– ¿No fue traicionado por Román Loayza como yo lo fui por Judas?
El pueblo frenético responde:
– Síí!!
– ¿Se le conoce como el Cocalero, como a mí se me conoció como El Mesías?
El pueblo responde (ya enloquecido y emocionado):
– Siiiiii
– Entonces,
¿Qué esperan para crucificar a este hijo de p…?

viernes, 7 de junio de 2019

0309: el venado


-¿Qué le pasa compadre, lo veo tan desanimado?
- Compadre, ¡¡la desconsiderada de mi mujer!! Usted sabe que somos muy pobres, me voy con mi escopeta, arriesgándome con los peligros del monte, víboras y animales salvajes, garrapatas, mosquitos, ¡un calor de mierda! con suerte logro cazar un venado, tengo que cargarlo a mis espaldas el largo camino de regreso y subir la loma hasta la casa, no termino de llegar, cuando aparece mi mujer con cuchillo en mano y empieza a repartir el venado entre los vecinos y sus familiares. Que una pierna pa' doña Juana, que otra para doña Paquita, que este lomito pa' mi mamá, que las costillitas pa' mi hermana, a los dos días de nuevo sin nada que comer, el tonto, otra vez de cacería. Pero ya me cansé y esta noche me separo.
-Invite a su mujer de cacería, no le diga las penurias que pasa, píntele bonita la cosa.
El compadre siguió el consejo y por supuesto la convenció; ella, entusiasmada fue con falda larga, que poco a poco se le desgarraba con las púas en el camino; la blusa le quedó toda dañada, los zapatos se le rompieron por las piedras y las espinas la hicieron sangrar. Se le pegaron garrapatas y bichos. Las manos con ampollas y llagas, casi un infarto al toparse con una víbora. Por fin, después de tantos martirios encontraron un venado. El hombre se acercó a su presa, disparó y el venado cayó muerto. La mujer no cabía de júbilo pensando en que su sufrimiento había terminado, pero no era así.
- Ahora mujer, vas a tener que cargar al venado porque no sé qué paso pero me vino un dolor terrible
La mujer casi se desmaya, ante la desesperación por regresar a su casa, ni para protestar tuvo alientos. Cargó el venado en su espalda hasta su casa, casi muerta con las piernas temblando, jadeando y a punto de desmayar, al llegar tiró el animal en la mesa de su casa.
Sus hijos y vecinos salieron a recibir a la pareja de cazadores acostumbrados a la repartición, gritaron con alegría:
- ¡¡¡ Vamos a repartir el venado!!!
La mujer tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre, volteó a los vecinos y agarrando aire, les gritó:
- ¡¡¡ El hijo de la gran puta que me toque ese venado, lo mato!!!

jueves, 6 de junio de 2019

0308: el carro de la vida


Un viajero que tuvo que hacer una larga travesía, ató su animal a un carro e inició la marcha hacia un largo destino, con un límite fijo de tiempo. Al animal lo llamo Necesidad, al carro Deseo, a una rueda la llamó Placer y a la otra Sufrimiento.
Así pues el viajero llevaba su carro a derecha e izquierda, pero siempre hacia su destino.
Cuanto más velozmente iba el carro, más rápidamente se movían las ruedas del Placer y el Sufrimiento, conectadas como estaban por el mismo eje y transportando como estaban el carro del Deseo.
Como el viaje era muy largo y nuestro viajero se aburría, decidió entonces decorarlo, ornamentarlo con muchas bellezas. Pero cuanto más embelleció el carro del Deseo más pesado se hizo para la Necesidad, de tal manera que en las curvas y en las cuestas, el pobre animal desfallecía no pudiendo arrastrar el carro del Deseo. En los caminos arenosos las ruedas del Placer y el Sufrimiento se incrustaban en el piso.
El viajero desesperado, porque el camino era muy largo y estaba muy lejos su destino, decidió meditar sobre el problema y, al hacerlo, escuchó el relincho de su viejo amigo. Comprendiendo el mensaje, a la mañana siguiente desbarató los adornos del carro, lo alivió de sus pesos y muy temprano llevó al trote a su animal avanzando hacia su destino. No obstante, había perdido un tiempo que ya era irrecuperable.
A la noche siguiente volvió a meditar y comprendió, por un nuevo aviso de su amigo, que tenía ahora que acometer una tarea doblemente difícil, porque significaba su desprendimiento.
Muy de madrugada sacrificó el carro del Deseo. Es cierto que al hacerlo perdió la rueda del Placer, pero con ella perdió también la rueda del Sufrimiento. Montó al animal de la Necesidad, y sobre sus lomos, galopó por las verdes praderas hasta llegar a su destino.

