lunes, 9 de enero de 2017

849: Si haces estas cosas, nunca tendrás una relación a largo plazo

SER DEMASIADO INTENSA. No hay nada mejor que conocer a alguien con quien sientes que te puedes conectar. Pero esa emoción puede ser demasiado intensa y evitar que puedan crear una base estable para la relación.

No se trata de evitar sentirte alegre o emocionada, pero debes mantener tus emociones e ir conociéndolo de a poco. ¡No querrás asustarlo! Es importante que los dos estén en la misma sintonía para que la relación pueda funcionar.

SER DEMASIADO DEPENDIENTE. Tener la necesidad del contacto constante puede ser poco estimulante para él. No debes confiar el 100% de tu felicidad a él porque eso solo te decepcionará.

Debes entender que tu felicidad no depende de él, necesitas tiempo para tus amigos, tu familia y tus interesas personales, y él también lo necesita. Tener un equilibrio en los diferentes aspectos de tu vida, te ayudará a ver que él no necesita la presión de ser todo en tu vida.

ESTAR POR ESTAR. Sorprendentemente hay muchas personas que inician o siguen una relación simplemente por sentirse acompañados o demostrarle al mundo que no están solos, y eso es un grave error.

Si comienzas una relación debe ser porque te conectas con tu pareja, tienes sentimientos y ganas de estar a su lado. Nunca debes hacerlo por temor a estar sola, porque nunca tendrá buenos resultados. ¡Créeme!

STALKEAR EN LA RED. La era de la tecnología ocasiona que sea imposible ignorar información poco relevante sobre otra persona. Hoy en día, puedes mirar fotos de sus ex y obsesionarte sobre si él volverá con ellas o no.

Eso solo conduce a celos tóxicos que impedirán que la relación crezca de manera exitosa. No debes obsesionarte sobre su pasado, aprende a dejarlo atrás y evita stakear en las redes, ¡no conduce a nada!

MENTIRAS. Como dice el dicho, las mentiras siempre tienen patas cortas. Mentirle a tu pareja o mentirte a ti misma eventualmente te lastimará. Si lo has engañado, probablemente sea por una razón, no te hace mala persona pero sí necesitas ser honesta con tu pareja.

Lo mismo sucede con guardar rencor y fingir que todo está bien, si no sientes que sea así, necesitas hablarlo con tu pareja. ¡No habrá forma de resolverlo de otra manera!


Si realmente quieres tener éxito en una relación, necesitas ser honesta, independiente, respetar sus tiempos y buscar que ambos puedan crecer con la relación. ¿Te has sentido identificada? Si te pasan estas cosas, ¡ahora es el momento perfecto para cambiar!

