CLÓSET DESORDENADO: Tal vez seas un poco nostálgica. Si tienes un clóset fuera de tu control, no necesariamente quiere decir que no puedas ser organizada, sino que te aferras al pasado y a las personas y momentos que no quieres olvidar. Y dejar ir el pasado es difícil, así que el primer paso podría ser tener una sesión de limpieza con tu clóset. En lugar de tirarlo todo, ¿por qué no elegir lo más importante?
ESCRITORIO DESORDENADO: Posiblemente seas súper creativa. El desorden está relacionado con la creatividad porque tiende a yuxtaponer cosas que normalmente no van juntas. La solución para tu problema sería buscar una forma original de organizar tus cosas. Si le pones un poco de dificultad al problema, seguro te animarás a hacerlo.
CAMA DESORDENADA: Si el desorden está en tu cama, tal vez sea porque no has tenido sexo últimamente. Mientras que una cama desordenada no es nada sexy, ¿nunca te has imaginado qué mensaje subliminal ha estado mandando? Que no haya orden en tu cama podría ser una señal de que no la ves como algo accesible para hacer algo más placentero… Y esto no solamente te inhibe contigo misma, sino también con los demás.
CAJÓN DESORDENADO: Eres estructurada y detallista. Sorprendente, ¿no? Un estudio hecho por Chemistre.com descubrió que las personas que usualmente son ordenadas, tienen unos cajones caóticos.
CARRO DESORDENADO: Un carro desordenado podría indicar que no te importa mucho cómo llegar a un lugar, siempre y cuando puedas llegar al destino. Posiblemente no te interese mucho el paisaje cuando viajas, pero aun así eres muy fijada en lo poco que ves.
jueves, 30 de junio de 2016
miércoles, 29 de junio de 2016
668: Honorio Saucedo
— ¿Qué desea?
— ¿Doña Mercedes Velasco González, viuda de Moreno?
—Servidora.
—La acompaño, con toda sinceridad, en el sentimiento.
—Muchas gracias.
—Honorio Saucedo.
—Tanto gusto
—Señora, sabedor por la prensa del dolor que la aflige por la muy sensible pérdida de su esposo, sabedor de la pena que la consume y de la desolación que gobierna su ánimo, me dirijo a usted para calmar su aflicción. No es lástima lo que me ofrezco a brindarle, sino apoyo verdadero.
— ¿A estas horas?
—Cualquier hora es óptima para socorrer al prójimo. Mis obligaciones, por otra parte, no me han permitido, como hubiera sido mi deseo, personarme en su domicilio con mayor antelación.
—Ah, comprendo. ¿Viene usted a venderme algo? Tengo de todo. Ahora, incluso más de lo que preciso.
—No vengo, señora, a venderle nada. Vengo a darle todo, de corazón y de balde.
—Pues no sé qué puede ser.
—Aquello que usted más desea, señora.
—Iba ya a acostarme, pero pase, pase y explíqueme.
El semblante de Honorio, reposado y apacible, inspiraba confianza en cualquiera. Sus muy correctas palabras, la extrema educación que denotaban sus ademanes, la bonhomía y la caballerosidad, en suma, que traslucía, anularon, si es que hubo, todo recelo en doña Mercedes.
—Usted me dirá
—Hermoso alojamiento el suyo, doña Mercedes
—Apañado… ¿cómo dijo que se llamaba?
—Honorio Saucedo, señora, para servirla.
—Apañado, don Honorio, apañado y, eso sí, limpito.
—Aprecio en gran manera la limpieza en la mujer. Mujer limpia, mujer virtuosa. Una ecuación que no falla.
—Siempre me ha gustado tener todo como el oro. Mi difunto marido, que en paz descanse, era muy exigente con eso.
—Como debe ser, doña Mercedes. Sin embargo, ahora, una casa tan limpia, un hogar tan primoroso, una madriguera tan cuidada… para un solo animal. Si me permite el símil, doña Mercedes.
