COMO SER EL HOMBRE PERFECTO PARA LAS MUJERES
1. NUNCA DIGAS “TE QUIERO“. JAMÁS. Hay miles de palabras que puedes usar para combinar y decir más o menos lo mismo. Como por ejemplo: Me caes bien, no me importaría pegarte un buen polvo, pues con la luz apagada tampoco eres tan fea… Cualquiera de estos sinónimos puede servir. Pero no se debe olvidar nunca que las palabras “TE QUIERO” activan una función escondida en el cerebro femenino que es irrevocable. Una vez activada dicha función, las palabras tendrán que ser repetidas de manera periódica y con entusiasmo, causando serios problemas en el caso de no ser capaz de recordar cuando fue activada dicha función por vez primera.
2. LA PRIMERA CITA DEJA LAS COSAS CLARAS. LA CARTERA, TE LA DEJAS EN CASA. Total, tienes que dejar bien claro desde un primer momento que no piensas pagar nada. Dile la verdad, que tienes que ahorrar para tintarte las lunas del coche o que el finde que viene habéis quedado con unos amigos para ir a putas. En eso las mujeres tienen razón… Es mejor ir con la verdad por delante.
3. ELLAS VIENEN CON UN DEFECTO DE FÁBRICA QUE LES HACE DECIR TONTERÍAS COMO QUE “LA BELLEZA ESTÁ EN EL INTERIOR” Y TONTERIAS SIMILARES. Todavía no conozco a ningún tío que se lo hayan ligado haciéndole un test psicotécnico. Dejaros de tonterías. Nosotros nos fijamos en las tetas y ellas en el culo, así que no intentes parecer más listo de lo que eres. Esto es muy importante. A las mujeres, además de cabrones les gustan idiotas. No vaciles de que has leído mucho en tu vida. Di que no te lees ni los manuales de la play. Eso les encanta. Los tíos listos a la larga sólo causan problemas. Las mujeres listas causan problemas desde el primer momento.
4. MIRA A OTRAS CHICAS EN SU PRESENCIA. Eso hará que vea que no es especial y que cualquier zorrilla de esas sería una seria candidata a sustituir su prescindible labor. Coméntale lo que ves y lo que te gusta. “-¿Has visto que culo más guapo tiene la rubia? - ¡Joder, menudo polvazo le pegaba a la morena aquella!“. Si alguien te mira, házselo saber. Como sienta que es especial o única, pronto empezará con las tonterías de los regalos y demás pijotadas que no llevan a ningún sitio más que a tu ruina económica y a la frustración de tintar las lunas de los coches.
5. QUEDAR SIEMPRE EN LA PUERTA DE TU CASA. Tú no eres el chófer de nadie y no tienes porqué ir a buscarla a casa. Está demostrado que los tíos que van a casa de sus novias a llevarlas y a traerlas tienen más posibilidades de morir de cáncer de pulmón. No me preguntes el porqué, pero es así. Y PUNTO.
6. Y PUNTO. NUNCA OLVIDES ESTA EXPRESIÓN. Cuando parezca que se va a iniciar una discusión, no dudes en usar estas dos palabras mágicas. Y PUNTO. “Nanananananana.. ¡Y PUNTO!” Fin de la discusión. Si sigue con ganas de guerra amenázale con dejarla. Es probable que llore, pero eso no es cosa suya. Tú eres un hombre y los hombres no lloran. Por encima de todo y por muchos llantos que se pegue, recuerda el punto 1. Jamás la consueles ni le digas “TE QUIERO“.
7. OTRA FRASE DE ORO: “PARA MI TODOS LOS DÍAS SON ESPECIALES“. Si te olvidas del día de su cumple o del aniversario (algo completamente normal porque tú no eres una puta agenda y encima recuerda que eres tonto) siempre puedes usar la frase: “Es que para mí todos los días son especiales. “ Y si ves que se pone tonta lo redondeas: “Es que para mí todos los días son especiales… ¡Y PUNTO!” Por supuesto, nada de regalos. Lo que vas a vacilar con tus lunas tintadas…
8. EL ORGASMO FEMENINO ES UN MITO. No existe. Al menos, no está demostrado. Tú vas, la metes, y te corres. Y si ella se queda con ganas de más, le dices que deje de fingir que ya sabes la verdad sobre el mito del falso orgasmo femenino. Es una falacia para hacernos sudar más. A poder ser que se ponga ella arriba y que brinque al ritmo de música máquina. Pum pum pum pum. Tú siempre puedes recostarte un poco y fumar un cigarrillo o darle tragos a un cubata mientras ella bota en búsqueda de su falso orgasmo femenino. Naaaaaaaaaaa.
9. DESPUÉS DEL SEXO NADA DE CARICIAS. Si quiere caricias y abrazos que se compre un puto peluche. El hombre duro, cuando se corre, se desprende de toda razón de ser. Además, al ser tonto, no podemos casi con el esfuerzo enorme que supone intentar mover los brazos para realizar ningún movimiento. Es por eso que lo mejor es cerrar los ojos, tirarse un buen pedo para liberar tensiones (además, con un poco de suerte ganarás espacio en la cama, ya que es probable que se vaya…) y ponerse a roncar a lo Luciano Pavarotti. Con un par… ¡Porqué tú lo vales!