martes, 4 de junio de 2019

0307: escritor fantasma


La primera investigación que realicé fue para una futura psicóloga, muy adinerada, que no tenía tiempo para nada y se quejaba de todo. Eso decía cada vez que nos encontrábamos: yo para entregarle avances, ella para darme billetes de alta denominación. Le escribí una tesis sobre indigentes que supuestamente se resocializaban bajo la tutela de un programa pedagógico creado, a principios del siglo XX, por un ruso de apellido Makarenko. Me inventé 32 historias de vida y, de cada una, ficcioné una entrevista y una encuesta. Mi trabajo de campo consistía en vagabundear por el centro de la ciudad desde las 5 de la tarde hasta que me cansara.
Daba vueltas y vueltas observándolo todo. Tomaba notas, grababa audios, hablaba con la gente. Cuando me aburría me metía a la Cinemateca o al cine de la Universidad. Pescaba ciclos que nadie veía: Ciclo de cine por la paz de Medio Oriente, Muestra de cortos documentales de la Amazonía, Maratón de cine rosa y amores raros, Retrospectiva de cine etnográfico francés, etc. La poca gente que entraba conmigo a estas funciones iba, o bien para dejar pasar el tiempo, agarrar un poco de calor, guarecerse de la lluvia, dormir y roncar, o nada más que a buscar un espacio para la humedad amatoria en medio de la oscuridad del cinematógrafo.
Cuando me asaltaban dudas sobre cómo pensar, estructurar, retratar o escribir la vida de indigentes para la tesis de la futura psicóloga, me encerraba en la biblioteca y me sumergía largas horas en libros sobre la pobreza, la marginalidad, el olvido y todas esas cosas que suelen denigrar a las personas. Así conocí a Lee Stringer, Richard Gwyn, Cesare Pavese y Emilio Salgari. Varias veces los vigilantes de la biblioteca golpearon mi mesa de estudio para decirme: “joven, por favor salga, ya cerramos”. Estaba tan involucrado con el tema que llegué a pensar en pasar noches en la calle, como si fuera un vagabundo más. Lo intenté, pero siempre me agarraba un sueño voraz a la madrugada y entonces, totalmente vencido, decidía tomar el último colectivo, aquel que me sacaba del centro hacia el suroccidente de la ciudad.
En una ocasión el novio de la futura psicóloga la acompañó a una de nuestras reuniones clandestinas porque se había obsesionado con la idea de que éramos amantes. Ahora me pregunto qué habrá sido, lo que el tipo imaginaba: ¿Una escena de sexo ansioso en alguna polvorienta habitación? ¿Una postal de romanticismo descarriado con la voz de Enrique Bunbury? Pobre tipo. De todas maneras, mi condición de espectro, además de sospechoso, me hacía merecedor de cualquier cosa. En fin, todo lo que merodeaba mi vida por aquella época era ambiguo.
Aquella reunión con el novio de la futura psicóloga fue así: el tipo me miraba con una circunspección recelosa, como esperando descubrir el gesto delator, aquel atisbo que haría detonar su puño o su saliva en mi rostro. Pero yo era todo un profesional: hablaba de Piaget o Jung con maestría y los mezclaba con quien fuera: Freud, Vygotsky, Fromm, Skinner. Siempre hablaba de acuerdo a los intereses particulares y disciplinares de cada cliente. Todo era cuestión de endulzar el oído: sonar axiomático, evadir las réplicas, transmitir confianza y, para eso, las palabras usadas y la respiración tenían un ritmo puntual, y la manera como sujetaba la taza de café o la cerveza una disposición precisa. Después hablaba de plata, improvisaba un cronograma para la semana siguiente, decía cualquier cosa que ablandara la incómoda situación de mis particulares jefes y terminaba. La teoría siempre me fue indiferente, como buen lenguaraz yo sólo unía frases que después se convertían mágicamente en conceptos, ideas, argumentos. Todo por obra y gracia de los profesores universitarios que son los que menos saben leer y los que califican esos tratados inservibles que les hacen escribir a las personas que se desviven por obtener un diploma. Mi hipótesis sobre ellos es que hay que enredarlos. Y sonreírles austeramente. No hay ralea más mediocre en el mundo que la de los profesores universitarios. Un día, la futura psicóloga se hizo psicóloga. Su tesis fue laureada y posteriormente editada y publicada por la facultad a la que pertenecía. Ella me regaló un ejemplar, que además se tomó la molestia de dedicarme: “con mucho cariño y con mucho trabajo para…”. Meses después me estaba buscando para que le hiciera algunos trabajos cuando ella se encamino en busca de la maestría.

lunes, 3 de junio de 2019

0306: historias de terror contadas en dos frases.