sábado, 7 de enero de 2017

848: marcelino

La pobrecita tan dichosa tan soñadora en sus dieciocho añitos tan bien llevados su olor a jabón su casita tan bien barrida tan silenciosa y por la noche sus oraciones su arrepentirse por lo que oyó y en aquel baile cuando marcelino le apretó a la fuerza contra su pecho la pobrecita ahogada desesperada pidiendo auxilio a su falda plisada a su sostén paradito sintiendo la inmaculada rodilla tosca tocándole hiriéndole el pecado original ese pecado con pelitos finos ese pecado que cuando se baña se enjabona fuerte, pero no se mira y este marcelino aprieta y aprieta el atrevido el sinvergüenza y la noche la noche trágica hola mamita hola papito las  oraciones inclinada avergonzada Dios te salve María Dios me salve María Dios marcelino María este marcelino metido en su almohada entre las cobijas en la pijamita de franela Dios mío apártalo de mi mente y soñar y soñar en largos túneles en postes enormes en paraguas finos y al otro día marcelino en sus ojeras en el café en las tostaditas la bendición papi la bendición mami y en la oficina los ojos bajos en cada timbrada del teléfono el rubor la exaltación la corazonada este marcelino hola muchachita no he podido dormir pienso solo en ti quiero verte no es imposible no me llame nunca por favor pero el oficio estaba mal hecho la liquidación no salía las facturas interrumpidas y día a día este marcelino en la esquina en el teléfono hasta que al fin la pobrecita bueno pero sólo amigos los heladitos el paseíto de tres minutos una florcita y este marcelino pues bien yo necesito decirte que te quiero decirte que te adoro con todo el corazón que es mucho y ella no que no era imposible que mi papito que mi mamita pero en la almohada que sí que sí cómo será y este marcelino sólo en la frente como de amigos un beso chiquito como de amigo como si fuera tu papito será pecado Dios mío cuídame líbrame ampárame ay sus bellos ojos y luego al mes los rinconcitos pero sólo de la mano vamos volando no puedo llegar tarde y luego al mes uno en la boca pero cerrada y luego al mes saca la lengua ya ya basta será pecado pero sus ojos, y luego al mes a este marcelino le han crecido las manos tiene dos o tres no tiene tres es infinito mami la bendición papi la bendición y no rezar y luego al mes bésame fuerte te amo tanto la pobrecita con su trémulo no me dejes nunca, te amo tanto y este marcelino, su mano abajo su mano arriba su mano pulpo entre el sostén junto al calzón y al otro mes la pobrecita desorbitada buscando el miembro de este marcelino todos los días con sus manitas tan delgadas, tan tejedoras, ya es imposible muchachita déjame entrar a tu cuarto y ella grita y al otro mes te espero a las diez papi y mami duermen tírame una piedrita y acurrucada la pobrecita se baña y se baña hasta las nueve porque a las diez este Marcelino introducirle la lanza larga hasta la médula de su aflicción y no te vayas y quiero más pero marcelino tan agotado toma su cabecita y bueno prueba y toma esto la pobre pobrecita babeando y crujiendo tascando la calle larga el poste este paraguas tan fino y dulce del sueño antiguo más fuerte y fuerte este marcelino Dios te perdone marcelino pálido bajo esos tristes y santos bajo esos dientes todo blancos y no te vayas la pobrecita y no me dejes que nunca nunca.

viernes, 6 de enero de 2017

847: la pubisesencia

Un buen día Dios creó el tanga en el culo de una actriz porno para que ELLOS tuvieran otra fantasía más. Su uso se fue extendiendo con el paso de los años hasta llegar al momento actual, de tal forma que ahora lo debe usar hasta mi querida abuela.
¿Qué argumentos damos para explicar por qué lo usamos?
– Es más cómodo que unas braguitas – mentira cochina.
– Con él podemos usar pantalones ajustados sin que se nos marquen las bragas – ¿y qué si se nos marcan? ¿No se supone que ahora se llevan las bragas por fuera? ¿Qué problema hay entonces?