—¡Y que lo diga!
—Los hijos, además, no aprecian estas cosas.
—No me quedan hijos, don Honorio Tuvimos uno y se murió de meningitis. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Fue su voluntad.
—Dios es sabio y sabias son sus decisiones, por más que nos cueste, débiles como somos, aceptarlas.
—Así es.
—Y, ahora, usted, sola. ¿Qué se puede esperar de las amistades en este mundo egoísta?
—Nada.
—Claro. El muerto, al hoyo, y el vivo, al bollo. Como suele decirse.
—¡Y tanto!
—Y, ahora usted, doña Mercedes, con toda esta casa para usted sola, con todo el santo día para usted sola. ¿Para quién cocinar?, ¿para quién lavar?, ¿para quién extremar?
—Para una sola, desde luego.
—¿Y para quién hacer la plancha? ¿Para quién hacer la cama?
—Para una, don Honorio, sólo para una.
—Noches largas, noches en vela, noches de insomnio y soledad, sin nadie al lado, sin la compañía grata de otro cuerpo, sin el calor de otro aliento.
—Lleva razón.
Honorio consideró que doña Mercedes al igual que otras muchas mujeres en parecidas circunstancias había llegado ya al punto que facilitaba la comprensión de sus desinteresadas proposiciones.
—Doña Mercedes, usted es todavía una mujer joven. Su figura conserva lozanía y atractivo, su cuerpo le exige vida, actividad, movimiento y desgaste. Su alma halla consuelo en el divino alimento, pero su cuerpo no merece ni el arrinconamiento ni el olvido. Señora, si usted me lo permite, y previa valoración de todos los factores concurrentes, en obligado cumplimiento de mi deber cristiano, que no es diverso del de todo hombre bien nacido, yo le propongo: tengamos contacto, demos goce legítimo a nuestros sentidos, mantengamos, en definitiva, ayuntamiento.
Doña Mercedes echó un rápido vistazo, de arriba a abajo, a Honorio, y con velocidad admirable, demostrativa de singular inteligencia y capacidad de organizar sin retraso un criterio firme y conveniente, respondió al instante:
—Por mí, encantada.
— ¿Doña Mercedes Velasco González, viuda de Moreno?
—Servidora.
—La acompaño, con toda sinceridad, en el sentimiento.
—Muchas gracias.
—Honorio Saucedo.
—Tanto gusto
—Señora, sabedor por la prensa del dolor que la aflige por la muy sensible pérdida de su esposo, sabedor de la pena que la consume y de la desolación que gobierna su ánimo, me dirijo a usted para calmar su aflicción. No es lástima lo que me ofrezco a brindarle, sino apoyo verdadero.
— ¿A estas horas?
—Cualquier hora es óptima para socorrer al prójimo. Mis obligaciones, por otra parte, no me han permitido, como hubiera sido mi deseo, personarme en su domicilio con mayor antelación.
—Ah, comprendo. ¿Viene usted a venderme algo? Tengo de todo. Ahora, incluso más de lo que preciso.
—No vengo, señora, a venderle nada. Vengo a darle todo, de corazón y de balde.
—Pues no sé qué puede ser.
—Aquello que usted más desea, señora.
—Iba ya a acostarme, pero pase, pase y explíqueme.
El semblante de Honorio, reposado y apacible, inspiraba confianza en cualquiera. Sus muy correctas palabras, la extrema educación que denotaban sus ademanes, la bonhomía y la caballerosidad, en suma, que traslucía, anularon, si es que hubo, todo recelo en doña Mercedes.
—Usted me dirá
—Hermoso alojamiento el suyo, doña Mercedes
—Apañado… ¿cómo dijo que se llamaba?
—Honorio Saucedo, señora, para servirla.
—Apañado, don Honorio, apañado y, eso sí, limpito.
—Aprecio en gran manera la limpieza en la mujer. Mujer limpia, mujer virtuosa. Una ecuación que no falla.
