-He decidido, no trabajar más
-¿Qué has dicho? ¡¡Dios mío!! ¿Qué clase de copuchento eres? ¿Es que no sabes que es el copulador el que mantiene a la copuladora? ¿Por qué crees que se dice: Padre de familia? Aquí no se trata de coger y coger, sino de traer platita, dinerito, dolarcitos, para mí. ¿Acaso yo no respondo a tus fantasías? De la misma forma tú debes corresponderme de la misma forma a mis fantasías y tú bien sabes que me gusta vestir a la moda, invitar a mis amigas, lucir joyas de oro y no burdas imitaciones de plástico, ir al salón para que me embellezcan, ir a fiestas, bailar con mis amigos, salir de vacaciones a Rio de Janeiro o ir de compras a Miami o Panamá. El momento en que tú me trajiste acá, tu conocías mis apetitos, mis gustos y mis ansias de vivir la vida; yo fui clara contigo, te dije: en mi encontraras a la amiga, la camarada, la amante, no esperes que sea la esposa que cocina, plancha, lava, barre y te desviste cuando llegues borracho. Te dije también que jamás te hare una escena de celos. Tú aceptaste todos los puntos que te plantee. Ya sé que tú estás pensando que jamás hablamos de a quien le correspondía traer el dinero, pero eso estaba sobreentendido, todos los prójimos trabajan y ganan dinerito para su amorcito, así son los usos y costumbres de la sociedad en que vivimos; tu padre por ejemplo (y tú me lo contaste), trabajo hasta el último momento. ¿No crees que ese bello ejemplo, debes seguir?
miércoles, 29 de mayo de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
281: Después de tantos años uno se da cuenta de lo que amábamos ya no pertenece a la persona que nos enamoró
Lo que dicen las prójimas y lo que realmente quieren decir:
Si = No.
No = Si.
Quizás = No.
Lo siento = Me río de ti.
Necesitamos = Quiero.
Decide tu = La decisión Ya debería ser obvia.
Haz lo que quieras = Me las pagaras después.
Tenemos que hablar = Necesito quejarme.
Por supuesto...Hazlo = No quiero que lo hagas.
No estoy enfadada = Por supuesto que estoy enfadada, imbécil.
Eres muy masculino = Necesitas una afeitada y sudas como un cerdo.
Estas muy atento esta noche = ¿Solo puedes pensar en el sexo?
Se romántico, apaga las luces = Quiero sentir y no verte.
Esta cocina es tan incómoda = Quiero una casa nueva.
Quiero cortinas nuevas =...y alfombras, muebles, pintar...
Cuelga el cuadro ahí = No, quiero decir ahí
He oído un ruido = Me he dado cuenta que estabas dormido.
¿Me quieres? = Te voy a pedir algo...
¿Cuánto me quieres? = Hoy he hecho algo que no te va a gustar nada.
Estaré lista en un minuto = Quítate los zapatos y busca un buen partido en la tele.
¿Tengo el culo gordo? = Dime que soy bonita.
Tienes que aprender a comunicarte = Simplemente estar de acuerdo conmigo.
¿Ha sido eso él bebe? = ¿Porque no te levantas y lo acunas hasta que se duerma?
¡No estoy gritando! = Si, estoy gritando porque creo que esto es importante.
Y después, ellas se quejan de que no las entendemos.
Si = No.
No = Si.
Quizás = No.
Lo siento = Me río de ti.
Necesitamos = Quiero.
Decide tu = La decisión Ya debería ser obvia.
Haz lo que quieras = Me las pagaras después.
Tenemos que hablar = Necesito quejarme.
Por supuesto...Hazlo = No quiero que lo hagas.
No estoy enfadada = Por supuesto que estoy enfadada, imbécil.
Eres muy masculino = Necesitas una afeitada y sudas como un cerdo.
Estas muy atento esta noche = ¿Solo puedes pensar en el sexo?
Se romántico, apaga las luces = Quiero sentir y no verte.
Esta cocina es tan incómoda = Quiero una casa nueva.
Quiero cortinas nuevas =...y alfombras, muebles, pintar...
Cuelga el cuadro ahí = No, quiero decir ahí
He oído un ruido = Me he dado cuenta que estabas dormido.
¿Me quieres? = Te voy a pedir algo...
¿Cuánto me quieres? = Hoy he hecho algo que no te va a gustar nada.
Estaré lista en un minuto = Quítate los zapatos y busca un buen partido en la tele.