LA VERDAD SOBRE EL TANGA, ESA PRENDA MALDITA.
– Es incómodo de cojones. Tener una tira de tela de fibra sintética metida por la raja del culo NO ES CÓMODO. Dejad de decir semejante falacia, compañeras, y admitid lo que de verdad queréis ¡si no pasa nada!
– Es incómodo de cojones. A lo largo del día la tira de tela tiende a desplazarse de su sitio, de tal manera que siempre se da una de estas dos circunstancias:
1.        La tira de tela acaba en el chumi. Esto es jodido, de verdad, porque el chumi no queda ni tapado ni protegido. Queda al aire, a su libre albedrío. El binomio chumilibre – pantalón ajustado no funciona. Además es una cerdada de tres pares. Dicen que el roce hace el cariño, no lo creo en este caso.
2.       El triangulito que tapa el chumi (como si de una braga se tratara) se desplaza hacia el culo. Entonces, además de la tira de tela, tendremos que soportar el braguero dentro de la raja del culo. ¿Por qué tenemos que tener la raja del culo llena de cosas? ¿Esto es vida? ¿Dejaremos un día de usar bolso?
– Si una noche triunfas, en el momento de quitarte los pantalones es normal no tener control alguno sobre el tanga, de tal modo que siempre asomará algún pelillo traicionero. Y eso en el mejor de los casos, porque puede ser que se haya movido tanto que tengas medio chirli fuera. ¡Es tan indecoroso! Supongo que por ello la depilación de las ingles prácticamente ha dejado de existir ¡fuera todo! Pero este es un tema con el que estoy muy sensibilizada.
– La vagina, al ser un medio húmedo, es muy sensible a las infecciones. Por ello hay que tener cuidado. Pues bien, queridas, parece ser que el uso del tanga ha aumentado de forma escandalosa un tipo de infección vaginal. Las fibras sintéticas rozando ahí todo el día no pueden llevar a buen puerto.
– ¿Habéis olido visto la tira del tanga cuando te lo quitas? Agggg! Putrefacción absoluta. Bueno no puede ser.
– No nos engañemos: a muy pocas les sienta realmente bien. Exceptuando a las brasileñas, que tienen dos balones de reglamento por nalgas, el resto de las mortales solemos contar con unas posaderas blancas, caídas, blandas y celulíticas en las que es habitual que habiten esas simpáticas culebrillas a las que llamamos estrías. El culo al aire no puede favorecernos.
Así que, con la satisfacción de haber hecho los deberes, me veo en la obligación de proponerlo:
¡¡ BOICOT AL TANGA YA!! (y que se lo ponga ÉL que decidió que fuera una prenda habitual para nosotras)
Queridas, soy consciente de que muchos que andan sueltos por ahí os demandan un chichi pelado, como si fuera la cosa más normal del mundo. No lo es, os lo aseguro. Son unos niñatos malcriados cuyo gusto por la carencia de vello sólo puede deberse a una de estas dos causas:
a) Que sean pedófilos.
b) Que sean gerontófilos.

En cualquier caso yo me alejaría de ellos inmediatamente.
Si buscas, seguro que encontráis hombres de verdad, con la salud mental deseable en una persona y que os acepten con aquello que la naturaleza os ha dado, que seguro que es mucho. Además, estoy convencida de que esa clase de niñatos serán los primeros en caer en la inminente invasión zombi que nos acecha, ya que los pantalones cagaos les dificultarán enormemente la huida. ¿Querréis tener a vuestro lado a alguien así en semejante situación? No lo creo.
Reconozco que en un principio no le dimos mucha importancia a este asunto de la depilación, pues estábamos convencidos de que las mujeres lo hacían de forma puntual, como si fuera una experiencia más que vivir. Nos parecía imposible que una práctica tan sádica se convirtiera en algo habitual, así que nos limitamos a hacer una serie de entrevistas a mujeres que se habían depilado el cocho alguna vez. A continuación, les trasladamos algunos extractos espeluznantes de aquellos testimonios:
Te pica mucho ¡muchísimo! Y enseguida, al día siguiente o a los dos días. Vas andando por la calle y te tienes que rascar o crees que te vas a volver loca. Yo tuve que meterme en varios portales para rascarme sin que me vieran y en uno me pillaron rascándome fuerte con las dos manos, ¡qué vergüenza!
Cuando empezaron a salirme los pelillos otra vez lo pasé fatal. Aparte de los picores espantosos, me comía mucho la cabeza cuando estaba en pleno tiroteo porque pensaba que los pelos iban a pinchar el condón.
Yo lo hice, sí, y no volveré a hacerlo. Mi novio también se depiló y cuando cogiamos nos escocía por el roce. Pero lo peor vino cuando empezaron a salirnos los pelos a los dos a la vez. Fue horrible. Cuando lo hacíamos nos picaba muchísimo y sonaba ¡ras, ras! parecía que teníamos velcro.
Pero contra todo pronóstico, nuestras investigaciones nos condujeron a una conclusión: ya no era algo puntual; era lo normal. Si reconocías no practicar semejante barbaridad, la interlocutora se justificaba diciendo que lo hacía por higiene –lo que te dejaba a ti en el lugar de, digamos, una auténtica cerda- o, lo que es peor aún, se asombraban ante tu falta de higiene y te llamaban guarra a la cara.
¿Pero cómo hemos llegado a esta situación en la que nos estamos depilando todo? ¿Cómo es posible? ¿Es que el pelo crece sólo para fastidiarnos? Pues no. El vello corporal tiene muchas funciones:
– Dota a la piel de grasa para protegernos mejor del exterior. Aunque la superficie de la piel ya sea grasa, probablemente el pelo juegue un papel importante. Seguramente la grasa producida por el pelo nos ayude a preservar nuestro organismo de irritaciones crónicas, infecciones y otros males.
– Mantiene la temperatura de la zona. A algunos animales incluso los protege de la humedad. Es habitual ver a los perros sacudirse cuando se mojan, que para algo tienen ese pelaje.
– Nos preserva de traumatismos (lo siento por los calvos; qué putada).
– Suele salir en zonas donde son habituales los roces, por ejemplo en el pubis. El cuerpo, que es muy sabio, sabe que tarde o temprano vas a pillar y no va a consentir que la fricción desmesurada te deje en carne viva y horrorizada ante la posibilidad de volver a echar un polvo en el futuro.
En resumen: si nos quitáramos todo el pelo del cuerpo, seríamos mucho más frágiles.
Por tanto, queridas, auto mutiladoras, os ruego que dejéis esta práctica sádica que sólo puede traernos el mal a nuestras vidas. Si seguís por este camino, dentro de poco depilarse el pubis será tan habitual y socialmente obligatorio como lo es hoy depilarse los bigotes; por eso os considero unas TRAIDORAS a nuestro género y sois mi objetivo número uno como enemigas a las que exterminar.