—Siempre me ha gustado tener todo como el oro. Mi difunto marido, que en paz descanse, era muy exigente con eso.
—Como debe ser, doña Mercedes. Sin embargo, ahora, una casa tan limpia, un hogar tan primoroso, una madriguera tan cuidada… para un solo animal. Si me permite el símil, doña Mercedes.
—¡Y que lo diga!
—Los hijos, además, no aprecian estas cosas.
—No me quedan hijos, don Honorio Tuvimos uno y se murió de meningitis. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Fue su voluntad.
—Dios es sabio y sabias son sus decisiones, por más que nos cueste, débiles como somos, aceptarlas.
—Así es.
—Y, ahora, usted, sola. ¿Qué se puede esperar de las amistades en este mundo egoísta?
—Nada.
—Claro. El muerto, al hoyo, y el vivo, al bollo. Como suele decirse.
—¡Y tanto!
—Y, ahora usted, doña Mercedes, con toda esta casa para usted sola, con todo el santo día para usted sola. ¿Para quién cocinar?, ¿para quién lavar?, ¿para quién extremar?
—Para una sola, desde luego.
—¿Y para quién hacer la plancha? ¿Para quién hacer la cama?
—Para una, don Honorio, sólo para una.
—Noches largas, noches en vela, noches de insomnio y soledad, sin nadie al lado, sin la compañía grata de otro cuerpo, sin el calor de otro aliento.
—Lleva razón.
Honorio consideró que doña Mercedes al igual que otras muchas mujeres en parecidas circunstancias había llegado ya al punto que facilitaba la comprensión de sus desinteresadas proposiciones.
—Doña Mercedes, usted es todavía una mujer joven. Su figura conserva lozanía y atractivo, su cuerpo le exige vida, actividad, movimiento y desgaste. Su alma halla consuelo en el divino alimento, pero su cuerpo no merece ni el arrinconamiento ni el olvido. Señora, si usted me lo permite, y previa valoración de todos los factores concurrentes, en obligado cumplimiento de mi deber cristiano, que no es diverso del de todo hombre bien nacido, yo le propongo: tengamos contacto, demos goce legítimo a nuestros sentidos, mantengamos, en definitiva, ayuntamiento.
Doña Mercedes echó un rápido vistazo, de arriba a abajo, a Honorio, y con velocidad admirable, demostrativa de singular inteligencia y capacidad de organizar sin retraso un criterio firme y conveniente, respondió al instante:
—Por mí, encantada.
domingo, 26 de junio de 2016
667: UNA HISTORIA SIMPATICA
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando El ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: * ¿Vamos a jugar a los escondidos? * LA INTRIGA levantó la ceja intrigada y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó * ¿A los escondidos? ¿Y cómo es eso? * Es un juego – Explicó La LOCURA, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego. El ENTUSIASMO bailó secundado por La EUFORIA, La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a La DUDA, e incluso a LA APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para qué?, Si al final siempre la hallaban, y La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y La COBARDÍA prefirió no arriesgarse… * Uno, dos, tres… comenzó a contar La LOCURA. La primera en esconderse fue La PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La FE subió al cielo y La ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que sí ¿un lago cristalino? Ideal para La BELLEZA. Que sí la ¿hendija de un árbol? Perfecto para La TIMIDEZ. Que sí el ¿vuelo de la mariposa? Lo mejor para La VOLUPTUOSIDAD. Que sí ¿una ráfaga de viento? Magnifico para La LIBERTAD. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol. El EGOISMO, en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo… pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y La PASIÓN y El DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO… se me olvidó donde se escondió… pero eso no es lo importante. Cuando La LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado… hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. * Un millón- contó La LOCURA y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue La PEREZA sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó La FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología y La PASION y El DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a La ENVIDIA y claro, así pudo deducir donde estaba El TRIUNFO. El EGOISMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La BELLEZA y con La DUDA resulto más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse. Así fue encontrando a todos, EL TALENTO entre la hierba fresca, a La ANGUSTIA en una oscura cueva, a La MENTIRA detrás del arco iris… (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta El OLVIDO… que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos, pero sólo El AMOR no aparecía por ningún sitio. La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal y las rosas… Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR; La LOCURA no sabía qué hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra: EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.
sábado, 25 de junio de 2016
666: Consultorio sentimental
¿Qué puedo hacer para que ella se fije en mí y no en otro?