¿Tengo el culo gordo? = Dime que soy bonita.
Tienes que aprender a comunicarte = Simplemente estar de acuerdo conmigo.
¿Ha sido eso él bebe? = ¿Porque no te levantas y lo acunas hasta que se duerma?
¡No estoy gritando! = Si, estoy gritando porque creo que esto es importante.
Y después, ellas se quejan de que no las entendemos.
sábado, 18 de mayo de 2013
280: …
Llegue a mí casa en horario inusual y ella me mira de un modo extraño, y me dice:
-¿Por qué llegas tan temprano?
-¡¡Me despidieron!!
-¿¡Cómo!? ¿Qué has dicho energúmeno?
-Me despidieron
-¡Y todo por no cogértela!
-Es que uno tiene sus principios
-¡Qué principios, ni nada tarado de mierda! ¡¡Tú deber es conmigo!! ¿O es que ya no me quieres? ¿Es que ya no te intereso? ¡¡Tú deber es velar por la seguridad económica de mi casa!! ¡¡De nuestro hogar!! ¡¡De mis necesidades!! El momento en que me sacaste de mi casa materna, de la tutela de mi madre, tú te hiciste responsable de mí. Y ahora así me pagas el amor correspondido, las noches de pasión fingidas, ¡no señor, usted vuelve a la oficina y se la coge a la vieja! Y recupera su pega. ¡¡Vamos, fuera!! ¡¡¡¡Fuera!!!!
-¿Por qué llegas tan temprano?
-¡¡Me despidieron!!
-¿¡Cómo!? ¿Qué has dicho energúmeno?
-Me despidieron
-¡Y todo por no cogértela!
-Es que uno tiene sus principios
-¡Qué principios, ni nada tarado de mierda! ¡¡Tú deber es conmigo!! ¿O es que ya no me quieres? ¿Es que ya no te intereso? ¡¡Tú deber es velar por la seguridad económica de mi casa!! ¡¡De nuestro hogar!! ¡¡De mis necesidades!! El momento en que me sacaste de mi casa materna, de la tutela de mi madre, tú te hiciste responsable de mí. Y ahora así me pagas el amor correspondido, las noches de pasión fingidas, ¡no señor, usted vuelve a la oficina y se la coge a la vieja! Y recupera su pega. ¡¡Vamos, fuera!! ¡¡¡¡Fuera!!!!
viernes, 10 de mayo de 2013
279: UNA SUFRIDA, OTRA DESILUSIONADA Y ESA…, SATISFECHA
Ayer Gustavo nos dio una brillante conferencia a los del barrio, el tema, el de siempre: féminas, féminas y féminas. Pero ayer se salió por la tangente, nos alzó en alas de la imaginación y nos enseñó a leer ciertas señales que ellas dejan desparramadas a su paso.
Para empezar, nos dijo que existen tres clases de féminas. Nos aclaró que su clasificación camina de la mano con el tipo de cogimiento que ellas experimentaron por primera vez.
Dijo (lo dijo él): las sufridas, las desilusionadas y las satisfechas.
Las del primer acápite, temen a los copuchentos y ese temor se manifiesta que jamás miran de frente, miran de soslayo. Las del segundo grupo, miran a los copuchentos, pero no a los ojos le miran los pies y las orejas –algunas a nuestras narices- y las satisfechas miran a cualquier copuchento a los ojos y en su mirada claramente estan cantando hermosas melodías.
Pero, (el pero es de Gustavo), dentro de los dos primeros grupos, se subdividen en tres prolegómenos en función de las introducciones, dicho en legua vernacular, si el ejercicio fue veloz, lento y tardío.
Aquellas las del primer grupo, odian a los lentos y los tardíos y pueden aceptar -si aceptan algún día- a un veloz. Las del segundo grupo, preferirían a los tardíos en primer lugar, a los lentos en segundo lugar y jamás a los veloces. Ambos grupos observan el caminar y el vestuario de los copuchentos para determinar a qué categoría de velocidad corresponde cada cual. Y eso es fácil de determinar ya que el veloz todo lo hace velozmente y el lento se demora en todo. El tardío es aquel que caminando por la calle estalla en carcajadas; posiblemente recién entendió el chiste que le contaron la semana pasada.
Gustavo, nos dijo que en la mirada que nos deslice la prójima uno inmediatamente puede clasificarla de acuerdo a su plática matinal.