Y no sólo eso: tendréis también la culpa de que se pierdan expresiones tan nuestras como “tira más pelo de coño que maroma de barco”, y por ahí no paso.

jueves, 5 de enero de 2017

846: Los Cuernos

Una de las decepciones más comunes son los apéndices frontales, suele darse de muchas maneras, es decir por distintas causas, distintas razones, una  de las más comunes es el cachondeo, las telenovelas, las amistades, es por eso que la persona  coronada, llega a sentirse decepcionada y en muchos casos tiende a relacionar este tipo de experiencias con sus nuevas relaciones amorosas…
Es por eso que esta entrada apabullante te dará unos pequeños consejitos sobre cómo superar unos cuernos ingratos, y no caer en el circulo vicioso, de relacionar tu decepción con tu ex, a tu nueva relación, te daré algunas frases de autoayuda, y como superar la decepción síguelas y léelas con atención veras que te será de mucha ayuda.

Como superar los apéndices frontales:

·         Saca lo que sientas, no reprimas tus sentimientos, muéstrate orondo, como sin dar importancia.
·        Conversa con un amigo cornudo, comparte experiencias.
·         Se realista, te coronaron y nada puedes hacer para cambiar esa realidad.
·         Libera el dolor, grita, berrea, hazte escuchar, que el barrio se entere que te cagas en los cuernos.
·         Llora todo lo que tengas que llorar sin reprimirte.
·         Empieza a aceptar que eres un cornudo más.
·         Lograras dejar atrás, la vergüenza que sentías por ella.
·         Aprende  vivir sin tu coronadora.
·         Refuerza tu autoestima.
·         Crea una vida, sin tu ex, no es cosa del otro mundo, mira a tu derredor y veras miles de cornudos.
·         Empieza a buscar distracciones, a futuras coronadoras.
·         Has cosas que dejaste de hacer por cogerla.
·         Reestructura tu vida, con positivismo.
·         Ábrete a nuevas metas. A nuevas experiencias
·         Crea propósitos para ti.
·         Lo más importante, no relaciones tus malas experiencias.
·         Disfruta tu momento de cornudo.