10. Y NO MENOS IMPORTANTE… RECUERDA QUE PARA TI ELLA NO IMPORTA EN ABSOLUTO. Si tienes que decidir entre tus amigos o ella, que le den por culo, siempre tus amigos. Si tienes que dejar algo por ella, que le den por culo, a ver que cojones se ha creído. Ella simplemente es el medio para llegar al fin: el orgasmo masculino. El auténtico. El que sabemos que existe porque salpica. Una vez hemos conseguido el fin, a la mierda. Recuerda que si haces esto, las mujeres vendrán a ti como moscas a la miel. Las mujeres son especialistas en buscar a tíos que hacen eso. Comportándote así les estás dando lo que quieren. Serás el puto amo…
Espero que os hayan servido mis sabios consejos. Como siempre estaré dispuesto a recoger otras técnicas novedosas para no dejar que este decálogo se pierda en el olvido. Gracias a vuestras aportaciones podremos llegar, algún lejano día, a aproximarnos mínimamente a saber cómo piensa ese cerebro defectuoso que es el cerebro femenino.
11. SÉ SINCERO. Si ella te pide consejo y te pregunta cuál de los dos vestidos le queda mejor, no dudes en contestarle lo más grosero que puedas: “-¡¡¡A mí que cojones me cuentas!!!” No eres su estilista ni su modista. Tú estás aquí para follar y dejarla tirada en cuanto puedas. No lo olvides nunca. Luego están los psicólogos para arreglar los posibles traumas que tu respuesta pueda causar. Pero eso ya no es problema tuyo…
12. CONFÚNDETE CON SU NOMBRE (GRACIAS AERIS). No merece la pena recordar su nombre dada la vida útil de este tipo de relaciones fugaces. Y a ellas les encanta que le digan nena o churri. Son comodines universales que valen para todas. (Vía)
FELIZ AÑO NUEVO, un abrazo y beso para todas ustedes que me visitan y me permiten que las visite.
Solo abrazos para ellos y que este AÑO NUEVO les vaya acorde a sus planes.
También abrazos para todos aquellos que me visitan y no opinan nada y que este AÑO NUEVO les vaya bonito.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
martes, 29 de diciembre de 2015
521: Cómo desempeñar el papel de engañada
Asumir que te han coronado nunca es plato de buen gusto. Es lógico, a nadie le gusta ver cómo te traiciona la persona con la cual has intercambiado fluidos. Da igual si ya existían chismes o si nos topamos de narices con ello, nunca es fácil saber cómo debemos reaccionar ante los cuernos.
¿DEBO TIRAR LA TOALLA Y SEPARARME?
Antes de tomar una decisión drástica es necesario reflexionar durante un tiempo sobre lo que realmente queremos. Este periodo no debe ser ni muy corto ni demasiado extenso, unos seis meses, y debe servir para pensar con frialdad. Hay que buscar las mejores condiciones para pensar con calma.
¿A QUIÉN DEBO PEDIR AYUDA?
Todo el mundo que ha pasado por una situación similar sabe lo difícil que es elegir con quién se va a hablar del asunto y con quién no. El primer consejo, es no meter para nada a tu blog. Para Gustavo, parte de no airearlo a los cuatro vientos, especialmente en las redes sociales. Esta conducta visceral y vengativa no genera ningún beneficio sobre ti y puede causar daños colaterales en tus seres queridos.
¿ES NORMAL SABER TODO LO QUE HA OCURRIDO?
La revelación de la verdad no debe convertirse en una lucha intestina, sino que debe ser un proceso calmado, honesto y sincero.
¿ES EL SEXO LA SOLUCIÓN?
La insatisfacción sexual es uno de los principales motivos por los que tú copulador se fue a copular a otro lado. Cuando esto ocurre la cornuda puede caer en el error de sentirse culpable y buscar satisfacer al infiel con una mamada.
¿PUEDO PONER NUEVOS LÍMITES A LA RELACIÓN?
El primero, y más importante, es que no debe haber más trampas y mentiras. A partir de esta premisa pueden establecerse nuevas barreras que sirvan para que una persona demuestre que realmente está involucrado en la relación. Mayor transparencia, MÁS RIGIDEZ EN LOS HORARIOS. Jurarse mutuamente que ambos abandonaran sus prácticas sexuales con extraños/as
¿VOLVERÉ A CONFIAR EN MI PAREJA?
Gustavo lo pone en duda, sin embargo, acota, en ocasiones, el adulterio sirve como salvavidas de una relación, aunque resulte difícil de creer.
¿Y LOS PERROS?
No todas las parejas tienen perros en común, pero todo se dificulta si los hay. Lo más importante es alejarlos del problema y saber tratar el tema con ellos. Hay que evitar, a toda costa, los comentarios con rencor, las opiniones sesgadas, las conversaciones subidas de tono y determinados detalles que no tienen ningún interés para las mascotas. El refuerzo positivo es básico para cualquier perro.
¿DEBO TIRAR LA TOALLA Y SEPARARME?