El que estuvo hablando todo el rato que duro la tertulia, nos dijo que también en los copuchentos existen algunas clasificaciones en función de su primera experiencia; nos prometió hablarnos de eso la próxima vez, que su prójima le permita compartir algunos momentos con los del barrio; de buena fuente sabemos que ella lo tiene en la mesa comiendo, o en la mesa planchando, de ahí su amplia experiencia del mundo femenil.
Para empezar, nos dijo que existen tres clases de féminas. Nos aclaró que su clasificación camina de la mano con el tipo de cogimiento que ellas experimentaron por primera vez.
Dijo (lo dijo él): las sufridas, las desilusionadas y las satisfechas.
Las del primer acápite, temen a los copuchentos y ese temor se manifiesta que jamás miran de frente, miran de soslayo. Las del segundo grupo, miran a los copuchentos, pero no a los ojos le miran los pies y las orejas –algunas a nuestras narices- y las satisfechas miran a cualquier copuchento a los ojos y en su mirada claramente estan cantando hermosas melodías.
Pero, (el pero es de Gustavo), dentro de los dos primeros grupos, se subdividen en tres prolegómenos en función de las introducciones, dicho en legua vernacular, si el ejercicio fue veloz, lento y tardío.
Aquellas las del primer grupo, odian a los lentos y los tardíos y pueden aceptar -si aceptan algún día- a un veloz. Las del segundo grupo, preferirían a los tardíos en primer lugar, a los lentos en segundo lugar y jamás a los veloces. Ambos grupos observan el caminar y el vestuario de los copuchentos para determinar a qué categoría de velocidad corresponde cada cual. Y eso es fácil de determinar ya que el veloz todo lo hace velozmente y el lento se demora en todo. El tardío es aquel que caminando por la calle estalla en carcajadas; posiblemente recién entendió el chiste que le contaron la semana pasada.
Gustavo, nos dijo que en la mirada que nos deslice la prójima uno inmediatamente puede clasificarla de acuerdo a su plática matinal.
El que estuvo hablando todo el rato que duro la tertulia, nos dijo que también en los copuchentos existen algunas clasificaciones en función de su primera experiencia; nos prometió hablarnos de eso la próxima vez, que su prójima le permita compartir algunos momentos con los del barrio; de buena fuente sabemos que ella lo tiene en la mesa comiendo, o en la mesa planchando, de ahí su amplia experiencia del mundo femenil.
lunes, 29 de abril de 2013
278: he aquí las tácticas que las prójimas ejecutan para dominar y ejercer un control sobre el mundo copuchentoso
La maniobra y la utilización apasionada de las palabras disfrazan la opinión y anulan la capacidad del copuchento para decidir libre y espontáneamente.
Crean problemas, después ofrecen soluciones.
Crea primero, una “situación” prevista para suscitar una cierta reacción del copuchento, a fin de que este sea el demandante de medidas que ella desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar de coger, u organizar reuniones con las amigas, a fin de que el prójimo sea el demandante de nuevas costumbres que limiten la libertad de ambos. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario eliminar el salir con los amigos de jarana.
La estrategia del “poco a poco”
Para hacerle aceptar una medida inaceptable, ella la aplica progresivamente, a lo largo de un ciclo de 10 o 20 meses. De esa manera, condiciones socio-económicas radicalmente nuevas han sido impuestas: reconversiones, interinidad, flaqueza, relocalización, cogimientos que ya no aseguran copulaciones mínimas,…
La estrategia del acontecimiento inevitable y la resignación
Otra manera de hacerle aceptar una decisión, es presentarlo como “dolorosa pero necesaria”, obteniendo el acuerdo del copuchento en el momento para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Deja más tiempo para que el copuchento se acostumbre a la idea de un cambio inevitable y de aceptarlo con resignación cuando llegue el momento.
Dirigirse al copuchento infantilizándolo.
La mayoría de los programas de TV dirigidos al gran público utiliza un discurso, argumentos, personajes, y un tono particularmente infantil, como si el espectador fuera un niño de corta edad. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador u oyente, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? Si se dirige a una persona como si tuviera la edad de 12 años, sin plantearle nada que le cuestione, tendrá, con cierta probabilidad, una respuesta o reacción desprovista de sentido crítico.
Utilizar el aspecto emocional y no la reflexión.