Nadie pone cuernos por deporte, nadie te pondrá cuernos para afear tu estética craneal, los cuernos son parte de este mundo, disfrutamos del chisme que habla de ellos, no nos escandalizamos de él cuándo lo leemos en un libro o lo vemos en el cine. Y muchas veces lo justificamos en algunas amigas y amigos. Y estoy seguro que en algún momento has pensado en ello, entonces por favor no eches el grito, no alborotes, no dramatices, no actúes. Recíbelo como se recibe el abrazo de fe que practican en algunas iglesias cuando un desconocido te abrazo y tu ni siquiera  te das cuenta de quien fue.

miércoles, 4 de enero de 2017

845: la gringa

Cuando salió era otra.
Pálida y bella como una virgen del medioevo, con una camisa de hombre por toda vestimenta, un cuerpo desprotegido, falto de insolencia, un cuerpo de hermana, que me lo ofreció sentándose junto a mí.
Con tristeza empecé a divertirme con los botones de su camisa, sus gestos eran tan intensos que me reprochaba la pasividad de los míos, y he aquí que de pronto sentí la bruja de su carne, bruja blanca apretada contra mí, violentándome, produciéndome quejidos de asombro y de deseo. Se sacó la camisa y dijo:
—Por hoy basta de preámbulos.
Su cuerpo desnudo era un canto al arte de la brevedad, como esos cuentos perfectos que jamás escribiré.
La inteligencia de su cuerpo me avergonzaba como a un muchacho de escuela.
Parada frente a mí parecía un templo, un templo percibido en sueños, un templo como el que alguna vez vi en Sacramento, ¿fue en Sacramento o en Nueva York?
—Eres bella —le dije, tomándola en mis brazos—, eres un cuerpo para toda la vida.
Meandros, algas marinas, tacto del sueño, caballos galopando, caracoleando. Caricia infiel, solapada y abierta, espuma, más espuma, vértigo y vértice, imprecación su cuerpo, blasfemia. Ardilla perseguida y muerta y viva, túnel para llegar al otro día, mágico túnel por el que me estaba yendo, por el que me iba.
Y luego ¿qué?
¿El restallar de la marihuana viva, con su ojo abierto hacia el tumbado? ¿El cuerpo agradecido virado hacia el lado de la culpa? ¿La caricia submarina y nostálgica del tiempo que se va?
Las palabras empezaron a caer como una lluvia tenue mientras el día se sacaba la máscara.
Palabras maltrechas apoyándose en el bastón de la promesa, de la ofrenda, palabras con esparadrapo para las llagaduras.
—No sé tu nombre —me dijo, mientras acariciaba mi rostro con su mano abierta— y sin embargo no he conocido nada más profundo. ¿Cómo es esto? Has hurgado mi vida, me has violado, me has robado, me has dejado sin mí. Quiero que me ames siempre, para siempre.
—Sí —le dije, apenas apenado, chupando uno a uno sus dedos húmedos—, te estoy amando para siempre. La eternidad es solo este momento.
—Eres un monstruo, un malo
—El azar produce monstruos
—Y ahora ¿qué haremos? —dijo desconsolada—, ¿qué harás?
—Sobreviviré Estoy acostumbrado a sobrevivir. Es lo único que el hombre contemporáneo ha aprendido: a sobrevivir.
Sonó el teléfono.
—Sí, sí —dijo ella desde otra voz—, estoy bien. Eres un puerco. Okey, a mediodía, I want to talk to you.
Me vestí y salí. El sol de las once se clavaba en mi cabeza como un puñal.
No sabía si pasar por mi hogar o irme directamente a la oficina.
Como Lázaro, eché a andar.


martes, 3 de enero de 2017

844: Paseando en El Pantanal

Una aventura incomparable, en plena comunión con la naturaleza, es la que se siente vivir durante un paseo por el mayor humedal del mundo, el Pantanal, un ecosistema único debido a su biodiversidad y que ha sido reconocido como Reserva de la Biosfera por la Unesco.
El Pantanal, compartido por Brasil, Bolivia y Paraguay, es un humedal bañado por las aguas del río Paraguay, por el que está íntimamente ligado a la gran cuenca del río Paraná-Río de la Plata y de otras corrientes de agua menores, especialmente con el río Guaporé.