Antes de tomar una decisión drástica es necesario reflexionar durante un tiempo sobre lo que realmente queremos. Este periodo no debe ser ni muy corto ni demasiado extenso, unos seis meses, y debe servir para pensar con frialdad. Hay que buscar las mejores condiciones para pensar con calma.
¿A QUIÉN DEBO PEDIR AYUDA?
Todo el mundo que ha pasado por una situación similar sabe lo difícil que es elegir con quién se va a hablar del asunto y con quién no. El primer consejo, es no meter para nada a tu blog. Para Gustavo, parte de no airearlo a los cuatro vientos, especialmente en las redes sociales. Esta conducta visceral y vengativa no genera ningún beneficio sobre ti y puede causar daños colaterales en tus seres queridos.
¿ES NORMAL SABER TODO LO QUE HA OCURRIDO?
La revelación de la verdad no debe convertirse en una lucha intestina, sino que debe ser un proceso calmado, honesto y sincero.
¿ES EL SEXO LA SOLUCIÓN?
La insatisfacción sexual es uno de los principales motivos por los que tú copulador se fue a copular a otro lado. Cuando esto ocurre la cornuda puede caer en el error de sentirse culpable y buscar satisfacer al infiel con una mamada.
¿PUEDO PONER NUEVOS LÍMITES A LA RELACIÓN?
El primero, y más importante, es que no debe haber más trampas y mentiras. A partir de esta premisa pueden establecerse nuevas barreras que sirvan para que una persona demuestre que realmente está involucrado en la relación. Mayor transparencia, MÁS RIGIDEZ EN LOS HORARIOS. Jurarse mutuamente que ambos abandonaran sus prácticas sexuales con extraños/as
¿VOLVERÉ A CONFIAR EN MI PAREJA?
Gustavo lo pone en duda, sin embargo, acota, en ocasiones, el adulterio sirve como salvavidas de una relación, aunque resulte difícil de creer.
¿Y LOS PERROS?
No todas las parejas tienen perros en común, pero todo se dificulta si los hay. Lo más importante es alejarlos del problema y saber tratar el tema con ellos. Hay que evitar, a toda costa, los comentarios con rencor, las opiniones sesgadas, las conversaciones subidas de tono y determinados detalles que no tienen ningún interés para las mascotas. El refuerzo positivo es básico para cualquier perro.
lunes, 28 de diciembre de 2015
520: Señales
Pon atención a las siguiente nueve señales ya que te pueden ayudar a tener más claro si es tiempo de que renuncies a tu marido y comiences tu próxima aventura.
1. TE FALTA INSPIRACIÓN Y ESTÁS ABURRIDA. ¿Recuerdas cuando comenzaste a vivir en ese lugar? ¿Sentías pasión y emoción cada mañana? Aunque ésa no fuera tu situación, tomar este marido en particular parecía ser una buena decisión debido a la ganga, ubicación u oportunidad para avanzar.
2. TE SIGUES PROMETIENDO QUE RENUNCIARÁS. Muchas mujeres se sienten hartas de su marido y deciden que van a renunciar de una vez por todas. Después de una noche de descanso, piénsalo bien y descubre si sólo tuviste un día muy estresante o fue otra cosa. En lugar de prometer que vas a renunciar cada día, comienza siendo proactiva fuera del marido viendo en qué casa te gustaría estar y comienza a transformarte en la persona que quieres llegar a ser.
3. NO ENCAJAS. Tal vez tienes un gran marido que gana mucho dinero. Algunas veces no hay nada de malo con el marido, sino que el sexo no concuerda con tus valores, ética o personalidad. Estás es una situación difícil porque otro marido tal vez no sea tan diferente. Piensa qué pasaría si te acercaras a tu marido y trataras de encontrar una mejor forma de que te encaje. Si ésa no es una opción o no puedes irte a otro departamento, puede ser momento de que te vayas de ahí.
4. NO TE INTERESAN LOS SERVICIOS. Si no te puedes involucrarte con el pene de tú marido, ¿cómo podrás tener éxito estando ahí?
5. TIENES UN MARIDO TERRIBLE. ¿Por qué tratar todos los días con alguien que es demandante, incompetente, miserable, egoísta, inmaduro o controlador? A menos que estés seguro de que esta persona se va a ir pronto, tal vez debas comenzar a buscar otra oportunidad.
6. NO HACES UN BUEN SEXO. A pesar de tus capacidades, constantemente entregas cosas de menor calidad porque no tienes la pasión necesaria. Tal vez hagas esto porque el marido es muy difícil o debido a que no conoces el Kama Sutra. Sin importar la situación, sería una buena idea pensar en buscar un marido diferente si tus ovarios no están a la par de los demás.
7. ESTÁS ESTRESADA, ANSIOSA Y ERES INFELIZ. Seguro habrá días en los que desearás estar en la casa de tus padres descansando y durmiendo. Pero si ese es un sentimiento que experimentas seguido tal vez haya un problema. Posiblemente el marido no siempre sea muy divertido, pero si estás algo ansiosa o estresada de pensar en las cosas que debes hacer, entonces hazte un favor y sal de ahí mientras puedas.