Adolf Hitler decía: “Por medio de hábiles mentiras, repetidas hasta la saciedad, es posible hacer creer a la gente que el cielo es el infierno y el infierno el cielo… Cuanto más grande sea la mentira, más la creen (…)
Mantener al copuchento en la ignorancia y la mediocridad.
Hacer de forma que el prójimo sea incapaz de comprender a la prójima con la que convive y los métodos utilizados para su control. Que piense: “NO se puede hacer nada”. Se consigue con la calidad de la plática. Una mentira o una media verdad repetida, se convierte en una verdad de hecho; viene a constituir “una creencia”, algo intocable. La comunicación tiende a favorecer no verdades sino “creencias”.
Reemplazar la acción de rebelde sin causa por la culpabilidad y el individualismo.
Hacer creer al copuchento que él sólo es el único responsable de su desgracia, a causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus incapacidades, o de sus ardores. Así, en vez de asociarse con sus amigotes para luchar, el individuo se auto devalúa y se culpabiliza, lo que genera un estado depresivo que le inhabilita para la faena de liberación.
Conocer al copuchento mejor de lo que se conoce a sí mismo.
El que fuera director de la Coca Cola, David Wheldon, expresaba así su estrategia de dominación: “Ante la dificultad de prever cómo será el consumidor del futuro, la solución es crearlo nosotros mismos desde el presente con la ayuda de buenas ideas y buena publicidad. El consumidor del futuro va a estar donde queramos que esté”
Controlar la democracia.
“Un mundo feliz”, de Aldoux Huxley imaginaba una autoridad con apariencias de democracia, con individuos genéticamente condicionados. Un sistema de esclavitud basado en el consumo de comida chatarra y el coge y re-coge, donde los individuos amaran más que a su vida su propia servidumbre, donde ese amor llevara por nombre “libertad”
Manipular el lenguaje.
A la miseria no se la puede llamar hambre, porque el hambre es sólo cuestión de comer. A los países que han sido esquilmados y empobrecidos por el latrocinio de las grandes empresas y los intereses de las grandes potencias y que tratan de salir de la miseria acatando las recetas de los que les han robado, se les llama “en vías de desarrollo”. A los inmigrantes que huyen del hambre se les llama “ilegales”. A las personas que buscan trabajo se les llama “mercado de trabajo” o “capital humano”. A las personas que ofrecen sus recursos mentales y físicos en las empresas, se las llama “recursos humanos”. A las ayudas humillantes que dicen prestar los que primero han robado, les llaman “cooperación”. A dar lo que nos sobra, delante de todo el mundo, lo llamamos “solidaridad”.
Estas son a grandes estrías las mañas que ellas emplean para hacer con nosotros lo que se les antoja.
¡¡Pobre de la que cae en las garras de un manipulador!!
Crean problemas, después ofrecen soluciones.
Crea primero, una “situación” prevista para suscitar una cierta reacción del copuchento, a fin de que este sea el demandante de medidas que ella desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar de coger, u organizar reuniones con las amigas, a fin de que el prójimo sea el demandante de nuevas costumbres que limiten la libertad de ambos. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario eliminar el salir con los amigos de jarana.
La estrategia del “poco a poco”
Para hacerle aceptar una medida inaceptable, ella la aplica progresivamente, a lo largo de un ciclo de 10 o 20 meses. De esa manera, condiciones socio-económicas radicalmente nuevas han sido impuestas: reconversiones, interinidad, flaqueza, relocalización, cogimientos que ya no aseguran copulaciones mínimas,…
La estrategia del acontecimiento inevitable y la resignación
Otra manera de hacerle aceptar una decisión, es presentarlo como “dolorosa pero necesaria”, obteniendo el acuerdo del copuchento en el momento para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Deja más tiempo para que el copuchento se acostumbre a la idea de un cambio inevitable y de aceptarlo con resignación cuando llegue el momento.
Dirigirse al copuchento infantilizándolo.
La mayoría de los programas de TV dirigidos al gran público utiliza un discurso, argumentos, personajes, y un tono particularmente infantil, como si el espectador fuera un niño de corta edad. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador u oyente, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? Si se dirige a una persona como si tuviera la edad de 12 años, sin plantearle nada que le cuestione, tendrá, con cierta probabilidad, una respuesta o reacción desprovista de sentido crítico.
Utilizar el aspecto emocional y no la reflexión.
