¿Ustedes han sufrido de un ataque al hígado?
Es un dolor maldito en la boca del estómago, yo veía a mi padre caminar rumbo a
su trabajo con una mueca en su rostro y le pregunte a mi madre ¿Qué le sucede?
Es el hígado, me dijo.
Hoy, mil años después, lo recordé y lo recordé
leyendo lo que dicen las feministas.
Lo que no entiendo, es como él, un
hombre leído, no sabía que el patriarcado lo había engañado haciéndole creer
que uno es hombre, cuando a pesar del dolor, el sufrimiento el hombre de la
casa debe ir a trabajar para que puedan comer su esposa y sus hijas.
Hoy gracias a las feminazis —lo digo con
cariño— he mandado a la mierda al patriarcado, a sus enseñanzas que desde niño
me embutieron en el cacumen.
Hoy 26 de abril de 2018 le dije a mis
hijas que si quieren comer rico, vestir bonito que salgan a la calle y se
busquen la vida, porque yo con mi ataque al hígado no voy a trabajar.
Me recordaste una canción popular "No voy a trabajar", algo así.
ResponderEliminarMe haces reflexionar y es curioso como es que nos gustan los extremos, del patriarcado a lo que parece estar de moda, "feminazis", obviamos el equilibrio.
Mi padre murió de algo del hígado y en casa había un aparente patriarcado pero observando con atención, era todo lo contrario, la que marcaba el ritmo y los altos era mi madre.
Un abrazo, Chaly
Espero que no sea el derecho al trabajo el único que conquisten.
ResponderEliminarUn abrazo.
En fin...
ResponderEliminarDe acuerdo con lo que dice Macondo.
Besos
Las dolencias del padre nos llegaran a los hijos. Eso es algo que deberíamos recordar todos. Aunque pasen mil años
ResponderEliminarBesos ;)
Totalmente de acuerdo con lo que dices; muchos derechos de las mujeres y nos olvidamos en ocasiones de los hombres; ahora ya van cambiando las tornas; pero antes como el único sustento que entraba en casa era el del marido, los había que iban a trabajar aunque les saliera preciosamente el hígado por la boca.
ResponderEliminarAbrazo Chaly.