8. NO ESTÁN APROVECHANDO TUS HABILIDADES. Si sigue cogiendo a otras mujeres menos a ti, tal vez no se ha dado cuenta de lo talentosa que eres. En lugar de desperdiciar tu potencial en ese lugar, cámbiate a otro en donde tu habilidad sea valorada y respetada.
Sin importar cuál sea la razón por querer renunciar, sólo tú puedes determinar si debes irte.
1. TE FALTA INSPIRACIÓN Y ESTÁS ABURRIDA. ¿Recuerdas cuando comenzaste a vivir en ese lugar? ¿Sentías pasión y emoción cada mañana? Aunque ésa no fuera tu situación, tomar este marido en particular parecía ser una buena decisión debido a la ganga, ubicación u oportunidad para avanzar.
2. TE SIGUES PROMETIENDO QUE RENUNCIARÁS. Muchas mujeres se sienten hartas de su marido y deciden que van a renunciar de una vez por todas. Después de una noche de descanso, piénsalo bien y descubre si sólo tuviste un día muy estresante o fue otra cosa. En lugar de prometer que vas a renunciar cada día, comienza siendo proactiva fuera del marido viendo en qué casa te gustaría estar y comienza a transformarte en la persona que quieres llegar a ser.
3. NO ENCAJAS. Tal vez tienes un gran marido que gana mucho dinero. Algunas veces no hay nada de malo con el marido, sino que el sexo no concuerda con tus valores, ética o personalidad. Estás es una situación difícil porque otro marido tal vez no sea tan diferente. Piensa qué pasaría si te acercaras a tu marido y trataras de encontrar una mejor forma de que te encaje. Si ésa no es una opción o no puedes irte a otro departamento, puede ser momento de que te vayas de ahí.
4. NO TE INTERESAN LOS SERVICIOS. Si no te puedes involucrarte con el pene de tú marido, ¿cómo podrás tener éxito estando ahí?
5. TIENES UN MARIDO TERRIBLE. ¿Por qué tratar todos los días con alguien que es demandante, incompetente, miserable, egoísta, inmaduro o controlador? A menos que estés seguro de que esta persona se va a ir pronto, tal vez debas comenzar a buscar otra oportunidad.
6. NO HACES UN BUEN SEXO. A pesar de tus capacidades, constantemente entregas cosas de menor calidad porque no tienes la pasión necesaria. Tal vez hagas esto porque el marido es muy difícil o debido a que no conoces el Kama Sutra. Sin importar la situación, sería una buena idea pensar en buscar un marido diferente si tus ovarios no están a la par de los demás.
7. ESTÁS ESTRESADA, ANSIOSA Y ERES INFELIZ. Seguro habrá días en los que desearás estar en la casa de tus padres descansando y durmiendo. Pero si ese es un sentimiento que experimentas seguido tal vez haya un problema. Posiblemente el marido no siempre sea muy divertido, pero si estás algo ansiosa o estresada de pensar en las cosas que debes hacer, entonces hazte un favor y sal de ahí mientras puedas.
8. NO ESTÁN APROVECHANDO TUS HABILIDADES. Si sigue cogiendo a otras mujeres menos a ti, tal vez no se ha dado cuenta de lo talentosa que eres. En lugar de desperdiciar tu potencial en ese lugar, cámbiate a otro en donde tu habilidad sea valorada y respetada.
Sin importar cuál sea la razón por querer renunciar, sólo tú puedes determinar si debes irte.
sábado, 26 de diciembre de 2015
519: hay muchas cosas simples que harán increíblemente feliz a tu marido.
1. La hora del baño
Parece que no todos los maridos la disfrutan, si a tu marido le gusta la hora del baño aprovéchala para hacerle mimos, y de paso examinar en busca de bultos o cuernos inusuales. ¡A algunos maridos les encanta la atención más que cualquier otra cosa!
2. Viajar en coche
A muchos maridos les encanta la emoción de salir en el coche. Los nuevos olores que vienen a través de la ventana, las nuevas vecinas, los sonidos nuevos; todo eso significan “diversión” para un marido.
3. Masajes y mimos
No solo a los amantes nos gusta esto, ¡los maridos aman los masajes y los mimos! Y solo tienes que dedicar unos minutos para hacerlo feliz con unos masajes y mimos.
4. Jugar
¿Cuál es el objetivo de tener un marido si no puedes tirártelo en la alfombra o en la hierba y rodar junto con él un rato? Anímate un poco y juega con tu marido, aunque sea unos pocos minutos cada día
5. Hacerte pasar por un marido
Una manera divertida de interactuar con tu marido bueno es ponerte a su nivel y hacerte pasar por un marido. Y aunque no va a entender lo que estás haciendo, ¡le va a encantar!
6. Jugar con los regadores del jardín
A la mayoría de los maridos les encanta mojarse, especialmente mientras juegan en el jardín. Para hacerlo feliz, aprovecha un día caluroso de verano para jugar con los regadores del jardín.