Adolf Hitler decía: “Por medio de hábiles mentiras, repetidas hasta la saciedad, es posible hacer creer a la gente que el cielo es el infierno y el infierno el cielo… Cuanto más grande sea la mentira, más la creen (…)
Mantener al copuchento en la ignorancia y la mediocridad.
Hacer de forma que el prójimo sea incapaz de comprender a la prójima con la que convive y los métodos utilizados para su control. Que piense: “NO se puede hacer nada”. Se consigue con la calidad de la plática. Una mentira o una media verdad repetida, se convierte en una verdad de hecho; viene a constituir “una creencia”, algo intocable. La comunicación tiende a favorecer no verdades sino “creencias”.
Reemplazar la acción de rebelde sin causa por la culpabilidad y el individualismo.
Hacer creer al copuchento que él sólo es el único responsable de su desgracia, a causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus incapacidades, o de sus ardores. Así, en vez de asociarse con sus amigotes para luchar, el individuo se auto devalúa y se culpabiliza, lo que genera un estado depresivo que le inhabilita para la faena de liberación.
Conocer al copuchento mejor de lo que se conoce a sí mismo.
El que fuera director de la Coca Cola, David Wheldon, expresaba así su estrategia de dominación: “Ante la dificultad de prever cómo será el consumidor del futuro, la solución es crearlo nosotros mismos desde el presente con la ayuda de buenas ideas y buena publicidad. El consumidor del futuro va a estar donde queramos que esté”
Controlar la democracia.
“Un mundo feliz”, de Aldoux Huxley imaginaba una autoridad con apariencias de democracia, con individuos genéticamente condicionados. Un sistema de esclavitud basado en el consumo de comida chatarra y el coge y re-coge, donde los individuos amaran más que a su vida su propia servidumbre, donde ese amor llevara por nombre “libertad”
Manipular el lenguaje.
A la miseria no se la puede llamar hambre, porque el hambre es sólo cuestión de comer. A los países que han sido esquilmados y empobrecidos por el latrocinio de las grandes empresas y los intereses de las grandes potencias y que tratan de salir de la miseria acatando las recetas de los que les han robado, se les llama “en vías de desarrollo”. A los inmigrantes que huyen del hambre se les llama “ilegales”. A las personas que buscan trabajo se les llama “mercado de trabajo” o “capital humano”. A las personas que ofrecen sus recursos mentales y físicos en las empresas, se las llama “recursos humanos”. A las ayudas humillantes que dicen prestar los que primero han robado, les llaman “cooperación”. A dar lo que nos sobra, delante de todo el mundo, lo llamamos “solidaridad”.
Estas son a grandes estrías las mañas que ellas emplean para hacer con nosotros lo que se les antoja.
¡¡Pobre de la que cae en las garras de un manipulador!!
miércoles, 24 de abril de 2013
277: Oscuros pensamientos que afectan a algunas prójimas
Son numerosos los obstáculos que hacen que muchas se vean privadas de disfrutar del cogimiento libre con sus vecinos. A la hora de avenirse muchas enfrentan miedos, complejos y vergüenzas que le impiden dejarse llevar con libertad bajo las sábanas. Muchos de estos obstáculos provienen de su propio perfil, provocando un duro golpe en su autoestima.
Entre los ininteligibles más comunes topamos la celulitis y las estrías. De la mano de la celulitis viene la barriga: más de una percibe sus kilitos de más como un elemento negativo a la hora de compartir un corpachón foráneo. Estos enredos se basan principalmente en una dificultad para aceptar el propio cuerpo y permitirse disfrutar de todas las sensaciones que regala el vecino.
El culo y las tetas son dos partes que siempre llaman la atención: culturalmente estan siendo hostigas por imágenes de prójimas agraciadas en la televisión, el cine y las revistas, que marcan estándares de belleza imposibles de lograr, haciendo que más de una se sienta embrollada.
Más allá de los enredos, también existen las perturbaciones, entre los que se destaca un problema que impide que ella alcance un espasmo. Otra contrariedad, tal vez un poco menos frecuente, es el vaguismo, que es una impenetrabilidad que le impide consumar el cogimiento.
Muchas se dejan influir por esquemas de hermosura poco serios, como los de las modelos, actrices y cantantes. Esas "perfectas" tienen horas de manufactura y postproducción, además de entrenamiento y una buena inversión inicial en intervenciones sanitarias.
Lo importante es que tú sepas destacar tus puntos fuertes, sacar máximo provecho de ellos y aceptarte tal cual eres, o trabajar en mejorar tu propia percepción, ya que todas las prójimas tienen el mismo potencial de sentir y hacer sentir placer a sus vecinos.