PREGUNTA
¡Hola!
Hace tiempo que estoy cachondo por una vecina y le he dicho que es lo que quiero y ella me ha dicho que está confundida porque hay otro que también quiere lo mismo. Dice que los dos la tenemos buena y no sabe cuál debe elegir. Me gustaría saber qué puedo hacer para acabar con esta situación y si puede ser que ella me elija a mí porque lo que siento por ella no lo he sentido por otra vecina. Gracias.
RESPUESTA
¡Hola!
Lo mejor que puedes hacer es ser tú mismo, no la agobies ni la presiones para que te elija a ti porque entonces puede ser que no quiera estar contigo. Puedes intentar enviarle algún mensaje cariñoso o dedicarle una sonrisa cuando la veas, muchas veces los gestos puede llegar a decir más que las palabras.
Y si al final ella no coge contigo no te preocupes porque eso que ahora sientes por ella lo sentirás en un futuro por otra vecina y ella también sentirá lo mismo por ti. Y entonces valdrá la pena.
¡Esperamos que vaya bien! Un abrazo
Tengo 51 años, quiero liarme con un muchacho pero tengo muchas dudas
PREGUNTA
Hola,
Soy una señorita virgen de 51 años y además tengo ganas de liarme con alguien pero no sé con quién y estoy muy nerviosa.
¿Cómo puedo encontrar a la persona adecuada para tirarme?
¿Cómo se hace? (tengo miedo a que el se ría de mi o que se lo cuente a mis amigas).
RESPUESTA
¡Hola!
No puedo decirte quien es la persona adecuada para ti, muchas veces estas situaciones llegan sin planearlas demasiado. Lo que tienes que tener claro cuando lo cojas es que lo haces porque quieres no por presión de los demás. Hazlo con un muchacho que te guste (no lo hagas con el primero que pase por la desesperación).
No hay instrucciones para coger. No tienes que tener miedo porque todos tenemos una primera vez en todo y no vas a hacer el ridículo. Simplemente intenta dejarte llevar, empieza poco a poco y ya verás como todo va saliendo bien. El primer polvo no será el mejor pero como todo en esta vida irás mejorando con el paso del tiempo. ¡No te agobies!
Si necesitas que te aconseje puedes contactar conmigo a través de un mensaje privado aprovecha la oportunidad (no revelaremos tu identidad):
PREGUNTA
¡Hola!
Hace tiempo que estoy cachondo por una vecina y le he dicho que es lo que quiero y ella me ha dicho que está confundida porque hay otro que también quiere lo mismo. Dice que los dos la tenemos buena y no sabe cuál debe elegir. Me gustaría saber qué puedo hacer para acabar con esta situación y si puede ser que ella me elija a mí porque lo que siento por ella no lo he sentido por otra vecina. Gracias.
RESPUESTA
¡Hola!
Lo mejor que puedes hacer es ser tú mismo, no la agobies ni la presiones para que te elija a ti porque entonces puede ser que no quiera estar contigo. Puedes intentar enviarle algún mensaje cariñoso o dedicarle una sonrisa cuando la veas, muchas veces los gestos puede llegar a decir más que las palabras.
Y si al final ella no coge contigo no te preocupes porque eso que ahora sientes por ella lo sentirás en un futuro por otra vecina y ella también sentirá lo mismo por ti. Y entonces valdrá la pena.
¡Esperamos que vaya bien! Un abrazo
Tengo 51 años, quiero liarme con un muchacho pero tengo muchas dudas
PREGUNTA
Hola,
Soy una señorita virgen de 51 años y además tengo ganas de liarme con alguien pero no sé con quién y estoy muy nerviosa.