7. Hablarle
No tiene por qué ser una charla profunda o significativa; tu marido se beneficiará del simple hecho de escuchar tu voz. Y aunque te puedas sentir extraña al principio, quizás descubras que tu marido es el mejor guardián de tus secretos.
8. Dejarlo dormir en tu cama
Si no causa problemas con respecto a la calidad del sueño, a tu marido probablemente le encantará que le permitas dormir en tu cama.
9. Alegrarte al verlo
Muchas veces todo lo que tu marido necesita es que le demuestres que estás feliz de verlo. Porque él siempre se emociona cuando tú llegas a casa, ¡y quiere verte emocionada a ti también!
Parece que no todos los maridos la disfrutan, si a tu marido le gusta la hora del baño aprovéchala para hacerle mimos, y de paso examinar en busca de bultos o cuernos inusuales. ¡A algunos maridos les encanta la atención más que cualquier otra cosa!
2. Viajar en coche
A muchos maridos les encanta la emoción de salir en el coche. Los nuevos olores que vienen a través de la ventana, las nuevas vecinas, los sonidos nuevos; todo eso significan “diversión” para un marido.
3. Masajes y mimos
No solo a los amantes nos gusta esto, ¡los maridos aman los masajes y los mimos! Y solo tienes que dedicar unos minutos para hacerlo feliz con unos masajes y mimos.
4. Jugar
¿Cuál es el objetivo de tener un marido si no puedes tirártelo en la alfombra o en la hierba y rodar junto con él un rato? Anímate un poco y juega con tu marido, aunque sea unos pocos minutos cada día
5. Hacerte pasar por un marido
Una manera divertida de interactuar con tu marido bueno es ponerte a su nivel y hacerte pasar por un marido. Y aunque no va a entender lo que estás haciendo, ¡le va a encantar!
6. Jugar con los regadores del jardín
A la mayoría de los maridos les encanta mojarse, especialmente mientras juegan en el jardín. Para hacerlo feliz, aprovecha un día caluroso de verano para jugar con los regadores del jardín.
7. Hablarle
No tiene por qué ser una charla profunda o significativa; tu marido se beneficiará del simple hecho de escuchar tu voz. Y aunque te puedas sentir extraña al principio, quizás descubras que tu marido es el mejor guardián de tus secretos.
8. Dejarlo dormir en tu cama
Si no causa problemas con respecto a la calidad del sueño, a tu marido probablemente le encantará que le permitas dormir en tu cama.
9. Alegrarte al verlo
Muchas veces todo lo que tu marido necesita es que le demuestres que estás feliz de verlo. Porque él siempre se emociona cuando tú llegas a casa, ¡y quiere verte emocionada a ti también!
jueves, 24 de diciembre de 2015
518: “…alta, bien proporcionada, de soberbio porte…”
Sentados en un mullido diván, los dos amigos vieron llegar hacia ellos a una joven alta, bien proporcionada, de soberbio porte y de fisonomía bastante regular, pero perspicaz, impetuosa y que impresionaba al alma con vigorosos contrastes. Su cabellera negra, lascivamente ondulada, parecía haber soportado ya los combates del amor, y caía en ligeras guedejas sobre los anchos hombros, que ofrecían a la contemplación atrayentes perspectivas. Largos bucles envolvían a medias un soberbio cuello, por el que se deslizaba la luz, de rato en rato, revelando la delicadeza de sus primorosos contornos. La piel, de un blanco mate, hacía resaltar los tonos cálidos y animados de sus vivos colores. Los ojos, provistos de largas pestañas, despedían atrevidas llamaradas, chispazos de amor. La boca, roja, húmeda, entreabierta, pedía besos.
Era de talle robusto, pero amorosamente elástico: su seno y sus brazos ostentaban amplio desarrollo como los de las hermosas figuras de Carracacao; sin embargo, parecía ligera, flexible, y su vigor delataba la agilidad de una pantera, como la varonil elegancia de sus formas prometía insaciables voluptuosidades.
Aunque aquella muchacha debió ser risueña y retozona, su mirada y su sonrisa ponían pavor en la mente. Semejante a las profetisas agitadas por un genio maléfico, admiraba más bien que gustaba. Todas las expresiones pasaban en tropel y como relámpagos por su inquieto rostro. Quizá hubiera entusiasmado a gentes estragadas, pero un joven la hubiera temido. Era una estatua colosal caída de lo alto de algún templo griego, sublime a distancia, pero tosca, mirada de cerca. Con todo, su radiante belleza debía despertar a los impotentes; su voz, encantar a los sordos; su mirada, reanimar vetustas osamentas. Así, Emilio la comparó vagamente con una tragedia de Shakespeare, especie de arabesco admirable en que la alegría aúlla, el amor tiene algo de salvaje, la gracia de la magia y el fuego de la dicha suceden a los sangrientos tumultos de la cólera; monstruo que sabe morder y acariciar, reír como un demonio, llorar como los ángeles, improvisar en un solo abrazo todas las seducciones femeninas, excepto los suspiros de la melancolía y las inefables modestias de una virgen; y luego, en un momento, rugir, desgarrarse las entrañas, aniquilar a su pasión y a su amante; destrozarse, en fin, a sí misma, como se destroza un pueblo amotinado-- Ataviada con un vestido de terciopelo rojo, pisoteaba indolentemente varias flores desprendidas ya de las cabezas de sus compañeras, mientras tendía desdeñosamente a los dos amigos una bandeja de plata.