A poco de comenzar la travesía, se puede observar un gran número de batos, un ave zancuda gigante que es símbolo de la región, y que se halla en las orillas o sobrevolando las aguas y la vegetación circundante.

De un momento a otro aparecen por las desiguales orillas del humedal, decenas de capiguaras, el mayor roedor del mundo, que en grandes manadas corren de un lado para otro a medida que se acerca la catraya, con los turistas, a sus dominios.

En el trayecto es común ver a los caimanes, de varias tonalidades, que se dan un baño de sol en sus orillas, retozando a placer, mientras otros se sumergen prontamente a las tranquilas, aunque un tanto turbias, aguas del humedal.

Siguiendo el recorrido encontramos a solitarios pescadores en pequeñas canoas que saludan amablemente a los visitantes, mientras fuman y están atentos a las cañas.

Una y mil aventuras
Adentrarse en el Pantanal en la  embarcación, en un recorrido muchas veces serpenteante, es un verdadero deleite para los turistas que miran con gran satisfacción las bandadas de aves, especialmente zancudas y palmípedas, y manadas de capiguaras que corren a la par del motorizado.

De pronto uno de los guías señala el tronco de un árbol, desde donde una sicurí se escurre hacia aguas más profundas, dejando una estela sinuosa en su recorrido. Más allá también se observa a un ciervo de pantano, una especie en peligro de extinción, pero que es posible divisarlos con cierta frecuencia en estos lugares.

Durante el recorrido se puede apreciar a peces que saltan del agua -a veces cayendo dentro de la embarcación-, huyendo de sus depredadores, entre los que se cuenta la temible piraña, muy común en estas aguas.

El periplo por el Pantanal está acompañado por el motorista, guía y personal que brinda comodidades a los visitantes, proporcionando comidas y bebidas a discreción.


Final de la jornada
Tras seis horas de travesía y de haber sido partícipes del ‘safari fotográfico’, en este lugar único en el mundo por su biodiversidad, los viajeros vuelven al puerto de Corumbá o a otros aledaños, donde cuentan las peripecias y su asombro por la exuberante naturaleza del entorno. 