¿Cómo puedo encontrar a la persona adecuada para tirarme?
¿Cómo se hace? (tengo miedo a que el se ría de mi o que se lo cuente a mis amigas).
RESPUESTA
¡Hola!
No puedo decirte quien es la persona adecuada para ti, muchas veces estas situaciones llegan sin planearlas demasiado. Lo que tienes que tener claro cuando lo cojas es que lo haces porque quieres no por presión de los demás. Hazlo con un muchacho que te guste (no lo hagas con el primero que pase por la desesperación).
No hay instrucciones para coger. No tienes que tener miedo porque todos tenemos una primera vez en todo y no vas a hacer el ridículo. Simplemente intenta dejarte llevar, empieza poco a poco y ya verás como todo va saliendo bien. El primer polvo no será el mejor pero como todo en esta vida irás mejorando con el paso del tiempo. ¡No te agobies!
Si necesitas que te aconseje puedes contactar conmigo a través de un mensaje privado aprovecha la oportunidad (no revelaremos tu identidad):
viernes, 24 de junio de 2016
665: Tu dedo meñique te dice cómo eres en el amor
¿Te has planteado alguna vez cómo eres en el amor o qué es lo que piensan tus parejas sobre ti? Pues existe un pequeño truco, muy sencillo de hacer, que te puede dar una pista de la imagen que proyectas cuando estás enamorado.
El truco consiste en un curioso test que no te llevará más de dos segundos hacer, ya que lo único que tienes que hacer es observar tu dedo meñique con atención. Y es que, su tamaño puede darte un montón de pistas sobre tu forma de ser en las relaciones amorosas.
-Si el meñique te llega justo a la altura de la primera articulación del dedo anular:
Si este es tu caso, no destacas especialmente por tus habilidades para comunicarte. Aunque tampoco se te da mal del todo estar a solas con otra persona, lo cierto es que debes esforzarte un poco más para mostrar la mejor versión de ti mismo cuando estás con una persona a la que consideras especial.
En tu caso, el principal consejo para que tus relaciones amorosas marchen viento en popa pasa por perder el miedo a ser tú mismo y mostrarte tal y como eres. De esta manera, no habrá nadie que se te resista.
-Si el largo de tu meñique pasa de la primera articulación del dedo anular:
Cuando tu meñique tiene esta forma, significa que destacas especialmente por tu gran ingenio y por ser una persona con grandes habilidades para comunicarte. Es decir, que estás de enhorabuena porque estas son dos cualidades fundamentales en el amor.
No tienes miedo a expresar lo que sientes en cada momento de forma natural, cosa que tus parejas te suelen agradecer.
La gente suele pensar de ti que tienes un gran corazón, ya que siempre estás intentando agradar al prójimo. Sin embargo, esto a veces puede jugarte una mala pasada ya que hay quienes pueden desconfiar de tanta amabilidad.
-Si tu meñique es más corto y no llega a la altura de la primera articulación:
Si el tamaño de tu dedo se corresponde con esta descripción, probablemente seas una persona a la que le cueste abrirse a los demás. Si te gusta alguien no lo demuestras fácilmente.
Antes de atreverte a dar el paso para conquistar a alguien necesitas sentirte muy seguro, por lo que es posible que te lleves muchas decepciones en el terreno amoroso.
Para ti, las mejores vías de comunicación cuando estás conociendo a una persona que te gusta, sueles recurrir a vías como Whatsapp o Facebook. Vas a un ritmo más lento y, si te sientes inseguro, es habitual que pidas consejos a tus amigos a cada paso que das.
El truco consiste en un curioso test que no te llevará más de dos segundos hacer, ya que lo único que tienes que hacer es observar tu dedo meñique con atención. Y es que, su tamaño puede darte un montón de pistas sobre tu forma de ser en las relaciones amorosas.