Orgullosa de su belleza, y quizá de sus vicios, mostraba un brazo blanco que se destacaba vivamente sobre el terciopelo. Allí estaba erguida como la reina del placer, como una imagen de la alegría humana, de esa alegría que disipa los tesoros acumulados por tres generaciones, que ríe sobre cadáveres, se mofa de los antepasados, disuelve perlas y tronos, transforma a los jóvenes en ancianos, y muchas veces a los ancianos en jóvenes; de esa alegría únicamente permitida a los colosos fatigados del poder, quebrantados de pensamiento o para los cuales la guerra ha venido a ser como un juguete.
-¿Cómo te llamas? - le preguntó Rafael. –Roberto Belmonte.
-¡Ahhh! -exclamó Emilio-
Era de talle robusto, pero amorosamente elástico: su seno y sus brazos ostentaban amplio desarrollo como los de las hermosas figuras de Carracacao; sin embargo, parecía ligera, flexible, y su vigor delataba la agilidad de una pantera, como la varonil elegancia de sus formas prometía insaciables voluptuosidades.
Aunque aquella muchacha debió ser risueña y retozona, su mirada y su sonrisa ponían pavor en la mente. Semejante a las profetisas agitadas por un genio maléfico, admiraba más bien que gustaba. Todas las expresiones pasaban en tropel y como relámpagos por su inquieto rostro. Quizá hubiera entusiasmado a gentes estragadas, pero un joven la hubiera temido. Era una estatua colosal caída de lo alto de algún templo griego, sublime a distancia, pero tosca, mirada de cerca. Con todo, su radiante belleza debía despertar a los impotentes; su voz, encantar a los sordos; su mirada, reanimar vetustas osamentas. Así, Emilio la comparó vagamente con una tragedia de Shakespeare, especie de arabesco admirable en que la alegría aúlla, el amor tiene algo de salvaje, la gracia de la magia y el fuego de la dicha suceden a los sangrientos tumultos de la cólera; monstruo que sabe morder y acariciar, reír como un demonio, llorar como los ángeles, improvisar en un solo abrazo todas las seducciones femeninas, excepto los suspiros de la melancolía y las inefables modestias de una virgen; y luego, en un momento, rugir, desgarrarse las entrañas, aniquilar a su pasión y a su amante; destrozarse, en fin, a sí misma, como se destroza un pueblo amotinado-- Ataviada con un vestido de terciopelo rojo, pisoteaba indolentemente varias flores desprendidas ya de las cabezas de sus compañeras, mientras tendía desdeñosamente a los dos amigos una bandeja de plata.
Orgullosa de su belleza, y quizá de sus vicios, mostraba un brazo blanco que se destacaba vivamente sobre el terciopelo. Allí estaba erguida como la reina del placer, como una imagen de la alegría humana, de esa alegría que disipa los tesoros acumulados por tres generaciones, que ríe sobre cadáveres, se mofa de los antepasados, disuelve perlas y tronos, transforma a los jóvenes en ancianos, y muchas veces a los ancianos en jóvenes; de esa alegría únicamente permitida a los colosos fatigados del poder, quebrantados de pensamiento o para los cuales la guerra ha venido a ser como un juguete.
-¿Cómo te llamas? - le preguntó Rafael. –Roberto Belmonte.
-¡Ahhh! -exclamó Emilio-
martes, 22 de diciembre de 2015
517: EL AMOR VERDADERO TODO LO VENCE
— Anatolia, te quiero. Te quiero entrañablemente. Te quiero. No tengo imaginación... Eso es todo lo que tengo que decirte. Te estoy fastidiando. No quería decírtelo aquí. Quería decírtelo en un sitio donde nunca hubiéramos estado, en un sitio que fuera nuevo para los dos... Está mal decírtelo aquí, ¿verdad? En éste patio, en esta silla... Quiero que tú estés libre para mí. No quiero arrancarte de nada...
— ¡Oh, Crispín! Estoy libre para ti hace tiempo, muchísimo tiempo...
— Entonces, Lucindo ha desaparecido para siempre... ¿Estás segura...?
— Estuve a punto de casarme hace dos años.
— ¿Por qué no lo hiciste?
— Comenzaste a escribirme...
— ¿Me querías ya algo entonces?
— No he dejado de quererte ni un solo día desde entonces.
— Anatolia, ¿por qué no me lo dijiste?
— Yo te estaba esperando, Crispín. Hasta entonces, nunca escribiste. Y cuando comenzaste a escribir, ¿qué decías? Como sabes, puedes ser muy ambiguo en tus expresiones.
— Dame un beso, Anatolia. Dame un... ¡Cielos, te he besado, Anatolia! He besado a Anatolia. ¡Cuánto tiempo he esperado para besarte!
— Nunca te lo perdonaré. ¿Por qué esperaste todos estos años? He tenido que esperar sentada, preguntándome si era una estúpida al pensar en ti.