lunes, 2 de enero de 2017

843: En vísperas de navidad

—Deje en paz al muchacho —dijo una voz entre la multitud. —Vaya a detener a esas chicas que se desnudan de la Calle Orión — añadió un viejo—. Él es un buen chico. Está esperando a su mamá.
—Gracias —dijo, desdeñoso, Manolo—. Espero que todos ustedes den testimonio de este ultraje.
—Vamos, acompáñeme —le dijo el policía con menguante seguridad.
A su alrededor había ya casi una multitud y no se veía ni a un guardia de tráfico—. Vamos a la comisaría.
—Así que un buen muchacho no puede ya ni esperar a su mamá a la puerta de un comercio —era de nuevo el viejo—. Convénzanse, la ciudad nunca fue así. Esto es el comunismo.
—¿Está llamándome usted comunista? —preguntó el policía al viejo— Le llevaré también a usted. Así mirará más a quien anda llamando comunista.
—A mí no puede usted detenerme —gritó el viejo—. Pertenezco al Club Edad Dorada, patrocinado por el Departamento Recreativo de nuestra alcaldía.
—Deje en paz a ese anciano, policía de mierda —chilló una mujer— Es probable que tenga ya nietos.
—Los tengo. Tengo seis nietos, estudian todos con las monjas. Y son muy listos, además...
Sobre las cabezas del gentío, Manolo vio a su madre que salía del vestíbulo de los almacenes cargando con los artículos de repostería como si fuesen bolsas de cemento.
—¡Mamá! Llegas en el momento justo. Me han detenido.
—¡Manolo! ¿Pero qué pasa? ¿Qué has hecho ahora? Eh, oiga, quítele esas manos de encima a mi hijo.
—No le estoy tocando, señora ¿Este de aquí es su hijo?
—Pues claro que soy su hijo. ¿Es que no ve usted el afecto que siente por mí?
—Sí, esa señora quiere mucho a su hijo —corroboró el viejo.
—¿Qué intenta usted hacerle a mi pobre niño? ¿Cómo se atreve usted a detener a un pobre
muchacho con toda la gente que anda suelta por esta ciudad? Está esperando a su mamá e intentan detenerle.
—Aquí tendría que intervenir el Defensor de Libertades Civiles, Hemos de comunicárselo a Myrna Carrasco, mi amor perdido. Ella sabe de estas cosas—dijo Manolo—Son los comunistas —interrumpió el viejo.
—¿Qué edad tiene?
—Treinta años
—¿Tiene usted trabajo?
—Manolo tiene que ayudarme en casa. Tengo una artritis horrible.
—Limpio un poco el polvo. Además, estoy escribiendo una extensa denuncia contra el gobierno. Cuando mi cerebro se agota de sus tareas literarias, suelo hacer salsa de queso.
—Manolo hace unas salsas de queso deliciosas.
—Es un detalle estupendo —señaló el viejo—. La mayoría de los muchachos se pasan el día pataperreando por ahí.
—¿Por qué no se calla usted? —dijo el policía al viejo.
—Manolo, ¿qué has hecho, hijo mío?
—Bueno, mamá, la verdad es que creo que el que empezó fue él — Manolo señaló al viejo—. Yo estaba aquí, esperándote, rezando para que las noticias del médico fueran alentadoras.
—Llévese de aquí a ese viejo —dijo la señora Revilla al policía—. Está armando líos. Es una vergüenza que dejen sueltas por la calle a personas como él.
—Todos los policías son comunistas —gritó el viejo.
—¿Pero no le dije a usted que se callara? —dijo el policía, furioso.
—Todas las noches me pongo de rodillas y doy gracias a Dios de que estemos protegidos —explicó la señora Revilla a la multitud—. Sin la policía, todos estaríamos muertos a estas horas. Estaríamos tumbados en la cama con el cuello cortado de oreja a oreja.
—Eso es una gran verdad, sí, señor —confirmó una mujer entre la multitud.
—Deberíamos rezar un rosario por las fuerzas del orden.
La señora Revilla dirigía ahora sus comentarios a la multitud. Manolo le acarició torpemente el hombro, susurrando frases de aliento.
—¿Pero rezaríamos un rosario por un comunista? —añadió la señora Revilla.
—No —contestaron fervorosamente vanas voces. Alguien dio un empujón al viejo.
—Es cierto, señora —grito el viejo—. El intentaba detener a su hijo. igual que en Corea. Son todos comunistas.
—Vamos —dijo el policía al viejo. Y le agarró rudamente por la espalda del abrigo.
—¡Oh, Dios mío! —dijo Manolo, observando al pálido y pequeño policía que intentaba sujetar al viejo—. Tengo los nervios hechos migas.
—¡Socorro! —gritó el viejo, apelando a la multitud—. Esto es un abuso. ¡Es una violación de la Constitución!
—Está loco —dijo la señora Revilla—. Será mejor que nos marchemos de aquí, niño. —Luego se volvió a la gente y dijo—: Váyanse, amigos. Podría matarnos a todos. Yo, personalmente, creo que puede que el comunista sea él.

Manolo miró atrás y vio al viejo y al policía bajito forcejeando bajo el reloj de los grandes almacenes.