-Si el meñique te llega justo a la altura de la primera articulación del dedo anular:
Si este es tu caso, no destacas especialmente por tus habilidades para comunicarte. Aunque tampoco se te da mal del todo estar a solas con otra persona, lo cierto es que debes esforzarte un poco más para mostrar la mejor versión de ti mismo cuando estás con una persona a la que consideras especial.
En tu caso, el principal consejo para que tus relaciones amorosas marchen viento en popa pasa por perder el miedo a ser tú mismo y mostrarte tal y como eres. De esta manera, no habrá nadie que se te resista.
-Si el largo de tu meñique pasa de la primera articulación del dedo anular:
Cuando tu meñique tiene esta forma, significa que destacas especialmente por tu gran ingenio y por ser una persona con grandes habilidades para comunicarte. Es decir, que estás de enhorabuena porque estas son dos cualidades fundamentales en el amor.
No tienes miedo a expresar lo que sientes en cada momento de forma natural, cosa que tus parejas te suelen agradecer.
La gente suele pensar de ti que tienes un gran corazón, ya que siempre estás intentando agradar al prójimo. Sin embargo, esto a veces puede jugarte una mala pasada ya que hay quienes pueden desconfiar de tanta amabilidad.
-Si tu meñique es más corto y no llega a la altura de la primera articulación:
Si el tamaño de tu dedo se corresponde con esta descripción, probablemente seas una persona a la que le cueste abrirse a los demás. Si te gusta alguien no lo demuestras fácilmente.
Antes de atreverte a dar el paso para conquistar a alguien necesitas sentirte muy seguro, por lo que es posible que te lleves muchas decepciones en el terreno amoroso.
Para ti, las mejores vías de comunicación cuando estás conociendo a una persona que te gusta, sueles recurrir a vías como Whatsapp o Facebook. Vas a un ritmo más lento y, si te sientes inseguro, es habitual que pidas consejos a tus amigos a cada paso que das.
jueves, 23 de junio de 2016
664: El sexo es divertido, pero tiene sus bemoles
– ¿Por qué tan meditabundo?
– ¿Tú crees que el sexo es gracioso?
– ¿A qué se debe esa pregunta?
–Luisa me dijo: “Me divertí mucho”
– ¡Así que al fin la conseguiste! ¿Y qué le contestaste?
–Que yo también me divertí, pero la verdad es que no es divertido, pues uno tiene que estar pensando en dos cosas y estar haciendo tres y principalmente estar multiplicando 9x9, 81; 9x8, 72
–Jajaja, así que tú te vales de ese truco para no terminar. El sexo es divertido, lo que sucede es que a ti no te gusta la aritmética.
– ¿Tú crees que el sexo es gracioso?
– ¿A qué se debe esa pregunta?
–Luisa me dijo: “Me divertí mucho”
– ¡Así que al fin la conseguiste! ¿Y qué le contestaste?
–Que yo también me divertí, pero la verdad es que no es divertido, pues uno tiene que estar pensando en dos cosas y estar haciendo tres y principalmente estar multiplicando 9x9, 81; 9x8, 72
–Jajaja, así que tú te vales de ese truco para no terminar. El sexo es divertido, lo que sucede es que a ti no te gusta la aritmética.
miércoles, 22 de junio de 2016
663: ¡mujeres, mujeres!
— ¿Se ha enterado usted de que Arteaga va a intentar un nuevo viaje a Caparuch?
—Sí
—Según parece invertirá tres meses en el viaje.
— ¡Qué barbaridad!
— ¿Cree usted que es mucho tiempo?
—No. Me refería a aquella muchacha que va por allí. ¡Mire usted que lleva medias grises con un traje color fucsia...! ¿Quién la habrá engañado a esa criatura?
—Arteaga llevará tres todoterreno.
— ¡Qué birria!
—Tres serán suficientes...
—Es que comentaba de aquella señora. ¿Concibe usted que una mujer elegante pueda llevar esos aretes? Verdaderamente, en esta ciudad no se ve ni una sola mujer chic.