— ¡Anatolia, qué bien vamos a vivir ahora! ¡Sólo voy a pensar en hacerte feliz!
— No, así no me harás feliz.
— Te he besado...
— Como el hermano de Lucindo. Hazlo como un hombre, Crispín. ¿Qué es esto, Crispín?
— Vámonos en el coche a algún sitio... Quiero estar a solas contigo.
— No. ¿Qué es esto, Crispín? ¿Tu madre?
— No, nada de eso...
— Entonces, ¿qué pasa? Hasta en tus cartas había algo... Parecía que estabas avergonzado.
— Sí, no me extraña. Pero ya se me está pasando.
— Tienes que decírmelo...
— No sé cómo empezar. Es algo mezclado con muchas otras cosas... ¿Recuerdas cómo, allá estaba al frente de una compañía de peones?
— Desde luego.
— Bien, cogí a todos mis hombres.
— ¿A cuántos?
— A casi todos.
— ¡Cielos!
— Hace falta tiempo para que eso se olvide. Porque eran simplemente hombres. Por ejemplo, hubo una vez que llovió durante varios días y un muchacho se me acercó y me entregó el único par de calcetines secos que tenía. Me los puse en el bolsillo. Es un detalle de nada, si quieres, pero así eran los hombres que cogía. No se cansaban. Es eso exactamente; con un poco más de egoísmo, estarían aquí. Una especie de... responsabilidad. Hombre con hombre. ¿Me comprendes? Eso supondría para cada cual una diferencia. Y, luego, volví a casa y resultaba increíble. Yo... Bien, aquí aquello no tenía sentido; todo parecía... un simple accidente de la cárcel. Comencé a trabajar con papá. Era otra vez la compañía aérea. Me sentí... como tú has dicho... avergonzado en cierto modo. Porque nadie había cambiado. Parecía que convertí en unos culos a una serie de hombres magníficos. Tenía remordimientos de estar solo, de abrir la libreta de cheques, de conducir el nuevo coche, de contemplar al nuevo jardinero. Tienes que pensar que procede del amor que un hombre puede sentir por su semejante y tienes que ser, precisamente por eso, mejor de lo que eres. No quería tocar otro culo. Y en eso, comprendo que estabas incluida tú.
— ¿Sigues pensando de ese modo?
— Ahora te necesito, Anatolia.
— Ya no tienes que pensar así. Porque tienes derecho a todo lo que posees. A todo, Crispín, ¿me comprendes? A mí también... Y en cuanto al dinero, no hay nada malo en tu dinero. Tu padre hace volar a cientos de aviones y eso es un motivo de orgullo para ti. Se debe ganar por eso...
— ¡Oh, Anatolia, Anatolia! ¡Voy a hacer una fortuna para ti!
— ¿Qué haré con una fortuna? ...
— ¡Oh, Crispín! Estoy libre para ti hace tiempo, muchísimo tiempo...
— Entonces, Lucindo ha desaparecido para siempre... ¿Estás segura...?
— Estuve a punto de casarme hace dos años.
— ¿Por qué no lo hiciste?
— Comenzaste a escribirme...
— ¿Me querías ya algo entonces?
— No he dejado de quererte ni un solo día desde entonces.
— Anatolia, ¿por qué no me lo dijiste?
— Yo te estaba esperando, Crispín. Hasta entonces, nunca escribiste. Y cuando comenzaste a escribir, ¿qué decías? Como sabes, puedes ser muy ambiguo en tus expresiones.
— Dame un beso, Anatolia. Dame un... ¡Cielos, te he besado, Anatolia! He besado a Anatolia. ¡Cuánto tiempo he esperado para besarte!
— Nunca te lo perdonaré. ¿Por qué esperaste todos estos años? He tenido que esperar sentada, preguntándome si era una estúpida al pensar en ti.
— ¡Anatolia, qué bien vamos a vivir ahora! ¡Sólo voy a pensar en hacerte feliz!
— No, así no me harás feliz.
— Te he besado...
— Como el hermano de Lucindo. Hazlo como un hombre, Crispín. ¿Qué es esto, Crispín?
— Vámonos en el coche a algún sitio... Quiero estar a solas contigo.
— No. ¿Qué es esto, Crispín? ¿Tu madre?
— No, nada de eso...
— Entonces, ¿qué pasa? Hasta en tus cartas había algo... Parecía que estabas avergonzado.
— Sí, no me extraña. Pero ya se me está pasando.
— Tienes que decírmelo...
— No sé cómo empezar. Es algo mezclado con muchas otras cosas... ¿Recuerdas cómo, allá estaba al frente de una compañía de peones?
— Desde luego.
— Bien, cogí a todos mis hombres.
— ¿A cuántos?
— A casi todos.
— ¡Cielos!