Entre los ininteligibles más comunes topamos la celulitis y las estrías. De la mano de la celulitis viene la barriga: más de una percibe sus kilitos de más como un elemento negativo a la hora de compartir un corpachón foráneo. Estos enredos se basan principalmente en una dificultad para aceptar el propio cuerpo y permitirse disfrutar de todas las sensaciones que regala el vecino.
El culo y las tetas son dos partes que siempre llaman la atención: culturalmente estan siendo hostigas por imágenes de prójimas agraciadas en la televisión, el cine y las revistas, que marcan estándares de belleza imposibles de lograr, haciendo que más de una se sienta embrollada.
Más allá de los enredos, también existen las perturbaciones, entre los que se destaca un problema que impide que ella alcance un espasmo. Otra contrariedad, tal vez un poco menos frecuente, es el vaguismo, que es una impenetrabilidad que le impide consumar el cogimiento.
Muchas se dejan influir por esquemas de hermosura poco serios, como los de las modelos, actrices y cantantes. Esas "perfectas" tienen horas de manufactura y postproducción, además de entrenamiento y una buena inversión inicial en intervenciones sanitarias.
Lo importante es que tú sepas destacar tus puntos fuertes, sacar máximo provecho de ellos y aceptarte tal cual eres, o trabajar en mejorar tu propia percepción, ya que todas las prójimas tienen el mismo potencial de sentir y hacer sentir placer a sus vecinos.
jueves, 18 de abril de 2013
276: PLAN DE POLITICA REMUNERATIVA
Los amoríos generalmente acaban desastrosamente en razón de que la prójima se conforma con suministrar amor y pasión al copuchento, olvidando que no sólo de amor, se vive.
El punto que queda fuera de toda duda es el reconocimiento de la retribución como factor de motivación o desmotivación del copuchento. Si bien la gratificación no es uno de los objetivos directos de las prójimas, conocemos sus efectos en la eficacia utilizable y en la calidad de vida de su copulador. Un buen programa de política salarial puede aportar el equilibrio necesario entre la calidad de vida del copulador y los orgasmos exigidos por la prójima.
Objetivos
• Mejorar el rendimiento del copuchento
• Estimular su aplicación en el logro de mayor cantidad de orgasmos
• Disminuir el ausentismo y «el no tengo ganas hoy»
• Mejorar el ambiente sexual y promover el menage a trois
• Cubrir las necesidades económicas del copulador
• Mantener el copuchento pegado a la prójima
• Facilitar la envidia, entre los amigos del copulador
Las decisiones sobre la remuneración del copuchento suelen estar determinadas por acuerdos orales y, por ello, más que estar sujetas a la solvencia de la prójima, entran en el marco de la dinámica de las negociaciones entre el copulador y la copuladora.
Por lo general, el programa retributivo se implementa para el establecimiento del copuchento de alta cualificación, y a mediano o largo plazo se revela como vehículo esencial para reforzar las fantasías y objetivos de la prójima, desembocando finalmente en el casorio.
El punto que queda fuera de toda duda es el reconocimiento de la retribución como factor de motivación o desmotivación del copuchento. Si bien la gratificación no es uno de los objetivos directos de las prójimas, conocemos sus efectos en la eficacia utilizable y en la calidad de vida de su copulador. Un buen programa de política salarial puede aportar el equilibrio necesario entre la calidad de vida del copulador y los orgasmos exigidos por la prójima.
Objetivos
• Mejorar el rendimiento del copuchento
• Estimular su aplicación en el logro de mayor cantidad de orgasmos
• Disminuir el ausentismo y «el no tengo ganas hoy»
• Mejorar el ambiente sexual y promover el menage a trois
• Cubrir las necesidades económicas del copulador
• Mantener el copuchento pegado a la prójima
• Facilitar la envidia, entre los amigos del copulador
Las decisiones sobre la remuneración del copuchento suelen estar determinadas por acuerdos orales y, por ello, más que estar sujetas a la solvencia de la prójima, entran en el marco de la dinámica de las negociaciones entre el copulador y la copuladora.
Por lo general, el programa retributivo se implementa para el establecimiento del copuchento de alta cualificación, y a mediano o largo plazo se revela como vehículo esencial para reforzar las fantasías y objetivos de la prójima, desembocando finalmente en el casorio.
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