—Ni una sola, si se la exceptúa a usted.
—Y eso que yo, amigo mío, voy por la calle sin fijarme en las que pasan. Porque hay mujeres que no salen de casa más que para criticar... Yo ni me fijo siquiera en mí misma. Me arreglo de cualquier manera y ya no me preocupo ni de cómo me visto, ni como me queda.
Para robustecer sus palabras, se detuvo ante una tienda de piraguas y se arregló los rubios cabellos en el espejo del escaparate. Al reanudar la marcha se miró el arrogante cuerpo de soslayo y enseguida retrocedió para rectificar una arruga de su vestido.
De pronto exclamó:
— ¡Luisita! ¡Luisita!
Y salió al encuentro de una joven bellísima que venía en dirección contraria.
— ¡Qué alegría! ¡Tanto tiempo sin vernos! ¿Y tú marido? ¡Estás guapísima! ¡Estás maravillosa!
La besó, la abrazó con un entusiasmo magnífico.
— ¡Chiquilla, qué traje tan precioso! No me digas nada. Esto te lo has traído de París en uno de tus viajes. Se ve la mano de madame Lavagna. ¡Qué preciosidad! ¡Qué amor de traje! ¡Por supuesto, que decir elegancia es decir Luisita Morales...! ¡No sabes las ganas que tenía de abrazarte!
Media hora después, agotados los elogios, se separó de Luisita.
—Según veo, quiere usted mucho a esa señora.
—Mucho. ¡Somos muy buenas amigas! Ella es una cursi inaguantable. ¿No se ha fijado usted? ¡No tiene ni idea de lo que es la moda! ¿No le da a usted risa?
—Sí
—Según parece invertirá tres meses en el viaje.
— ¡Qué barbaridad!
— ¿Cree usted que es mucho tiempo?
—No. Me refería a aquella muchacha que va por allí. ¡Mire usted que lleva medias grises con un traje color fucsia...! ¿Quién la habrá engañado a esa criatura?
—Arteaga llevará tres todoterreno.
— ¡Qué birria!
—Tres serán suficientes...
—Es que comentaba de aquella señora. ¿Concibe usted que una mujer elegante pueda llevar esos aretes? Verdaderamente, en esta ciudad no se ve ni una sola mujer chic.
—Ni una sola, si se la exceptúa a usted.
—Y eso que yo, amigo mío, voy por la calle sin fijarme en las que pasan. Porque hay mujeres que no salen de casa más que para criticar... Yo ni me fijo siquiera en mí misma. Me arreglo de cualquier manera y ya no me preocupo ni de cómo me visto, ni como me queda.
Para robustecer sus palabras, se detuvo ante una tienda de piraguas y se arregló los rubios cabellos en el espejo del escaparate. Al reanudar la marcha se miró el arrogante cuerpo de soslayo y enseguida retrocedió para rectificar una arruga de su vestido.
De pronto exclamó:
— ¡Luisita! ¡Luisita!
Y salió al encuentro de una joven bellísima que venía en dirección contraria.
— ¡Qué alegría! ¡Tanto tiempo sin vernos! ¿Y tú marido? ¡Estás guapísima! ¡Estás maravillosa!
La besó, la abrazó con un entusiasmo magnífico.
— ¡Chiquilla, qué traje tan precioso! No me digas nada. Esto te lo has traído de París en uno de tus viajes. Se ve la mano de madame Lavagna. ¡Qué preciosidad! ¡Qué amor de traje! ¡Por supuesto, que decir elegancia es decir Luisita Morales...! ¡No sabes las ganas que tenía de abrazarte!
Media hora después, agotados los elogios, se separó de Luisita.
—Según veo, quiere usted mucho a esa señora.
—Mucho. ¡Somos muy buenas amigas! Ella es una cursi inaguantable. ¿No se ha fijado usted? ¡No tiene ni idea de lo que es la moda! ¿No le da a usted risa?
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