— Hace falta tiempo para que eso se olvide. Porque eran simplemente hombres. Por ejemplo, hubo una vez que llovió durante varios días y un muchacho se me acercó y me entregó el único par de calcetines secos que tenía. Me los puse en el bolsillo. Es un detalle de nada, si quieres, pero así eran los hombres que cogía. No se cansaban. Es eso exactamente; con un poco más de egoísmo, estarían aquí. Una especie de... responsabilidad. Hombre con hombre. ¿Me comprendes? Eso supondría para cada cual una diferencia. Y, luego, volví a casa y resultaba increíble. Yo... Bien, aquí aquello no tenía sentido; todo parecía... un simple accidente de la cárcel. Comencé a trabajar con papá. Era otra vez la compañía aérea. Me sentí... como tú has dicho... avergonzado en cierto modo. Porque nadie había cambiado. Parecía que convertí en unos culos a una serie de hombres magníficos. Tenía remordimientos de estar solo, de abrir la libreta de cheques, de conducir el nuevo coche, de contemplar al nuevo jardinero. Tienes que pensar que procede del amor que un hombre puede sentir por su semejante y tienes que ser, precisamente por eso, mejor de lo que eres. No quería tocar otro culo. Y en eso, comprendo que estabas incluida tú.
— ¿Sigues pensando de ese modo?
— Ahora te necesito, Anatolia.
— Ya no tienes que pensar así. Porque tienes derecho a todo lo que posees. A todo, Crispín, ¿me comprendes? A mí también... Y en cuanto al dinero, no hay nada malo en tu dinero. Tu padre hace volar a cientos de aviones y eso es un motivo de orgullo para ti. Se debe ganar por eso...
— ¡Oh, Anatolia, Anatolia! ¡Voy a hacer una fortuna para ti!
— ¿Qué haré con una fortuna? ...
lunes, 21 de diciembre de 2015
516: Una nueva teoría sobre las tetas y los hombres
¿Por qué los machos machotes dedican mucho tiempo a esas grandes y bulbosas bolsas de grasa que cuelgan del pecho de las mujeres? Los científicos nunca han explicado satisfactoriamente esta curiosa fijación masculina, pero ahora, un vecino tiene una explicación que parece tener sentido.
Gustavo Ballivian, profesor de estulticia en el “Liceo de Señoritas Celestina Machuca”, explica que la evolución ha reforzado un circuito primigenio que originalmente evolucionó para fortalecer el lazo teta-lactante, y ahora usa este circuito para fortalecer el lazo entre copuladores. El resultado es que, como los bebés, los hombres aman las tetas. Cuando los pezones de una mujer son estimulados durante el amamantamiento, la oxitocina, [‘droga del amor’], fluye hacia su cerebro, ayudándola a concentrar su atención y cariño en su bebé. Sus elucubraciones mostraron que este perímetro no está reservado para uso exclusivo de los infantes. La estimulación del pezón aumenta la excitación sexual. Cuando un machucante toca, masajea o mordisquea las tetas, provoca la liberación de la droga del amor. Pero en este contexto, la oxitocina centra la atención de la mujer, fortaleciendo su deseo de hacerse coger.
En otras palabras, los hombres pueden hacerse más deseables mediante la estimulación de las tetas, durante los escarceos sexuales. El instinto, hace que los hombres-lactantes quieran hacer estas caricias. La atracción hacia las tetas, según Gustavo, es un efecto de la organización del pene-cerebro que se produce en los hombres heterosexuales cuando pasan por la pubertad, hacia la ancianidad
Es un comportamiento que en los hombres ha avanzado para estimular los circuitos de unión maternal de la mujer.
Así que, ¿por qué este cambio evolutivo ocurre en los cachondos humanos y no en otros mamíferos lactantes? Gustavo rumia que es porque formamos relaciones monógamas, mientras que el resto de los mamíferosinteligentemente no lo hacen.
Gustavo Ballivian, profesor de estulticia en el “Liceo de Señoritas Celestina Machuca”, explica que la evolución ha reforzado un circuito primigenio que originalmente evolucionó para fortalecer el lazo teta-lactante, y ahora usa este circuito para fortalecer el lazo entre copuladores. El resultado es que, como los bebés, los hombres aman las tetas. Cuando los pezones de una mujer son estimulados durante el amamantamiento, la oxitocina, [‘droga del amor’], fluye hacia su cerebro, ayudándola a concentrar su atención y cariño en su bebé. Sus elucubraciones mostraron que este perímetro no está reservado para uso exclusivo de los infantes. La estimulación del pezón aumenta la excitación sexual. Cuando un machucante toca, masajea o mordisquea las tetas, provoca la liberación de la droga del amor. Pero en este contexto, la oxitocina centra la atención de la mujer, fortaleciendo su deseo de hacerse coger.
En otras palabras, los hombres pueden hacerse más deseables mediante la estimulación de las tetas, durante los escarceos sexuales. El instinto, hace que los hombres-lactantes quieran hacer estas caricias. La atracción hacia las tetas, según Gustavo, es un efecto de la organización del pene-cerebro que se produce en los hombres heterosexuales cuando pasan por la pubertad, hacia la ancianidad
Es un comportamiento que en los hombres ha avanzado para estimular los circuitos de unión maternal de la mujer.
Así que, ¿por qué este cambio evolutivo ocurre en los cachondos humanos y no en otros mamíferos lactantes? Gustavo rumia que es porque formamos relaciones monógamas, mientras que el resto de los mamíferos
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