~~ Una cara sonriente me está espiando desde la oscuridad, detrás de la ventana de mi dormitorio.
Vivo en un noveno piso.

~~ Al crecer con gatos y perros me acostumbré al sonido de los arañazos en la puerta de mi habitación mientras dormía.
Ahora que vivo solo es mucho más inquietante.

~~“No puedo dormir”, susurró ella mientras entraba en la cama conmigo.
Desperté con frío, abrazando el vestido con el que fue sepultada.

~~Mi hijo me despertó en la madrugada, «papá, hay un monstruo debajo de mi cama».
Fui a mirar y allí no había nada, entonces escuché a mi hijo con voz temblorosa: «papá, hay un monstruo sobre mi cama»

~~No puedo moverme, respirar, hablar u oír, y está muy oscuro todo el rato.
Si supiera que esto era la soledad, habría preferido la incineración.

~~Mi hermana no deja de llorar y gritar en mitad de la noche.
Visito su tumba y le digo que pare, pero no me hace caso.

~~Algo horrible te sigue a todas partes.
Mira a la izquierda, a la derecha, a tus pies, en el vestíbulo, debajo de la cama… pero nunca mires arriba, odia que le miren a los ojos.

~~Cuando estás completamente solo, escucharás un sonido suave y espeluznante.
Cuando dejes de escucharlo, sabrás que «eso» te ha encontrado.

~~Mi hermana dice que mamá la mató.
Mamá dice que yo no tengo ninguna hermana.

~~Anoche tardé mucho en dormirme por culpa de la tétrica mirada del hombre de aquel cuadro.
Esta mañana me percaté de que no era un cuadro, sino una ventana.

~~Después de llevar tantos años viviendo solo en una casa tan grande, llegué a una sorprendente conclusión:
Siempre cerraba muchas más puertas de las que abría.

~~Ayer mis padres me dijeron que era demasiado mayor para un amigo imaginario y que tenía que acabar con él.
Encontraron su cuerpo esta mañana.

~~Esta mañana encontré en mi móvil una foto mía durmiendo.
Vivo solo.

Es difícil hacer una mención justa a la autoría de cada historia, pues algunas las he visto en distintos sitios a fechas idénticas y otras muchas me las contaron cara a cara hace tiempo. La mayoría está sacadas de Reddit y su comunidad, aunque sospecho que tampoco son los autores directos de todas ellas.

sábado, 1 de junio de 2019

0305: La calienta braguetas


-Me conto Jenrry que está a tu cargo el guion de la telenovela “La calienta braguetas”
-Estas atrasado de noticias, rechace la propuesta
-¿Y por qué?
-Pues…en las telenovelas todo el mundo se pasa discutiendo: el esposo con la esposa, la esposa con la ex del esposo, la suegra con la nuera, la sirvienta de una contra la sirvienta de otra casa y la verdad yo no sirvo para las discusiones, me cansa, me aburre.
Cuando la fulana de Estambul vivía conmigo a veces llegaba de la calle con ganas de armar bronca y comenzaba con su letanía de quejas, lamentos, insultos y provocaciones y yo le decía: “lo siento, me equivoque, lo lamento, fue un error mío y no volverá a suceder” e intentaba irme a otro lugar y ella corría tras mí y seguía con su monserga y yo: “lo siento, lo siento” y huía de ese vendaval de palabras y ella continuaba hasta que le faltaba el aliento, momento que yo aprovechaba a darle un abrazo y un beso esquivo y decirle a la carrera que acaban de llamarme y debo ir a la oficina.
Como ves, no me gustan los pleitos verbales.
Si uno esta cabreado con algo que ella hizo, el asuntechi es decirlo en cuatro palabras y esperar la réplica. Una vez dicho lo dicho no hay vuelta atrás ya lo dijiste y allí ante la réplica solo te queda dos caminos: o perdonas o todo lo mandas al diablo y a ella también le quedan dos opciones: o se calla o te manda a la mierda.